sábado, octubre 14, 2017

El silencio de las nubes o el fragor de la libertad. De Zahra Hasanui, Arma Poética


Es «una suerte» que el pueblo saharaui, tan maltratado en demasiados aspectos, recibiera el don de la palabra en español. Del mismo modo que esa lengua común nos permite escuchar las voces del otro lado del Atlántico, contactar con sus culturas antiguas y esa realidad maravillosa que los hace contar de un modo tan rico y diferente y enriquece nuestra visión (a veces provinciana o al menos demasiado occidental) del mundo, podemos conocer esta otra realidad olvidada sin necesidad de intermediarios. Así, entre El silencio de las nubes y a través de la palabra de Zahra El Hasmaoui Ahmed (El Aaiún, 1964), sabemos del exilio (del «enigma del exilio», «de los muchos exilios», del deseo de «espantar el exilio»; una palabra que, obviamente, se repite), de la extrañeza, de la amarga conmoción de sentirse por siempre nómadas o simplemente inexistentes. De mantener una «sed longeva» que quizás, en algunos aspectos, solo la poesía pueda paliar.
Con la delicadeza de las flores y la sal como continuos referentes, junto a los colores del recuerdo y sonoras palabras hasaníes que nombran en un prístino acto creativo la especial naturaleza de su tierra (qué hermosos los versos que cierran el poema «Los pozos de la vida»: «El desierto, / donde la fagonia hospitalaria / abre su flor al peregrino vespertino, / donde la arena se convierte en humo / y la montaña en tambor»), nos deslizamos por este libro con una extraña sensación mezcla de ternura y desengaño.
El silencio de las nubes no es en absoluto un grito de libertad mudo, sino directo, que nos habla con esperanza, a veces afirmando («No pudo morder / la mentira / la geografía inmensa / de tus alas blancas»), otras acusando («De vez en cuando, culpables somos todos»), pero siempre regalando versos tocados por la luz como estos: «En la plaza / resuena la alegría, / la mano de una niña / deja caer la / entrada de un cine de dunas / para asirse a la barandilla / de la inocencia y las gacelas». Nos cuenta de tradiciones y objetos queridos, como el «tagrauen» y el «hayrit guiyim»; de un muro que «serpentea siseante / su cicatriz por la tierra». Se pregunta quién es, quién fue, qué les queda, qué vendrá. Corrobora las palabras del prólogo de Antonia Pons Valldosera («No todos los rebeldes son poetas pero sí que todos los poetas han de ser, forzosamente, rebeldes») cuando confirma «nada puede domar / las voces que rozan el alma».
Porque la poesía con mayúsculas tiene esa función. No acariciar los sentidos (o no exclusivamente), sino agitarnos las entrañas con una construcción llevada también por la razón «donde el poema no sea azar». Zahra El Hasnaoui decide sentir, convertirse en raíz, levantarse sobre palabras equilibradas y versos generalmente concisos y contundentes como las rosas crecidas en el desierto. Su obra poética, junto a la de otros componentes de la Generación de la Amistad, es lucha y reivindicación y compromiso con su tierra traicionada, es comunicación y entendimiento (léase «Julio 2014. Diálogo entre un niño palestino y un saharaui», que «Juntos se sentaron / a beber en la fuente del olvido»); pero también luz y mar y respuesta.
Y no solo como poeta, sino como mujer, siente esa responsabilidad (incluso dedica un poema a la princesa omeya «Wallada Almustakfi», ejemplo de elevación por la cultura) de recuperar «la voz, / el viento y las flores», de representar a todos (léase al respecto el poema «Radio Rabuni», «donde la palabra / es sólo ella. / Y al mismo tiempo, / muchos, y nosotros, / y nuestros sueños».), de rendir homenaje a quienes sobrevivieron «la inmensidad de la desesperanza», de superar el destierro y recuperar lo que le corresponde.
Quizás por ello me vea casi obligada a terminar mis palabras con estos versos que deberían ser premonición pero por ahora, desgraciadamente, solo quedan en deseo:
«Volveré,
envuelta en mantos
de estrellas roja,
a sanar las
aguas amargas.
A morir y renacer
en las entrañas atlánticas».
Zahra El Hasnaoui Ahmed (El Aaiún, 1964), integrante de la Generación de la Amistad, ha participado en antologías poéticas como Um Draiga Aaiun, gritando lo que se siente, Las voces del viento, La primavera saharaui; en las ediciones bilingües Thrty-One y Generación de la Amistad, poésie sahraouie contemporaine; y en antologías de relatos cortos como La fuente de Saguia y El Quijote saharaui. Su obra poética se caracteriza por su identificación con los ciudadanos saharauis y su lucha por la independencia. Gran parte de su creación literaria se centra en la mujer.

