miércoles, abril 28, 2010

Presentación del poemario "La arena de tus huellas" de Saleh Abdalahi




El sábado 24 de abril se presentaba en Campanet (Mallorca) el libro de poemas “La arena de tus huellas” de Saleh Abdalahi a cargo del escritor Biel Mesquida, además de la presencia del regidor de cultura, Francesc Morell quién abrió el acto.

Biel Mesquida nos hizo temblar mientras recitaba algunos poemas, el buen matiz y la voz adecuada hicieron del momento una agradable velada, el escritor iba intercalando poemas con impresiones propias que describe en el prólogo como: “El tiempo es el primer protagonista: tiempos de esperas y de cambios de edad, tiempos que tejen la vida y que la maltratan, tiempos para querer y para morir, tiempo para el gozo y la destrucción. Hay mucha infancia en estos versos que ruedan por los valles del espíritu como una ceremonia antigua y noble. Inmensidades de una época en que el niño cree que todo es posible y todavía no sabe que son las guerras y la muerte. La sed. La sed como un llanto. La sed como un espejismo, también, mientras la arena se enciende bajo los pies del niño que llora”.

Biel Mesquida hizo sentir cada uno de los versos que recitó, unos versos que Saleh Abdalahi definió como un compendio de sueños truncados por la vorágine de la guerra y el exilio, huellas que se acuñan día a día en la memoria del tiempo por la ausencia de la patria con versos llenos de añoranza… Una poesía que brota de la dura realidad que vive su pueblo, del sufrimiento y la capacidad de resistencia, de la lucha diaria por la supervivencia del ser humano en un marco excepcional, producto de la injusticia y la guerra. En este contexto nace esta joven poesía que pretende ser una radiografía que refleja la cruel realidad de este pueblo y como no, un destello de esperanza para recuperar todo lo perdido durante estos largos años. La poesía como un medio racional para silenciar las armas y construir entre todos un mundo más humano.

Y para terminar tan emocionante y agradable velada el autor nos recitó el poema Me iré:


Me iré

¿Dónde vas a ir, sin saber a dónde?
- Aunque no lo sé, déjame solo ir
me iré con el viento y no importa no
dejar huellas
me iré de nube a nube aunque no llueve
me iré con las estrellas aunque no brillan
me iré descalzo y no solo por ir
las guerras, las indiferencias, el hambre
el odio que se esconde en las venas,
las amenazas y las venganzas que calculan
las espaldas
yo soy nómada, nací en la arena bajo el sol
como los animales
soy libre como el viento, como las caravanas
que rompen las inmensidades, soy libre,
hijo de la tierra y de su grandeza
tengo muchos hermanos que quiero conocer
que quiero abrazar
y sobre todo los que luchan por la libertad
¿a dónde vas a ir, sin saber a dónde?
- El dónde no importa, sólo déjame ir
y no quiero que me enseñes el este o el oeste
ni el norte o el sur, sólo déjame ir a enseñar
este corazón libre que
se encarcela en mí
para desafiar la barrera del color y
la religión
a dónde vas a ir si no sabes cómo ir
el cómo no importa
porque tengo en la frente un sol
y en la voz un clamor
me iré de palmada a palmada de abrazo en abrazo
porque soy de todas las sangres y de todas
las creencias soy

me iré aunque tú no lo quieras a romper
las fronteras y mezclar las razas
me iré aunque tú no lo quieras a construir
a cielo abierto un lugar sin nombre
donde los hombres bajo el sol se funden en abrazos y perdón
ya que todos tenemos la misma sangre y bajo el sol la misma sombra.


Una velada llena de sentimiento...








lunes, abril 26, 2010

Polígamo. Un homenaje a la mujer saharaui


*Del nº 26 de la Revista Shukran

Dicen que la poligamia está prohibida en muchos países, aunque también es verdad que en muchas culturas entra dentro de la normalidad. Yo he querido ser monógamo y me ha sido imposible. Lo he intentado por todos los medios y no lo he logrado. Quizá esté cometiendo un delito y pueda ser condenado, pero los esfuerzos realizados, me han llevado a la conclusión, de que no tengo remedio. Soy un polígamo empedernido y estoy seguro de que lo seguiré siendo hasta los últimos días de mi vida. Me gustaría pedir perdón por este horrible pecado a los que se sientan molestos, pero juro que lo he intentado y no he podido lograrlo.

