viernes, julio 17, 2009

"Repensemos Europa: sin miedo a la luz..." (Conferencia)



Repensemos Europa (sin miedo) a la luz de las diferencias. Digo sin miedo, porque este siglo está atiborrado, no sólo de contaminación medio ambiental, sonora o lumínica, sino también de ese vicio turbio, estilo amenazas reales o ficticias. Cierto o especulado, ese miedo no puede nublar nuestras vistas hacia ese objetivo común que todos anhelamos, el de la convivencia en paz y armonía entre las diferentes culturas. El futuro de Europa va a ser (ya es) multilingüe, multirracial, de diversidad culinaria increíble (elemento visto como positivo) y de vestimentas múltiples (elemento visto, por lo general, como negativo, si hablamos de los inmigrantes de países pobres). La diversidad avanza, es el nuevo paisaje que colorea el viejo continente. “La diversidad cultural es para el género humano tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos”, leí en alguna parte. Así va a ser, a pesar de la Crisis financiera y a pesar de ciertos pronósticos agoreros.

Debemos empezar por repensarnos nosotros mismos como personas y hacerlo también mutuamente, porque el respeto entre las personas, entre las culturas es un elemento esencial para la dignidad humana. Para repensarnos, sólo necesitamos cambios positivos de mentalidad, curiosidad y sentido común. Europa debe luchar de manera enérgica por la igualdad de Derechos (de todos). Si alguna vez ha existido en el imaginario colectivo ciertas seguridades de homogeneidad, estas han sido sobrepasadas por las circunstancias. Igual ha ocurrido con ideologías o creencias que parecían inamovibles.

Se dice, no sin razón, que el siglo XXI, es por antonomasia el siglo de las tecnologías, pero también es el del miedo. El miedo al otro, a los de fuera, a los pobres. A veces, es más tóxica su fabricación en los laboratorios o despachos del Poder y su difusión amplificada por los medios de comunicación que su amenaza real. El miedo es rentable como campaña permanente para acortar las libertades. Y para ganar votos.

Es la píldora que se le suministra a la población, en pequeñas dosis, pero de manera casi diaria, como si la historia de la humanidad no fuese, la historia de sucesivas migraciones, exilios, colonizaciones y destierros. Hablamos, por ejemplo, del miedo que permite aprobar en el Parlamento Europeo leyes que condenan a la reclusión, a la cárcel a personas que ante las leyes, sólo han cometido una infracción administrativa, personas que sólo huyen de la miseria y buscan una vida mejor.

Cada vez que se difunden los resultados de las encuestas que realiza el CIS y anuncian que la inmigración es uno de los problemas que más preocupan a la población, me llevo las manos a la cabeza. No por la sorpresa de los resultados de esas investigaciones, sino por la incredulidad ante una percepción tan distorsionada. ¿Cómo es posible que cinco millones de inmigrantes que en su inmensa mayoría son gente honrada y pacífica, que viene a trabajar, que cotizan en la Seguridad Social, pagan sus impuestos, consumen, colaboran de manera dinámica en la prosperidad de la sociedad de acogida y reenvían remesas a sus familiares para salir de la pobreza, pueden ser vistos como un problema?

Uno de los mayores responsables, a mi entender, en la consolidación de esta imagen negativa de la inmigración, la tienen los medios de comunicación, que para nada quieren cambiar ese falaz punto de vista, ni mucho menos corregirlo. Constantemente nos bombardean con noticias de pateras, de mafias de tal o cual origen. Un flujo de noticias inquietante y carente de objetividad, una polución de cuidado que no hace más que reproducir estereotipos. La prensa se ríe de la verdad, toma el pelo al rigor y propina un puntapié a la imparcialidad, todo en aras del espectáculo y de una simplicidad tendenciosa y calculada, en un asunto tan complejo, pero a la vez dinámico y positivo.

Pero repensar Europa a la luz de las diferencias, no sólo es repensar la inmigración sino muchos otros temas. Está la literatura, el arte, las lenguas, la cultura en general.