jueves, octubre 12, 2017

Recital de poesía por el Sáhara en el Aleatorio, Madrid. 13 de octubre

Recital de poesía por el Sáhara en el bar Aleatorio, Madrid, para concienciar de la situación de injusticia que está viviendo el pueblo saharaui desde hace demasiado tiempo.
Las donaciones conseguidas en el recital se destinarán a la asociación APS Madraza de Ciudad Real.
13 de octubre a las 21 horas. Bar Aleatorio. Calle Ruiz, 7 (Tribunal)
Presentación del conflicto, con respuesta a las preguntas que pueda plantear el público y jam de poesía.
Con Simply Broke, Bahia Awah, Paloma Camacho, Patty de Frutos, Rafa Labrador, Escandar Algeet
El objetivo es difundir, así que agradecemos mil que compartáis y que vengáis a escuchar lo que muchos silencian. No pedimos nada más que vuestros oídos.

martes, octubre 03, 2017

La cultura saharaui en La Corrala de M21 Radio

En la mañana del martes 3 de octubre en el programa La Corrala de la emisora de Madrid M21Radio, el pueblo Saharaui ha sido el protagonista de la sección Planeta Madrid. Se sentaron a la mesa la cantante Suilma Aali y el escritor y poeta Bahia Mahmud Awah. La lucha saharaui, la cultura, música y poesía recitada en directo. 

Escuchar el podcast de La Corrala, entrevista a partir de 1:05:00, pinchar aquí:

Vídeo del poema Llanto de Fernando Senante (Antología VerSahara)

sábado, septiembre 09, 2017

El escritor saharaui Bahia Awah en “Out of Africa”, Spanish Lenguage and Identity in Poscolonial Africa and Beyond. University College Cork, Irlanda