No se que me pasa que las mujeres saharauis me incitan al pecado, a la poligamia. Cuanto más las conozco, más me siento inducido a ello.

Esa extraña sensación la siento desde hace bastantes años, pero últimamente se ha convertido en una obsesión. No puedo reprimir el deseo de amarlas a todas. Mi mente se siente confusa y, aunque intento reprimir mis deseos polígamos, no lo consigo. Deseo confesar las razones que me han llevado a ello para intentar reprimir esa irrefrenable fuerza que me lleva al abismo. Estoy seguro que muchos me perdonarán, pero yo seguiré cometiendo el mismo pecado.

Dentro de mis pecados, tengo que confesar que quiero a Galia Djimi, a la que comencé a admirar desde el primer día que la conocí. Me impresionó su fuerza y convicción para denunciar lo denunciable. Su mirada traslada el sufrimiento de nuestro pueblo sin rencores. Siempre que la recuerdo, me estremezco al pensar el los años que pasó encarcelada y desaparecida en las lúgubres mazmorras marroquíes.

Mi corazón enamorado salta de alegría cuando veo alguna imagen de Sultana Jaya. Nuestra sultana, la reina del ojo sacrificado. El reflejo de la belleza y ardor de nuestras jóvenes. El fuego indomable de la lucha de la juventud saharaui. Estoy condenado a amarla.

Tengo una amante que cuando me susurra al oído me hace derramar lágrimas. No puedo escuchar a Mariam Hassan sin emocionarme. Su voz traspasa mis sentidos y alegra mi corazón. Su inmensidad ha cruzado fronteras y ha llevado el grito de libertad del pueblo saharaui más allá de lo imaginable. Me rindo a sus pies.

De mis mujeres amadas, por la que más he sufrido últimamente, ha sido Aminettu. Sentí un verdadero suplicio durante sus treinta y dos días de huelga de hambre. Fueron días terribles, de insomnio y rabia contenida. Su deterioro físico y voluntad de lucha agrandaba mi amor por ella. Su mensaje de dignidad hizo fuertes a los débiles y envileció a los poderosos. Su mensaje libertario lo tengo guardado en un pequeño cofre que tengo en mi corazón.

No tengo ningún interés en que mis mujeres se peleen por mi amor. Dentro del gran amor que siento por ellas, tengo que descubrirme y traicionarlas. Aunque las amo a todas por igual, un amor sobresale por encima de todos. Espero que me comprendan y sepan apreciar mi sinceridad. La mujer que más me ha marcado, se llamaba Dedda Abdalahe, era mi madre y no supe decirle lo mucho que la amaba. Era un recipiente que guardaba lo más hermoso del pueblo saharaui. Empleó su vida para enseñarme que el orgullo y la dignidad humana no tienen precio. Seguro que en el más allá seguirá ondeando la bandera que tanto amaba. Se fue y me dejó huérfano varias vidas.

Mis mujeres luchan cada día y engrandecen a este pequeño pueblo que grita libertad. Dentro de sus melhfas* hay rebeldía contra la opresión y ganas de vivir en libertad. Ellas nos han hecho grandes y libres.

Pasan lo años y me sorprenden mis mujeres. Tengo la seguridad que las niñas de ahora, dentro de unos años, ocuparán un lugar en mi corazón, es irremediable no amarlas. Los hados me han condenado a ser polígamo y yo lo acepto con honor y orgullo.

Mi corazón no tiene capacidad para poder amar a tantas mujeres, aun así, las amo. Son miles mis mujeres; hermosas, dignas y altivas. Así son y así las amo.

¡He confesado mi pecado, aunque advierto que no tengo remedio!

Dice la gran Mariam Hassan: “Respeto a todas las mujeres, pero nosotras somos muy fuertes. Vivimos en campamentos de refugiados y esto es muy duro, pero a la vez tenemos una alegría especial. Pienso que somos las mujeres más libres del mundo”


*Melhfa: vestido tradicional femenino saharaui.