Pero hablemos de la lengua o mejor decir de las lenguas. La dignidad de hablar, de leer, de escribir, de fabular, no en la lengua impuesta, no en la del colonizador era -y todavía es – resistir. Resistir es defenderse contra el ejercicio de la coacción, del dominio cultural y por ende político. Pero más allá del binomio dominador / dominado, Verdugo / Víctima o colonizador / colonizado, cada lengua que se prohíbe o se extingue, por muy poco hablada, por diminuta que sea, algo de todos nosotros, de la humanidad entera también desaparece. Elegir hablar o escribir en cualquier lengua es también una manera de preservar el patrimonio oral y escrito de la humanidad y simplemente es una opción de elemental democracia.

En el Sahara Occidental, mi país, hablamos el Hasanía, una lengua oral que tiene mucho del árabe y tiene algo del Temazigh (beréber). Una lengua que Marruecos intenta silenciar y hacer desaparecer. La lengua a mi entender es el marcador principal de la identidad de un pueblo de forma general y de su identidad literaria en particular. Hay muchos diálogos, expresiones, matices, que son difíciles de trasladar, tienen su sentido, su genuino espíritu, por decirlo de alguna manera, sólo en esa lengua. Eso no la convierte en mejor ni peor, simplemente es un rasgo original, diferenciador. Cada lengua tiene su caudal léxico, sus múltiples acentos y su acervo cultural. Ese capital no se puede desechar ni sustituir por otra o por algo secundario como una traducción.

Nuestra lengua oral coexistió con el castellano cerca de cien años y permitió el viaje de palabras al Hasanía, y no sé si algunas tomaron el camino al revés. Muchos vocablos nuevos al no hallar sustitutos en la lengua materna se incorporaban tal cual, aunque no son pocas las que fueron limadas por la entonación local.

Cuando España abandonó el Sahara Occidental, dejó su lengua, un bien que ya no se podía quitar ni regatear. Solos y libres los saharauis decidimos acogerla. Era útil y nos diferenciaba de los otros vecinos, Argelia y Mauritania, países al igual que Marruecos fueron colonias francesas y manejan la francofonía como engranaje de su administración. Por eso Marruecos está empecinado en borrar del territorio saharaui ocupado las huellas que dejó la colonización del Sahara. Ataca el patrimonio histórico, demoliendo edificios simbólicos como el Fuerte de Dajla y está empecinado en asfixiar la resistencia de parte de nuestra población por conservarlo y hablarlo.

No debe extrañar a nadie que haya saharauis que hablamos y escribimos en castellano. Como los integrantes del grupo Generación de la Amistad que hemos recibido nuestra educación en esa lengua y la vemos como una herramienta valiosa para difundir nuestra causa en el mundo Iberoamericano.

Los sonidos, las percusiones de una lengua (cualquier lengua) expresan infinidad de cosas y no siempre dicen lo que imaginamos. Aunque uno domine las dos lenguas y quiere trasladar ideas o pensamientos de la manera más cercana, nunca llega a alcanzar la plenitud; la sensación siempre es: falta algo. Algo que quizá todas las lenguas tienen y a la vez necesitan.

Como esa luz que se derrama entre las hojas de los árboles en un bosque espeso, y nos baña con sus colores y nos alegra el alma. Así pueden ser las lenguas cuando las cultivamos, cuando escuchamos con atención y curiosidad sus sinfonías. Al aguzar nuestro oído sentimos vibraciones en las venas, en los árboles, torrente vivo, sangre, oxígeno de palabras. Es el bosque oral, la célula escrita que somos todos. Nuestras voces –iguales o diferentes - son pentagramas del universo, metáforas, diálogos para comunicarnos, para repensarnos una y otra vez a la luz de las diferencias.


Ponencia presentada por Limam Boisha el 8 de julio en el Curso de Verano de la Universidad de Santiago de Compostela: “Repensemos Europa a la luz de las diferencias”.