Fuente: EIC Poemario por un Sahara Libre, por Bahia Mahmud Awah, 9 de septiembre de 2017
“Tus pies te traerán donde está tu corazón”; “Vendrá otro día, el día soñado”,  proverbios irlandeses; “Lo que en tu mente palpita, tu corazón sueña con ello” y “A quien aguanta le llegará la sombra”, dos proverbios saharauis en consonancia con dos irlandeses.
Cuatro sentidos del pensamiento político y social alegan estos cuatro refranes de la cultura de la República de Irlanda y de la República del Sahara Occidental. Irlanda, tras una gran revolución de intensos procesos políticos, logró su independencia de Inglaterra en 1921. El Sahara Occidental, a través de dos levantamientos, nacionalista y revolucionario, declaró su independencia en 1976 tras la retirada española del territorio, incumpliendo con la doctrina de descolonización de la carta de la ONU. Irlanda tras su independencia vivió una guerra civil y el Sahara Occidental tras la proclamación de su estado-nación sufrió una invasión militar por parte de Marruecos y una guerra de dieciséis años. Si nos detenemos a analizar los dos procesos históricos sucedidos en estos, geográficamente distantes, pueblos y culturas, nos encontramos con un común denominador, una revolución de sólidas premisas surgidas de un largo dominio colonial, el británico y el español.
Ami Omar Awah, exiliado saharaui que fue perseguido por el dominio colonial español y francés de 1958 tras la alianza hispano-francesa para aniquilar la resistencia anticolonial saharaui, reflexionaba “un tema de conversación que no viene a cuento no tiene sentido”. Este verano recibí una invitación del Department of Spanish, Portuguese & Latin American Studies de la Universidad de Cork. La invitación la recibí de Seana Ryan, profesora de lingüística de la universidad en la que me decía: “Trabajo en el tema de la lingüística hispano-africana, y me interesa mucho la situación actual de la lengua española en el Sahara Occidental. Hemos leído su libro 'El porvenir del español en el Sahara Occidental' en la clase de lingüística, y ha sido muy útil y nos gustó mucho”.
Seana Ryan me propuso que participara en el simposio sobre la lingüística hispano-africana. Acepté, consciente de la importancia del encuentro que deduje de sus palabras: “Creo que este simposio será una gran oportunidad de aumentar el conocimiento de estos temas en el mundo académico y también fuera de los límites de la Universidad”. Interioricé el clamor que Frantz Fanon reflejaba en su obra “Los condenados de la tierra” en los años sesenta y que siempre me ha acompañado: “Cada generación en su relativa opacidad debe descubrir su misión (…)”.
Subrayo pinceladas de la intervención de la profesora Seana Ryan que he recogido en mi bloc de notas, cuando se refirió al legado lingüístico que heredamos los pueblos y usamos como lengua de resistencia: “La lengua nos constituye”; “Pertenezco a los que me entienden porque forman parte de mí”; “Hay muchas carencias de información sobre la identidad hispano-africana en el contexto postcolonial” o “La escasez de la investigación académica para dar a conocer la realidad africana”.
Debo resaltar lo interesante y oportuno que ha resultado un simposio que contó con la participación de referentes en los estudios académicos sobre la producción literaria hispana en África y las otras lenguas que muchas veces son omitidas por las hegemonizantes.
Académicos de la talla del profesor emérito en la Universidad de Missouri-Columbia, Michael Ugarte, quien expuso sobre la cultura del exilio y la emigración. Un debate de actualidad en la academia que aborda en su reciente libro “Africanos en Europa”. El tema de la presencia negra en la “España de ahora”, un repaso sobre la historia de la excolonia española Guinea Ecuatorial que aborda con varias bibliografías como el libro “The departures of Maria Nsué”, en lo que Ugarte llama “emixlilio”; “La isla que se repite” de Antonio Benítez Rojo; los libros de Donato Ndongo como “Las tinieblas de tu memoria negra” o “Memoria negra” de Xavier Montoyá. Obras críticas que abordan la historia de Guinea Ecuatorial, y sobre las que decía Ugarte que son “un bosquejo de lo más fundamental”, afirmando que todos estos temas tienen que ver con lo que llamamos “neoliberalismo”. Ugarte finalizó su excelente ponencia con el tema de la mujer/emigración / exilio, centrándose en “La bastarda” de Melibea Obono´s y “Ekomo” de Maria Nsué, recordando el “excelente ensayo” sobre esta autora recientemente fallecida publicado por la profesora Benita Sampedro. Concluyó el profesor Ugarte subrayando e interrogando sobre el éxito de la novela “Palmeras en la nieve”, escrita por una española hija de colonos españoles en Guinea. ¿Por qué ha tenido éxito siendo problemática?, se preguntó, justificándolo porque su temática también es la que se ha abordado en su repaso de la historia cultural, social y política de Guinea Ecuatorial, en el contexto hispano-africano.