Bachir Ahmed.

viernes, abril 23, 2010

Una maleta de libros


En el día del libro, 23 de abril de 2010, del blog de Ebnu Sahliya

- ¿Y mis libros, mamá? Dijo después de un extenso saludo.
- ¿Tus libros? ¿Tus libros? Repitió titubeante. Tus libros ya no existen, tus libros han desaparecido para siempre.”
- ¿Qué pasó, madre?
- Shidda, hijo, la gran sequía tiene la culpa de que te hayas quedado sin libros. Espero hijo, que tengas más vida que esas hojas y que toda la sabiduría que encerraban esté sembrada en tu mente y en tu corazón, y además con la cantidad de años que has estudiado, a lo mejor ya es suficiente, ¿no?

Fueron diecisiete años estudiando lejos, en otra tierra, en otro mundo. Más de la mitad de su vida lejos de casa, lejos de la familia, lejos de la tierra.
Y al volver sólo traía una maleta llena de libros. Era lo mejor que se podía traer de la tierra en la que se sembraban libros.
Los suyos eran una colección de lo más representativo de la literatura universal. Iberoamericana, sobre todo.
Él había llegado en verano, a mediados de un mes de julio hirviente y se encontró con que su familia llevaba años en la badía, de nómada por la zona liberada del Sáhara.
Aquel fue un año duro, como la mayoría de los años en el desierto, había llegado arrastrando su maleta de libros y sus hermanos pequeños, al verlo, fueron corriendo a recibirlo y entre todos le ayudaron a llevar la maleta hasta la jaima de su familia.
Después de los abrazos y las lágrimas de alegría, que rompieron el muro de represión de tantos años y libres al fin se secaron sobre los rostros de la espera, los niños pidieron caramelos, pidieron juguetes…
Lo siento, sólo traigo libros, dijo él excusándose.


Estuvo todo ese verano leyendo y releyendo su tesoro hasta que lo llamaron para hacer el servicio militar.

- ¿Pero cómo han desaparecido, mamá? ¿Se quemaron, se los llevó una tormenta?
- Se los dimos a las cabras, dijo la madre, y aunque la idea fue de tu padre, la verdad es que no había otra alternativa.


Cerca de un año esperando abrir la maleta de los libros, soñando con el reencuentro, con una plácida lectura bajo la sombra de una acacia. Y de repente todo había desaparecido.


Nada es para siempre, nada suele parecerse a lo que se sueña. La vida en si es un destino al que no se sabe cómo llegar. Los libros son el sustento de muchos caminos, son la compañía, son el camino, los libros son el destino. Los libros son alimento, los libros son vida.
- No pasa nada mamá, al menos han servido para salvar a las cabras.
- Que Alá nos dé más vida, hijo, de las pobres sólo se ha salvado una. Era la preferida de tu padre y sospecho que le dio los mejores libros, los más gordos - dijo la madre buscando un gesto que tranquiliza, buscando, tal vez, una tierna sonrisa.

De repente su hermano, el más pequeño, irrumpió dentro de la jaima gritando:
- ¡Mamá, mamá, La Canaria ha parido, La Canaria ha tenido dos crías!
- ¿Quién?
- Es la cabra, hijo.

Ebnu

martes, abril 20, 2010

Mi nieto



*Colaboración Revista Shukran nº 26

Mi nieto tiene diez años y ya sabe que su abuelo está desaparecido desde hace mucho tiempo. Han pasado treinta y cinco años desde que se lo llevaron, y seguimos esperándole, aún tengo la esperanza de que pueda estar vivo. Mi marido tendría hoy sesenta años, uno más que los yo tengo y treinta y cinco más de los que tiene su hija. Nuestra hija tiene la edad de la ausencia de su padre, la de la invasión, la de la guerra, la del exilio, nuestra hija tiene la edad del abandono, los años del olvido.