*Ilustración del blog "Ciudadanos del mundo"

sábado, julio 11, 2009

Bakar (I)


1. Bakar

Cuando el sol se esconde lento, en silencio y muy despacio, un anciano guarda en un rincón la manta que ha abrigado sus sueños. Bakar le llaman, aunque no es el único nombre que posee. Hay quien le conoce como el cojo, pues en tiempo de guerra, hace ya muchos años, perdió la pierna derecha. Su mutilación no fue a causa de alguna mina enterrada en la tierra, como a veces cuenta él; tampoco fue debido al recorrido inoportuno de un proyectil; ni siquiera a la metralla esparcida en una de aquellas batallas. En realidad, nadie sabe con certeza cómo perdió aquella pierna, pues en el caos de la guerra, Bakar apareció un mal día gravemente herido y tras duras semanas de recuperación y el genio que mostraba, nadie se atrevió nunca a preguntarle. Cuando era un niño, cariñosamente le llamaban zorro, pues era capaz de moverse con mucha rapidez consiguiendo escabullirse tras haber hecho alguna que otra travesura. En su tierra, le llamaron el nómada, y el saharaui fuera de ella, el viajero, el navegante, el guerrero, el pensador, el adivino... fueron algunos de sus múltiples nombres. En los últimos tiempos, sus vecinos prefieren llamarle el narrador de cuentos, porque desde el fin de la guerra, todas las tardes, antes de que atardezca, se sienta sobre la arena y cuenta historias que le acontecieron a él o a otros que en algún momento de su vida conoció. Las historias, según Bakar, una vez que se cuentan comienzan a recorrer los caminos aupadas por el viento. De esta forma, una historia tan sólo necesita ser contada una vez para que inevitablemente no deje de contarse jamás, pues de boca en boca está siempre preparada para aquel que la quiera escuchar.

Al igual que muchas otras tardes, Bakar sale de su jaima después de haber dormido un rato, ya no es un niño y a medida que cumple años siente que necesita dormir más. – Llegará el día en que le daré tantas horas al sueño que no quiera despertar jamás- dice muchas veces Bakar bromeando. Da gracias a Dios por no ser hoy ese día y avanza despacio sobre la arena templada que se escurre entre los dedos de su único pie, a través de las ranuras de la sandalia. El rastro que deja tras sus pasos es extraño, la huella de un pie acompañado del hueco seco que deja el peso de un palo limado por el uso. Camina hacia “las ruinas”, una zona del desierto apartada del asentamiento en la que se levanta una antigua construcción. Nadie sabe que fue lo que guardó en tiempos pasados, al no ser la tierra originaria del pueblo saharaui. Bakar, aunque supiera los nombres de quienes habitaron las ruinas en otra época, prefiere inventar cada tarde una historia diferente sobre el lugar. Las inundaciones del presente año han derribado casi la totalidad de las ruinas, tan sólo queda en pie una única pared, suficiente para apoyar la espalda de un anciano y servir a su vez de escenario a un público infantil muy atento.

Aquella tarde, tras rodear los niños al anciano y sentarse en el suelo ordenadamente, los viejos huesos de Bakar resonaron dentro de la cavidad torácica como las canicas al chocar. Entonces, cuando su espalda se acomodó a las irregularidades de la pared, surgió la voz. Una voz profunda capaz de emitir con suavidad la más dulce palabra pero también capaz de hacer temblar con un único sonido al hombre más valiente. Sí, Bakar sabía contar historias, o al menos sabía como conseguir que le escucharan.



2. Ahmed Baba

Desde tierras argelinas se escucha la voz de Bakar:
“...en otro tiempo, por muy increíble que parezca, esta tierra que vemos ante nuestros ojos, no tenía este color rojizo. El anciano al hablar extiende su mano y coge del suelo un puñado de arena que deja caer suavemente. En este mismo lugar, en el que hoy estamos sentados, crecía la hierba verde y los árboles otorgaban un poco de sombra a una tierra que por entonces no era tan calurosa.

Mientras habla Bakar, el niño más pequeño del grupo, frunce el ceño. Bakar lo advierte y le pregunta con dulzura.

- ¿No estás de acuerdo, Dudu?

- No lo sé. -contesta el pequeño-. Mi padre dice que está tierra siempre ha sido el peor sitio del mundo.

- Dudu, en la época de la que yo hablo, tu padre aún no había nacido. En el tiempo en que el desierto del Sáhara era verde, quizá vivieran antepasados de algunos de nosotros, pero fue hace miles de años.