El profesor Brad Epps del Department of Spanish and Portuguese, de la Universidad de Cambridge, expuso sobre “Las tinieblas de tu memoria negra” del escritor Donato Ndongo, donde el profesor y experto en varias lenguas subrayó aspectos sobre los procesos disciplinarios del colonizador que muchas veces no llegan con la debida atención al mundo académico. Señalando que “la lengua siempre fue compañera del colonizador, promovida por la escolarización colonial”.
Presenté en nombre del Sahara Occidental, la tercera ponencia de la misma temática y enfocada sobra la historia de la lengua española en el Sahara Occidental y los frutos que ha dado, encarnados en generaciones literarias y su proyección al mundo afro-hispano; elementos que siempre he defendido y expuesto en estos encuentros académicos. Mi ponencia, “El lápiz del desierto saharaui en el exilio: La tiranía del exilio y la ocupación foránea en la memoria del desterrado”, ofrece un minucioso repaso sobre el legado lingüístico español en la Republica del Sahara Occidental y sus tres generaciones literarias. Cómo entró la lengua española, cómo influyó en la cultura afro-arabe-senhaya y cómo se quedó declarada patrimonio lingüístico heredado del colonizador y considerado lengua franca y de resistencia para la proyección de la causa del pueblo del Sahara Occidental, en su ampliación y pertenencia histórica al mundo hispano.
No me cabe duda de que los saharauis ofrecieron una muestra de pensamiento abierto, pragmático y con miras al futuro, cuando declararon la lengua de Cervantes como patrimonio, lengua franca y puente tendido al mundo hispano. A Buel-la Ahmed Zein, uno de los primeros universitarios que formó la metrópoli en los años sesenta, sublevado y convertido en dirigente de aquellos años, le preguntaron en una encuesta de estudiantes que hacía su instituto, qué quería ser de mayor. “Quiero ser médico para curarlo todo”, respondió en español. La lengua hasania y el español convivieron mutuamente en la cultura saharaui dándole un carácter universalista y emancipador sin autolesionarse, pese a los acontecimientos que se sucedieron. Un caso contrario a lo que pasó en Senegal, con la destrucción de las lenguas nativas para que el francés se quedara como lengua oficial, un tema abierto en el debate de la antropología.
El culturicidio de la ocupación marroquí en el Sahara Occidental, tanto material como inmaterial, fue otro de los temas abordados desde la tinta del lápiz del exilio saharaui. El activismo cultural, los derechos humanos, el aperturismo histórico religioso de coexistencia de los saharauis al conservar iglesias que dejó la metrópoli y luchar por que no fueran derruidas por la ocupación marroquí en el territorio, fueron los elementos fundamentales de mi comunicación durante el simposio. La producción de los escritores saharauis en el exilio durante estos veinte últimos años, la estructura en la que la diáspora se ha coaligado por sus sueños de libertad y por su pertenencia a un espacio histórico, que es el Sahara Occidental en su dimensión de Estado africano, son aspectos que pude abordar, explicar e intercambiar en este encuentro académico.
Entre las actividades de estos días, destaco la presentación del libro “The Gurugu Pledge” del escritor guineoecuatoriano, Juan Tomás Ávila Laurel, sobre el maltrato marroquí a los inmigrantes africanos que buscan cobijo en el monte marroquí Gurugu. Un interesante trabajo que ha sido plasmado en un formato “muy polémico” y “muy interesante” al no querer publicarlo ninguna editorial española. Sin embargo, el libro pudo ser realidad al ser traducido al inglés y publicado por la editorial inglesa And Other Stories. Desgraciadamente el lector español no puede acceder a ello porque la obra original está esperando el interés de algún valiente editor español. Edward Said decía que “El intelectual está para decirle la verdad al poder”, y Juan Tomás Ávila lo ha dicho asumiendo las consecuencias. Algo parecido sucede con mis libros, que solo pueden llegar a los territorios saharauis ocupados por Marruecos de forma clandestina.
A mi entender el simposio fue una respuesta a la contrahistoria y una mirada desde la academia del compromiso científico social, que ha prestado especial atención a los problemas de la otredad, cuando tratamos la historia de los pueblos que fueron dominados por Occidente e imaginados en su tergiversador estudio plagado de “orientalismo”. El Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial son dos focos de interés académico en EEUU y en Europa, y muestra de ello es este simposio donde profesores y estudiantes pudieron escuchar, compartir, registrar y reflexionar sobre la realidad histórica invisibilizada de esas dos culturas africanas. Sus procesos políticos, culturales y su producción intelectual, que han estado alejados de la atención del mundo académico e ignorados por los representantes del establishment.