Ella nació aquellos días en que de repente cambió nuestra vida. Unos se fueron, tristes, cabizbajos, dejándonos solos y los otros llegaron con sus armas y sus jaurías y comenzaron sus cacerías y detenciones. De la noche a la mañana hicieron el cambiazo, nos dormimos, los que pudieron, con una bandera y nos despertamos con otra distinta. El miedo y el terror se adueñaron de nuestras vidas, los que pudieron escapar se fueron pensando que iban a volver al día siguiente. Todavía están esperando el día en que puedan volver, sin miedo a sus casas, a su tierra. Los que nos quedamos estamos esperando que vuelvan todos los del exilio y los de las cárceles del terror y que nos dejen vivir en paz y en libertad.

Pero ya nadie tiene miedo y menos a mi edad. Cuando se vive bajo presión y con la tensión de no saber lo que te espera, no sólo a la vuelta de la esquina o en cuanto pisas la calle, sino en tu propia casa, uno aprende a superar cualquier miedo y si le añadimos que nuestra fuerza interior y nuestra fe en la justicia y en que algún día habrá un amanecer limpio, fresco y libre de toda esta impureza que nos impide respirar, pues uno tiene confianza en sí mismo y en su gente.

Cuando veo el rostro de mi hija, como los de cientos de saharauis, con las huellas de la violencia, la tortura y de la infamia más estoy segura de que no podrán con nosotros, cuando veo a mi nieto vestido con los colores de nuestra bandera, como hacen cientos de niños saharauis, más confío en que la victoria será nuestra, más creo en el futuro. Cuando sé que la firmeza de mi pueblo no será doblegada por ninguna fuerza, que la resistencia se hace fuerte a pesar de la violencia y que la lucha continúa en las cárceles y en las calles, más siento que el Sáhara será libre.

A la vuelta de la esquina de mi calle espera la fiera, presta con las zarpas afiladas. En el rostro de mi hija laten las marcas recientes y las cicatrices de ayer. Mi nieto ha vuelto de la escuela con las manos llenas de colores prohibidos, su maestro o su verdugo le dijo que si volviera al colegio, otra vez, con las manos pintadas con esos colores se las iba a cortar.
Anoche estuvo, hasta muy tarde, pintando la bandera, los colores prohibidos, en todos sus libros y sus cuadernos. Mañana volverá a la escuela con la frente muy alta, porque no le tiene miedo al verdugo.

Le podrá cortar las manos pero jamás apagará su voz, ni acabará con su voluntad y su firmeza, le podrá desemejar el rostro pero jamás ocultará su sonrisa de luz y de esperanza.
A mi nieto le podrán secuestrar los lápices y colores, pero jamás podrán borrar los colores que tiñen su corazón y que, como todos los saharauis, guarda en lo más profundo del alma.


Ebnu
*Cuadro de Pepa Sánchez

jueves, abril 15, 2010

Los poetas saharauis expresan en castellano la cotidianeidad del exilio


Bahia Mahmud Awah y Zahra El Hasnaoui Ahmed conocen perfectamente la poesía española, pero también la literatura árabe

LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL 13 de abril de 2010 Rueda VillaverdeD.A. Farto / Ciudad Real

El salón de grados de la Facultad de Letras se llenó ayer de sonoridades norteafricanas por la presencia dentro de las actividades del Aula de Poesía de dos poetas saharauis, Bahia Mahmud Awah y Zahra El Hasnaoui Ahmed, que leyeron algunas de sus obras escritas en lengua castellana.

El profesor de la UCLM y responsable del aula de poesía, Jesús Barrajón, explicó a La Tribuna que la poesía de ambos habla esencialmente de la cotidianeidad, de su vida diaria, en la que está muy presente la situación por la que pasa el pueblo saharaui y el exilio en el que viven, ya que afecta a aspectos inesperados de su vida cotidiana.

Desde este punto de vista, admite que en esta poesía se incluye enfoques sociales, aunque insistió en que el contenido poético, es esencialmente lo cotidiano de los autores.

Por otro lado, ambos poetas han tenido una amplia formación académica aunque fuera de su país, en España y Cuba, donde han leído y han compartido el trabajo de otros escritores de lengua española, aunque también tienen un poso de lecturas de la rica poesía árabe.