Dudu muestra cara de sorpresa mientras mentalmente intenta descifrar cuantos años son miles de años, pues él sólo tiene cuatro. Bakar continúa:

... Desde el mejor de los palacios que hoy nos resguarda del frío, ... - los niños ríen, pues ante sus ojos sólo aparece una pared de adobe ruinosa - ... en dirección hacia el oeste y caminando durante veinte días y descansando veinte noches, llegaríamos a Tifariti. Su nombre ya lo indica, en beréber significa tierra fértil, pues fértil era esta tierra y así dejaron constancia las primeras personas que la habitaron.

Ahmed Baba fue un joven que durante la última guerra estuvo destinado en la región militar de Tifariti. En ese tiempo, esta vegetación apacible que invita al descanso, fue escenario de sangrientas batallas. En esta misma región, se encuentra también parte de uno de los muros levantados por Marruecos para evitar que los saharauis pudiéramos volver hacia nuestra tierra.
Los niños miran hacia el oeste como si sus ojos pudieran llegar hasta Tifariti.

Ahmed Baba conocía perfectamente cada tramo de la zona. Incluso la forma asimétrica de una talha podía ser suficiente para reconocer el camino. Nunca se había perdido en esas tierras por complicadas y escarpadas que parecieran, y ese era el motivo de que le hubieran encomendado la labor de conducir uno de los todoterrenos que transportaba a los combatientes saharauis.

En los últimos años de la guerra, Ahmed Baba condujo diferentes vehículos durante muchos días y muchas noches. Si la noche estaba estrellada era fácil, la estrella polar le indicaba el norte y una cohorte de luceros le iban mostrando su posición exacta. Si asomaba la luna, también era sencillo. La luna en el desierto brilla tanto que en ocasiones parece un enorme foco iluminando a la tierra.

Mina, una de las niñas que escucha al anciano, mira al cielo. Hoy hay estrellas y una luna enorme con tantas sombras que parecen dibujar un complicado rostro que sin duda les sonríe.

Bakar continúa su relato, pero después de coger aire para continuar, su voz se oye más cálida y profunda. Los niños ya no se distraen, están envueltos con su historia.

... En la oscuridad y bajo el resplandor de la luna, Ahmed Baba podía distinguir cada elevación sobre la tierra y con facilidad también distinguía las siluetas de las talhas. El problema surgía en las noches que la luna menguaba tanto que era difícil encontrarla y parecía como si la densa oscuridad también se hubiera tragado a las estrellas. Esas noches eran las más indicadas para llevar a cabo misiones de ataque. Ahmed Baba sabía que era como intentar conducir con los ojos vendados, por eso muchos días de maniobras cerraba los ojos en pequeños tramos y los abría un momento antes de que sus compañeros se dieran cuenta de que conducía sin mirar al frente.

En una noche sin luna y sin estrellas, un grupo de siete hombres, con Ahmed Baba como conductor, salieron en una misión. Ahmed Baba conducía muy atento al comportamiento del coche al avanzar por la arena, reconociendo por la amortiguación, la tierra que ya habían pisado otros vehículos. Mentalmente iba dibujando la región que tan bien conocía, poniendo nombre a los montículos que dejaban a los lados. Los siete hombres viajaban en silencio, un silencio extraño. Cada hombre portaba su fusil, pero no se escuchaba ni el habitual chocar del acero contra el hierro del todoterreno en algún que otro bache. El coche rodaba con una marcha baja, a pocos kilómetros por hora, evitando hacer ruido. Además, avanzaban sin luces para evitar alertar al contrario.

Cuando llegaron al lugar donde se encontraba el objetivo, los siete hombres bajaron del jeep ágilmente. Pero antes de salvar el muro marroquí, se inició el fuego. Los radares habían detectado a los combatientes saharauis. El caprichoso azar consiguió que por primera vez Ahmed Baba se desorientara y despistado se adentrara demasiado en el espacio vigilado por los radares enemigos.