viernes, julio 28, 2017

África y la africanidad saharaui

Por Bahia MH Awah, antropólogo y escritor
Este articulo lo escribí en 2015 a raíz de un congreso sobre el: El afro-hispanismo en África, África en el afro-hispanismo”, celebrado en la Universidad de Guelph, Ontario, Canadá. Evento académico en el que participé con una ponencia sobre el legado lingüístico español en el Sahara Occidental. Una ocasión que  me llevó a conocer a dos profesoras africanas  a las que en este artículo comento mi relación con ellas, pero retomando antecedentes de la historia anticolonial de los pueblos africanos y sus dirigentes dinosaurios de la descolonización y procesos de liberación nacionales.
Pasados tres años desde entonces volví a releer ese artículo y me pareció de suma actualidad para compartirlo con los lectores y volver la mirada hacia África y su compromiso con la lucha del pueblo saharaui. Siguiendo estos días el impacto humano del flujo de exiliados que van huyendo con sus tragedias empujados por la guerra en el Medio Oriente y en el cuerno de África, reflexioné sobre dos temas, la condición “exilio” y el compromiso de los pueblos africanos con el pueblo saharaui. Esta última reflexión se basa en un mensaje y una foto que recibí de unos amigos universitarios gaboneses en el que me ratificaban su compromiso con la lucha del pueblo saharaui, siendo Gabón un país que aún está en la vieja y reaccionaria órbita marroquí, pero no a sus intelectuales que al poder siempre le dijeron sus errores. La palabra exilio es una expresión que nuestra humanidad ha introducido en su jerga de poder para definir a los que fuimos ilegalmente expulsados y desposeídos de nuestro hogar y nuestra tierra. No siendo esta expresión, exilio, más que la acepción que define el fracaso y la incapacidad de liderazgo de los poderes que dirigen nuestro mundo. A estos seres humanos que van huyendo de la muerte, y que me han hecho revivir mis pasos de niño en mi éxodo de 1975 buscando cobijo, les hago transmitir mi profunda solidaridad y sentir humano. Y decirles que los que nos causan desestabilización obrando por sus intereses capitalistas en nuestras tierras, no nos ganarán a pesar de sus estrategias geopolíticas.
¡Humanidad!, ¿ante estos dramas, adónde nos refugiamos los desposeídos y desterrados? Los pueblos expulsados de sus tierras nos hemos convertido en literatura. Y hacemos esta literatura cuando hablamos de nuestras luchas y las consecuencias que nos acarrea. Nuestros recuerdos son igual que los del primer mundo, tras vivir la I y II Guerras Mundiales, la esencia de la muerte y la destrucción, el iniciar el éxodo hacia un lugar seguro. Esas son las amargas vivencias que el Primer Mundo experimentó, que debería de lección magistral para no volver a caer ni dejar de sentir humanidad ante semejantes injusticias.
En marzo de 2013 participé en el “Congreso Internacional Virtual: El afro-hispanismo en África, África en el afro-hispanismo”. Un evento académico internacional organizado por las universidades de Guelph, Ontario (Canadá), y la universidad de Ghana. El encuentro me posibilitó conocer  varios académicos del mundo universitario de África, Latinoamérica y Europa; fue un sugestivo encuentro sumamente fructuoso en su dimensión humana y académica, con el propósito de abrir camino hacia un mundo afro hispano sin fronteras. En ese congreso conocí a dos magníficas  profesoras, la ghanesa canadiense, Dorothy Wellington, una de las organizadoras y docente en la universidad de Guelph y la ponente gabonesa Veronique Okome, profesora de Conferencias Lengua y Cultura del Mundo Hispanófono y Directora del Centro Africanista de Estudios del Mundo Hispano Luso de la Ecole Normale Supérieure de la Universidad de Gabón. 
Al haber vivido y experimentado el éxodo en mi huida hacia el exilio, he leído mucho sobre este fenómeno. Recuerdo una cita del escritor sueco Henning Mankell en la que decía “Nuestras organizaciones en el exilio han sido una especie de sustituto de las ciudades y los pueblos que nos vimos obligados a abandonar”. Y aquí no quiero pensar en aislados guetos, más bien en organizaciones de comunidades, asociaciones de escritores, culturales y de derechos humanos, brazos armados de muchas causas justas en nuestro mundo.
El caso nuestro, los saharauis desde siempre hemos llevado a África en el corazón, porque sin su cultura tan arraigada entre nosotros y el pensamiento de sus históricos lideres contra el dominio colonial, como Patrice Lumumba, Luali Mustafa, Oliver Tombo, Kwame Nkrumah, Nelson Mandela, Houari Boumediene, Julius Nyerere, Amílcar Cabral, Agostinho Nheto, Robert Mugabe, Sam Nujoma, no nos hubiera sido posible encarnar el ideal anticolonial y sublevarnos contra todos sus múltiples tentáculos contra los que aún seguimos luchando, como último pueblo de África que padece esta lacra de ocupación extranjera y dominio neocolonial.
En los años setenta, siendo niño, inicié mi éxodo huyendo de la guerra, lo que más adelante hizo que entendiera con claridad esa terrible condición del destierro y el exilio y sobre la que decía Luis Leante, premio Alfaguara 2007, amigo y prologador de “El sueño de volver”: “No conozco una palabra más terrible que “exiliado” para referirse a la condición de una persona”. Recuerdo que en el internado donde estuvimos cientos de niños en el norte de Argelia tarareábamos una canción revolucionaria saharaui de aquellos años que decía: “Nuestra causa es africana y esta tierra del Sahara está invadida”. ¿Era entonces un mensaje a África, la cuna de nuestra humanidad? Con esta canción yo entendía que estaría despojado de mi hogar pero me encontraba bien acogido por África, por lo que no sentía que estuviéramos solos. Posiblemente sin este pensamiento que adquirí con mi generación y a una edad muy temprana, no me hubiera sido fácil identificar la buena suerte que nuestra lucha adquirió al ser apoyada por los pueblos africanos.