El aula de poesía es una actividad abierta a todos los componentes de la comunidad universitaria y también a cuantos ciudadanos ajenos a la UCLM estén interesados en ella, puesto que no requiere invitación previa para participar en ella.

Bahia Mahmud Awah tiene varios libros publicados en los que expresa su compromiso con la cultura y la causa saharaui y a la vez se encarga de difundirla mediante conferencias, artículos en los medios de comunicación y lecturas en diferentes medios universitarios.

Zahra Hasnaoui estudió Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid antes de completar su formación en el Reino Unido. La mayor parte de su obra literaria se ha publicado en revistas poéticas tanto de papel como on line, además de figurar en diferentes antologías tanto de poesía como de relatos cortos.

Ambos recitaron sus poemas ante el público habitual del aula de poesía después de la presentación que realizó la profesora de la UCLM Asunción Castro, codirectora, junto a Jesús Barrajón del aula de poesía.




sábado, abril 10, 2010

El Aula de Poesía de la Facultad de Letras de la UCLM contará con la participación de dos poetas saharauis

Zahra y Bahia en una conferencia sobre cultura saharaui en mayo de 2008


Los poetas Bahia Mahmud Awah y Zahra El Hasnaoui Ahmed serán los protagonistas de la próxima edición del ciclo Aula de Poesía que organizan los profesores del Departamento de Filología Hispánica y Clásica de la Universidad de Castilla-La Mancha Jesús Barrajón y Asunción Castro.

EUROPA PRESS. 09.04.2010 En el encuentro que ambos poetas mantendrán el lunes, 12 de abril, a las 19.00 horas, en el salón de grados de la Facultad de Letras del Campus de Ciudad Real, con los alumnos y profesores del centro, Bahia Awah y Zahra El Hasnaoui recitarán alguno de sus versos más emblemáticos en español. Sendos poetas se suman a una actividad por la que ya han pasado otros escritores consagrados como Dionisio Cañas o Pablo García Baena, entre otros, que busca acercar la lírica a los universitarios.

Bahia Awah, natural de El Sáhara Occidental, cursó entre 1979 y 1986 estudios superiores de Telecomunicaciones en La Habana, completando posteriormente su formación en otros ámbitos del periodismo, la formación lingüística y la traducción en Madrid, informó la UCLM en nota de prensa.

Como poeta e investigador ha desarrollado una activa agenda cultural, pronunciando conferencias y lecturas poéticas en distintos espacios universitarios y culturales fuera y dentro de España. Fruto de su compromiso con la cultura saharaui son sus libros de poesía y narrativa 'Versos refugiados' o 'La Fuente de Saguia', entre otros. Tiene prevista la publicación de un libro de relatos, 'El sueño de volver', y un libro autobiográfico sobre su madre titulado 'La maestra que me enseñó en una tabla de madera'.

Zahra El Hasnaoui Ahmed (El Aaiún), estudió filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid y completó su formación en diferentes universidades inglesas. Aunque su vocación es la docencia, su pasión es la literatura, como bien ha confesado ella misma en numerosas ocasiones.

Consecuencia de ello, Zahra El Hasnaoui ha participado en varias antologías de poesía y relatos cortos como 'Aaiún gritando lo que se siente', 'Thitry-One, Treinta y Uno' o 'Um Draiga', entre otros. Además ha publicado poemas y artículos varios en diferentes revistas literarias digitales.

viernes, abril 02, 2010

Revista Shukran nº 26

En el último número de la Revista Shukran aparecen artículos y relatos de Ali Salem Iselmu, Ebnu y Limam Boicha. También participan con artículos Omar Ahmed, Luisa Sánchez, Antònia Pons, Abdurrahman Budda, Bachir Ahemed, Manuel Domínguez, Rais, Conchi Moya, Antonio Torre; los dibujos de Julio Rentero e Isabel Fiadeiro, las fotos de Gabriel Tizón y Pep Farras, la maquetación de Prada, y todos bajo la batuta de Fran O. Campillo, alma mater de la revista. Que la disfrutéis.