Durante ese combate no hubo bajas en el ejército marroquí. Y por fortuna, en el ejército saharaui tampoco. Aunque durante días se creyó que Ahmed Baba había caído en el ataque. El muchacho, aquella noche, había salido del coche pues la operación parecía sencilla. Pero cuando el fuego cruzado comenzó, los combatientes saharauis regresaron al coche a gran velocidad. Todos menos uno. Ahmed Baba asustado y confundido, se detuvo sobre la arena intentando reconocer en la espesa oscuridad algún elemento que le indicara su posición exacta. Se alejó un poco, pero al oír el silbido de las balas, también corrió hacia el coche. Uno de sus compañeros ya había puesto en marcha el motor, esperaron unos segundos y al ver que Ahmed Baba no regresaba, arrancaron dándole por muerto. Pero en ese mismo instante, Ahmed Baba había llegado junto a la parte trasera del coche e intentó subir. Sus compañeros no se percataron, y el improvisado conductor dio marcha atrás bruscamente para girar y coger la dirección adecuada.
(Continuará)

Sukeina Aali Taleb

viernes, julio 10, 2009

En el IV aniversario de la Generación de la Amistad Saharaui


Del prólogo de la antología de poesía saharaui contemporánea Um Draiga, escrito por Antonio Polo.

“Concibo la memoria como el oficio de devolver a las aldeas su soberanía”.
“La Tumba de Keats”. Juan Carlos Mestre.


Hay historias que merecen ser contadas, como hay poemas que abren sus agallas a los camaleones, también hay actos cuya trascendencia se hospedan en la extraordinaria estancia de los recuerdos. Todo tiene su origen en una descomunal mentira, en el engaño como la fuerza desabrida de los éxodos, en el exabrupto de la huida que deja en el viento un reguero de té. Treinta años han transcurrido desde entonces. Al cabo de treinta años ya no se odia. En eso consiste también la memoria.

Hay historias que merecen ser oídas, como hay pizarras que enviudan después del primer trazo de tiza, también hay acontecimientos que llenan de rocío el calendario, como los de una calurosa jornada del mes de julio de 2005. Entonces la canícula se había apoderado de Madrid y los termómetros se sublevaban a conciencia en sus trincheras de cinc. El lugar, un ático de San Bernardo. A la sazón celebrábamos un congreso y Gonzalo Moure tomaba la palabra en su apertura. Lentamente el escritor Ricardo Gómez fue anunciando uno a uno a los poetas saharauis. Al principio todo fue un poco confuso. Recuerdo que antes de subir al estrado se había producido el primer encuentro. Entonces entró Limam Boicha, mucho más menudo que sus versos, sublime y sabio, y Chejdan Mahmud que traía toda la poesía cubana en una camisa de flores. Acaso pasaron unos minutos, después me di cuenta de que algunos de aquellos poetas no se conocían entre si, y que a Zahra Hasnaui le sorprendía la oscuridad primera de la sala, como les sorprenderán sus versos cuando “la noche se adueñe de sus tonos añiles, violeta y cobalto”. Agrandados por la tarima abrieron sus agallas, y a veces nos dejaban conocer también sus dudas. “Supón que cada amanecer pudiera ser la puerta a un nuevo día” había dejado dicho Luali Lehsan, que en la vigilia estaba preparando un nuevo poema.

Subieron todos, también Bahia M. H. Awah, que siempre pensó que “perdurará la paciencia del amigo” y Mohamed Ali Ali Salem que creció “soñando con un libro”. Subió Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu, que soñaba ya cómo “un beduino se hizo a la mar”, y Saleh Abdalahi que nos adelantaba con su gesto que “los días también tienen ojos de águila”. Y por fin subió Ali Salem Iselmu, sabiendo ya que “la alegría es un remedio de cada instante”.

Y así fueron transcurriendo las horas, hasta que a final de la tarde, nueve poetas firmaban un manifiesto con el que creaban un nuevo movimiento literario. Solo entonces, al anochecer, se doblegó el estío.

Ahora todos ellos forman parte de este libro porque son poetas, poetas saharauis con memoria, poetas saharauis con memoria cuyas historias merecen ser oídas.

Quiero ahora dirigirme expresamente a los lectores de esta antología. Quiero decidles que si tuvieran la fortuna de encontrarse con algunos de los poetas que forman parte de ella, díganles que yo les he pedido que les lean un poema de este libro. Mírenles directamente a los ojos, luego esperen a que la pulpa fresca de su sonrisa deje paso franco a sus palabras. Escúchenlos atentamente, y verán como de entre cuyos versos y de entre cuyas manos surge, sin duda, la palabra “sueño”, esa que está escrita en el frontispicio amplio de una generación llamada, por derecho propio, Generación de la Amistad.