En el año 1998 el ghanés Kofi Anan, entonces Secretario General de la ONU, visitó  los campamentos de refugiados saharauis. Recuerdo una pancarta colgada frente una jaima negra tradicional saharaui que decía: “Kofi, África needs you”, y esa África indudablemente también es el Sahara Occidental. Nuestro sentir por el africanismo nos mueve como nos lleva el ritmo de tambor africano que está latente en nuestro ser. Ante los ojos de los africanos nuestra lucha, la de los saharauis, es la del pueblo palestino ante el mundo árabe. En 2014 tuve la suerte de conocer en persona y escuchar al histórico líder sudafricano del ANC, Andrew Mlangeni, compañero de celda de Nelson Mandela, cuando este visitó los campamentos de refugiados saharauis durante el XII FISahara, dedicado a Mandela. En un mitin se dirigió a la población con estas palabras, propias de un líder que arenga a sus seguidores a ganar su lucha: “Veo muchos periodistas y fotógrafos en este tipo de eventos, pero nunca lo vemos luego reflejado en los medios” y más tarde sentenció: “Los saharauis han de estar muy agradecidos a Argelia por haberles dejado este lugar; como nosotros agradecimos a Tanzania que nos dejara un cachito de jungla desde donde pudimos organizar nuestra lucha (…) Los saharauis conquistarán su libertad, y si no ellos, sus hijos”. Palabras de compromiso que reflejan el sentir de toda África hacia la causa saharaui. También conmemoró esa batalla de la historia que libraron muchos pueblos africanos ante el dominio colonial, y recordó su exilio en Tanzania: “Allí pudimos cortar árboles para hacer casas y sembrar comida para sobrevivir, pero los saharauis están en este lugar de mucha dureza y sufrimiento y sin embargo han sabido sobrevivir”. Sí, es cierto que hemos resistido y continuado porque África está ahí presente con nosotros.
Creo mucho en el poder de hacer muchos frentes, de una literatura que emana del compromiso más que la destructora expresión de las armas, sea como fuera su resultado final. Aunque esta indeseable vía bélica, muchas veces es el único lenguaje que les queda a los pueblos para derrotar a la injusticia. El poder inmaterial de la literatura en todas sus facetas es uno de los lenguajes ante el que inevitablemente sucumbirán los que nos echaron y nos sometieron a esta condición de exiliados, desterrados y refugiados. Durante el inicio de la invasión marroquí al territorio saharaui en 1975, un periodista de habla inglesa preguntaba al entonces rey marroquí Hasan II cómo reaccionaría el monarca si los saharauis tomaran las armas contra la “Marcha Verde”. El déspota respondió, vacío de sentimientos humanos y subestimándonos: “¡Nos los comeremos!”. Tres décadas fuimos indigestos para él, y ya lleva otra padeciendo su hijo nuestra determinación. Nadie podrá someternos.
En la Ecole Normale Superieure, ENS de la Universidad de Gabón, tengo amigos gaboneses a quienes su profesora de filología española, Veronique, les introdujo en su plan de estudio la literatura saharaui escrita en español y adquirió algunos de mis libros, como “El sueño de volver”, obra en la que repaso la historia de aquella irrepetible generación anticolonial del 73 saharaui; “La maestra que me enseñó en una tabla de madera”, libro dedicado a mi madre y maestra Jadiyetu, y “El porvenir del español en el Sahara Occidental”. A través de la red pude desarrollar varios encuentros virtuales con estos estudiantes que me llevaron a recordar cómo en las universidades de las metrópolis y colonias de aquellos años se formaron carismáticos dirigentes africanos de los años sesenta y cómo espolearon la conciencia de sus pueblos y se sublevaron contra el colonialismo y sus doctrinas. Este verano recibí un correo de mi amiga la profesora Veronique en el que me informaba que venía a Madrid para impartir una conferencia en la Universidad de verano en el Escorial sobre la Cultura y Sociedad africana, a la vez que me confesaba que traía una carta de sus alumnos que habían leído mis libros.
Una vez más percibí que los saharauis tenemos ganada nuestra causa y que estos pueblos no nos van a fallar en nuestra lucha, que se acerca a su final. La carta no ha podido ser más cercana y original, era una foto de los estudiantes posando frente a su centro universitario, y en el dorso me dejaban el siguiente mensaje: “¡Hola hermano Bahia! Nosotros estudiantes de la E.N.S de Gabón le saludamos con respeto. Su obra maestra “El sueño de volver” nos ha encantado. La causa saharaui que defiende es nuestra. Quizás un día más pronto se realice, por la gracia de Dios. Saludos cordiales”.
Al respecto prometí responder a estos amigos y hermanos africanos de nuestra causa de forma abierta y para ello me he basado en aquellos antecedentes históricos que en los años sesenta protagonizaron otros jóvenes como ellos en todo el continente africano, hechos que he podido absorber de niño y otros sacados del libro “El largo camino hacia la libertad”, la autobiografía de Nelson Mandela. Estoy seguro que estos estudiantes gaboneses no van a defraudar el compromiso de sus antecesores y para ello me valgo de este proverbio saharaui que reza: “traicionar el compromiso está en manos de quien en casa se ha quedado”.
Y aquí hago mío el pensamiento y lo traslado a todos los mundos universitarios africanos y sobre todo a los que fueron colonias francesas y les recuerdo que el Sahara Occidental está registrado en el Comité de Descolonización de los 24 de la ONU como uno de los 16 territorios no autónomos que faltan por descolonizar en el mundo y el único en África. Sed fieles ante el compromiso con vuestro hermano pueblo saharaui por el que un día la Historia os juzgará. El valor humano de los pueblos en cualquier balanza que se pese, caerá siempre a favor de la razón como el presentimiento y muestra de apoyo que hicieron en su carta estos compatriotas gaboneses cuando me decían “Quizás un día muy pronto se realice” el sueño del pueblo saharaui. Y esta lucha queridos amigos es un amor que quien lo haya probado lo sabe. Dios mediante, en este compromiso con el pueblo saharaui y la historia de nuestras luchas nos dejó muchos ejemplos como esta cita de la despedida de Lumumba a su esposa Pauline y a los pueblo africanos que escribió en 1961 dos semanas antes de ser asesinado: “La historia dirá un día su palabra, pero no será la historia que se enseñe en Bruselas, en París, en Washington o en las Naciones Unidas: será la que se enseñe en los países liberados del colonialismo y de sus títeres. África escribirá su propia historia, de gloria y de dignidad, al norte y al sur del Sahara”.
Nota:
leyendo las imágenes de derecha a izquierda. Luali Mustafa Sayed, líder fundador del Frente Polisario, Patrice Lumumba líder anticolonialista y nacionalista congolés, Nelson Mandela (Madiba), Houari Boumediene anticolonial y expresidente de Argelia, Agostinho Nheto expresidente de Angola,  Amílcar Cabral dirigente revolucionario de Guinea portuguesa, Cabo Verde y Guinea Bisáu, Mahfud Ali Beiba histórico del Polisario,  Julius Nyerere, Robert Mugabe, Mohamed Sidi Brahim Basiri nacionalista y anticolonial saharaui, Sam Nujoma lider de Namibia, Kwame Nkrumah líder político de la independencia de Ghana, político y filósofo panafricanista, Mohamed Abdelaziz histórico líder del Frente Polisario y expresidente de la República Saharaui y el Capitán Thomás Sankara líder anticolonial y expresidente de Burkina Faso, antiguo Alto Volta.

sábado, julio 15, 2017

Publicación del poemario “El silencio de las nubes” de Zahra Hasnaui. Literatura saharaui en español

Información de EIC Poemario por un Sahara Libre, 15 de julio de 2017
La escritora saharaui Zahra Hasnaui, voz reconocida de la literatura de su pueblo, ha publicado su primer poemario, “El silencio de las nubes”, que recoge varios poemas de la escritora, nacida en El Aaiun y miembro fundador del grupo Generación de la Amistad Saharaui. El poemario, largamente deseado por los amantes de la literatura saharaui en español y que siguen la obra de Zahra a través de sus conferencias y recitales y en las numerosas antologías en las que ha participado, ha sido publicado por la editorial independiente sevillana Arma Poética.  
La editorial Arma poética afirma sobre “El silencio de las nubes”: ¿Por qué un libro de poesía saharaui escrito en español? La primera obra solitaria de Zahra nos brinda unos poemas de extraordinaria sensibilidad en castellano, porque aunque su lengua materna sea el hasania, nos hace disfrutar de esta obra sin intermediarios. (…) El silencio de las nubes, insólita obra poética de esta singular poeta que logra depurar su expresión, sintetizarla, concentrándose en lo esencial sin por ello renunciar a la crítica social en lo esencialmente emocional.
El libro es el cuarto título de la colección Tiris, con la que Arma poética está publicando obras de temática saharaui y que reúne a escritoras y escritores tanto ibéricos como saharauis. El prólogo corre a cargo de la escritora Antònia Pons, quien afirma que “Zahra busca entre las rendijas de una memoria que se rompió en 1975, cuando las nubes se quedaron sin pastores, huérfanas las acacias y los frigs vacíos de nómadas, convertidos en sedentarios a la fuerza. Ella añora aquellos tiempos felices y despreocupados en los que el desierto era acogedor porque era todo suyo, de los saharauis”.
Añoranza, emoción, recuerdos, desierto, vida, activismo, compromiso y sobre todo esperanza. Porque se acerca el día, llega “Lento, pero viene”, como reza uno de los poemas de “El silencio de las nubes”. Que todos lo veamos. Inchalá.
El libro se puede adquirir aquí
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“El silencio de las nubes”
Autora: Zahra El Hasnaoui Ahmed
Editorial: Arma Poética
Cubierta: Marisa Fenoll
Nº de páginas: 102 páginas
Medidas: 155 x 215
Acabado: Tapa Verjurada 250 gr con solapas.
ISBN: 9788494627682
Publicación: Julio de 2017
Adquirir aquí

viernes, junio 30, 2017

Marruecos destruye la cultura y la memoria saharaui. Ponencia de Bahia Awah sobre “culturicidio” de la ocupación marroquí en el Sahara Occidental

AL.- Marruecos lleva a cabo en el Sáhara Occidental desde 1976, cuando invadió el territorio, un proceso de destrucción de la cultura y la memoria saharaui,  según denunció el antropólogo y escritor  Bahia MH Awah en el curso de verano “Miradas saharauis”, de la Universidad Rey Juan Carlos.
El escritor saharaui dijo que nos encontramos ante un “culturicidio”,  un genocidio cultural con el que se pretende eliminar el patrimonio material e inmaterial saharaui: “Desde que Marruecos ocupó la excolonia española se han cometido barbaridades contra la cultura saharaui”, para que desaparezca la identidad de un pueblo, sus valores y rasgos históricos, transmitidos por generaciones de saharauis.
Explicó que la cultura saharaui no es marroquí, es afro árabe influida por un siglo de convivencia con la española. Así, la vestimenta, salvo el turbante, es africana: “La darrá de los hombres  y la melfa de las mujeres no son árabes, son africanas; igual que nuestra música, la danza, el tambor, los cuentos, la narrativa; estos ingrediente culturales antropológicos definen nuestra cultura, son la identidad de una sociedad hasaní”.
En este ataque a la cultura saharaui se encuentra la lengua de los saharauis, el hasanía -un híbrido de las africanas zenaga o senhaya, wólof y el árabe- “diferente totalmente de la marroquí, que se impone a los niños en los colegios, donde se obliga a cantar el himno nacional marroquí y decir palabras o giros que en hasanía tienen otro significado, hasta el punto de que no pueden pronunciarse delante de los padres o personas mayores”. El hasanía  se habla en el Sáhara Occidental y en Mauritania.
Las autoridades marroquíes en su lucha contra el hasania, en opinión de Bahia Awah,  no construyeron universidades en el Sáhara Occidental y de esta forma los jóvenes saharauis tienen que ir al norte de Marruecos, donde están “en una jungla” en la que domina la legua marroquí y hay drogas, para que se desvinculen y deshacer su  cultura.
Otros aspectos sometidos a esta “violación cultural” son las  tradiciones y costumbres de la sociedad saharaui, entre las que el profesor Awah citó el bautizo, con sus protocolos particulares, o la forma de construir los nombres y apellidos: “No se pueden utilizar determinados nombres,  como Lala, que para los marroquíes es una princesa o una mujer, Mulay, el príncipe, o Sidi, mi amo, mientras que en el Sáhara Occidental este nombre es tan corriente como Antonio en España”.
Marruecos, afirmó,  ha destruido “la nomenclatura de construcción de los apellidos saharauis”: “Nosotros decimos Mohamed Uld Brahim y ellos el nexo Uld lo eliminan e imponen un apellido que puede ser el nombre de un barril, de una roca, de una región…”. Citó el caso de  Sukeina Mint Yedehlu Uld Esid, una presa desaparecida durante 13 años  que ahora se llama Sukeina El Idrisi, con un apellido desvinculado de  la familia.
Un ejemplo significativo de ataque a los símbolos de la identidad nacional saharaui fue la prohibición, en marzo de 2013,  de instalar jaimas en las ciudades, suburbios o  playas, o la campaña de eliminación de los santuarios o puntos de culto saharauis conocidos como “lemsid”, una pequeña extensión de arena rodeada de piedras donde acuden los saharauis a orar y debatir, que también se utiliza como un espacio donde los niños y niñas aprenden a leer, escribir y recitar versículos del Corán,  “una humilde mezquita al aire libre, abierta a todos”.
Bahia MH Awah dijo que la persecución cultural alcanzó también al español, pero que después de 42 años Marruecos ha empezado a cambiar de estrategia para apoderase de la segunda lengua de los saharauis. Para ello han abierto una biblioteca en El Aaiún y como dijo en la televisión local Sidi Mohamed Falah, un saharaui “traidor” que trabaja para Marruecos, firmar con el Instituto Cervantes es conseguir un reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara Occidental.
En esta misma línea de cambio de estrategia se incluye la reciente traducción al hasanía de “El principito”, de Antoine de Saint-Exupery, edición considerada por los saharauis como una labor de sabotaje cultural que intenta presentar el hasanía como un idioma marroquí, igual que están haciendo con los cuentos saharauis, su narrativa oral, diciendo que forma parte “del gran mosaico cultural de Marruecos”.
Como casos relevantes de destrucción del Patrimonio material histórico saharaui, Bahia Awah citó los restos de la mezquita de Smara, en la que no se invierte y que se cae piedra a piedra, o los edificios de la época colonial española: el fuerte de Dajla, un símbolo histórico colonial, que fue derruido en 2009 pese a una campaña internacional para impedirlo.
Pretendieron hacer lo mismo con la iglesia Nuestra Señora del Carmen, también en Dajla (antigua Villa Cisneros), de la que llegaron a derruir una pequeña parte, pero Mohamed Fadel Semlali entró con su silla de ruedas y lo frenó: “Ahora este activista protege el patrimonio, pero no a través del Gobierno español ni de organizaciones españolas, lo hace con la intervención del Vaticano”. También reseñó la destrucción y el expolio de rocas con grabados rupestres del paleolítico y neolítico, y la eliminación de la acacia saharaui.