Antonio Polo González.
Escritor. Editor de la revista literaria Ariadna-RC
Abril 2006.


jueves, julio 09, 2009

IV Aniversario de la Generación de la Amistad. Actualización de la web y nuevos miembros




Actualización y novedades en la web de la Generación de la Amistad saharaui coincidiendo con el IV aniversario de su congreso constituyente. El 9 de julio de 2005 nacía en Madrid el grupo de escritores y poetas saharauis Generación de la Amistad.



Coincidiendo con su cuarto cumpleaños, la Generación de la Amistad saluda el ingreso de dos nuevos miembros Sukeina Aali Taleb y Mohamidi Fakal-la, que vive en los campamentos de refugiados saharauis.



Como en esta gran jaima de la literatura saharaui cabemos todos, Generación de la Amistad invitamos a escritores de todos los países a colaborar con textos o poemas dedicados al Sahara, que recogemos en nuestro apartado de colaboradores. Ya han compartido con nosotros sus escritos Luis Leante, Antònia Pons (Sahara Ponent), Hameiduha Ahmed Zein, Maaruf Bouda, Salka Embarek, Mariola del Pozo, Beatriz Martínez Ramírez, Fernando Pinto, Siboney del Rey (Venezuela), Atenea Acevedo (México) o Umberto Romano (Italia), entre otros amigos.


Os invitamos a visitar nuestra web, una gran jaima de poesía saharaui, que tiene muchas novedades y poco a poco va cambiando su aspecto. Encontraréis reseñas de prensa, poesía, relatos, eventos en los que hemos participado, galería de fotos, videos y comentarios sobre los más de quince libros publicados en estos años por los miembros del grupo.


Y seguimos luchando, con más ímpetu si sabe, por promover la creación literaria saharaui, por defender y proteger el uso del español en el Sahara, la principal lengua de creación de nuestro grupo. Ponemos nuestro empeño en investigar la rica cultura saharaui y denunciar la persecución y los intentos de desvirtuarla que sufre en los territorios ocupados a manos del invasor. Intentamos también apoyar y animar a los escritores saharauis que desde los campamentos o en el exilio en otros países quieren escribir, con menos medios aún que nosotros mismos. Luchamos como sabemos, con la palabra. En esta jaima cabemos todos.

No creas, poeta, que tu voz no se oye.
Con bellas palabras puede cambiarse el mundo
si esas palabras dicen lo que hay que decir.
No hay alto el fuego para los poetas:
Sólo versos, como balas, disparando al corazón de la injusticia.

M. J. Alvarado





sábado, julio 04, 2009

Petición de una saharaui a Christopher Ross



Quien no condena el mal, lo está alimentando. Leonardo Da Vinci.

Hoy es 4 de Julio, fecha de presentación del primer documento histórico en el que se reconocen los derechos humanos más fundamentales, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. “Sostenemos que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad.”

Muchos años después de la redacción de Thomas Jefferson, tras una guerra feroz, devoradora de millones de vidas, se aprueba la Declaración Universal de Derechos Humanos cuyos artículos cito a continuación:

Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.
1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.
1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.
1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.
1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.
1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.
Artículo 21.
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22.
Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23.
1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25.
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26.
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28.
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29.
1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 30.
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Huelga recordarle a usted, enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, cuántos derechos se vulneran en el caso del pueblo saharaui. Nada ni nadie puede suprimir estos derechos, reza el último artículo. Particularmente flagrante es, si eres estado miembro de Naciones Unidas, como es el caso de Marruecos.

Repasando uno a uno los artículos, no puedo sino indignarme ante la ineficiencia del organismo que lo suscribe. Cumbres, asambleas, consejos, reuniones, documentos, firmas… ¿para qué? Si las obligaciones acordadas no se hacen cumplir, son papel mojado.
Por lo que he podido averiguar de su labor como representante de su país, ha demostrado usted ser un probo funcionario. Y de la indignación, paso a la petición. Hablo en nombre de miles de saharauis cuyas esperanzas están puestas en la Ley Internacional. Saharauis que, como los fundadores de su país, “empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor”.