sábado, junio 10, 2017

Jornada saharaui en la Feria del Libro de Madrid 2017. Bahia Awah y Manuel Domínguez presentan sus libros en Librería Balqís

El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah ha participado un año más en la Feria del Libro de Madrid 2017, invitado por la Librería Librería Balqís (Casa Árabe). El autor saharaui ha firmado sus libros “Tiris, rutas literarias” editado por Última Línea y “El sueño de volver” de Editorial CantArabia. La firma ha supuesto la ocasión de departir con los lectores que se han acercado hasta la Caseta nº 20, interesados en la literatura saharaui, y con los que ha tenido ocasión de charlar sobre la cultura del Sahara Occidental.
Bahia ha compartido la tarde en la Feria del Libro con Manuel Domínguez de Nubenegra, quien ha presentado el libro “Mariem Hassan. La voz indómita del Sahara Occidental”, escrito junto a Zazie Schubert-Wurr, sobre la vida y obra de la inolvidable cantautora saharaui, desaparecida en agosto de 2015.

martes, mayo 30, 2017

La Generación de la Amistad Saharaui en The Literary Encyclopedia

La producción literaria de los escritores saharauis del grupo Generación de la Amistad se incluye en el fondo documental de TheLiterary Encyclopedia, una enciclopedia virtual con información sobre autores y movimientos literarios claves de todo el mundo. La literatura saharaui en español es una de las primeras literaturas afrohispanas que forman parte de esta enciclopedia, fundada en 2000 por académicos de las universidades de Glasgow, East Anglia y California.
Los artículos que forman parte de The Literary Encyclopedia son producidos por una comunidad compuesta por unos dos mil autores, la mayoría profesores de universidad.
La profesora Joanna Allan (University of Durham) es la autora del artículo sobre Generación de la Amistad

domingo, mayo 21, 2017

Mesa redonda “EL PROBLEMA Y COMPROMISO DEL ESCRITOR INMERSO EN EL CONFLICTO SAHARAUI”. Madrid, 23 de mayo

El Pen Club Español y la Comisión Escritores por la Paz en el marco de la Feria del Libro de Madrid 2017 y en colaboración con los escritores saharauis Generación de la Amistad debatirán en una mesa redonda el próximo 23 de mayo sobre la producción literaria del escritor saharaui.
Mesa redonda: “EL PROBLEMA Y COMPROMISO DEL ESCRITOR INMERSO EN EL CONFLICTO SAHARAUI”.
Lugar sede: Archivo Histórico Nacional, Calle de Serrano, 115, Madrid.
Metro: República Argentina
Hora: 19h
Participan los escritores: Zahra Hasnaui, Sukeina Ali Taleb y Bahia MH Awah
Darán apertura al encuentro miembros de la Dirección del Archivo Histórico Nacional; Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Pen Club;  José Luis L. Amigo, responsable del área Escritores por la Paz del Club Pen Español.