Ruego, recuerde al gobierno marroquí que su actuación ilegal priva a mis compatriotas de los derechos recogidos en el Artículo 1 porque no nacen libres, en Artículo 2 porque con su ocupación no tienen ni derechos ni libertades, en el Artículo 3 porque mueren en manifestaciones pacíficas, en el Artículo 5 porque sufren tortura, trato cruel, inhumano y degradante en sus cárceles, en el Artículo 6 porque no existe la personalidad jurídica, en el Artículo 7, 8, 9, 10, 11 porque la ley no protege puesto que no existen tribunales imparciales, en el 12 porque se viola la intimidad de los hogares impunemente, en el 13, 14 y 15 porque ni siquiera se les expiden pasaportes, en el Artículo 16 porque se han desmembrado las familias, en el Artículo 17 porque no podemos disfrutar de nuestras propiedades, en el Artículo 18, 19, 20 porque no hay libertad de pensamiento, ni de expresión, ni de reunión, ni de asociación, en el 21 porque sigue obstaculizando la celebración del referéndum de autodeterminación, en el Artículo 22, 23 y 24 por la cada vez mayor emigración saharaui a pesar de las riquezas del país, en el Artículo 25 por las madres presas por convicción política, en el Artículo 26 , por los estudiantes obligados a viajar distancias inaceptables en el espacio y el tiempo, y en el Artículo 27, 28 y 29 que resumen el espíritu de esta Declaración Universal de Derechos Humanos.

En la Declaración del Milenio, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en Septiembre de 2000, se considera que determinados valores fundamentales son esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI. Entre ellos la paz, la libertad y la seguridad:

• La libertad. Los hombres y las mujeres tienen derecho a vivir su vida y a criar
a sus hijos con dignidad y libres del hambre y del temor a la violencia,
la opresión o la injusticia. La mejor forma de garantizar esos derechos es
contar con gobiernos democráticos y participativos basados en la voluntad
popular.
• Consolidar el respeto del imperio de la ley en los asuntos internacionales y
nacionales y, en particular, velar por que los Estados Miembros cumplan las
decisiones de la Corte Internacional de Justicia, con arreglo a la Carta de las
Naciones Unidas, en los litigios en que sean partes.
• Aumentar la eficacia de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y
de la seguridad, dotando a la Organización de los recursos y los instrumentos
que necesitan en sus tareas de prevención de conflictos, resolución pacífica de
controversias, mantenimiento de la paz, consolidación de la paz y
reconstrucción después de los conflictos.

Ruego, recuerde al gobierno marroquí la ratificación de esta declaración, y el consecuente cumplimiento. Más aún, recordemos todos que la mejor forma de garantizar esos derechos es contar con gobiernos democráticos y participativos basados en la voluntad popular.

Ruego, haga su labor lo mejor posible, porque contribuirá a recompensar nuestra fe en el Orden Internacional.

Ruego, escuche mi petición, porque están en juego los derechos fundamentales de un pueblo.


Zahra El Hasnaoui Ahmed

miércoles, junio 24, 2009

Presentación en Alcañiz (Teruel) de los poemarios La música del siroco y Nómada en el exilio

Hay momentos en que la vida sufre su propia regresión hacia el pasado, las huellas perdidas en el tiempo y los recuerdos vuelven para encontrarse en Alcañiz, la ciudad más emblemática del Bajo Aragón, una ciudad que dejó su sello personal en nuestra poesía y concretamente en los libros La Música del Siroco y Nómada en El Exilio.

Sus olivos, sus melocotones, sus calles y sus másicos están presentes en nuestros versos; Alcañiz la perla que atrae hacia su altar el sonido y el olor del Sahara, en una tarde caliente se rompió el silencio y se convirtió en cortas y largas frases que nacen desde el recuerdo para encontrar su propio eco en el futuro.

El Parador de la Concordia fue el espacio vital donde los alcañizanos escucharon las palabras exilio, siroco, nómada, beduino y jaima; vieron el Sahara de cerca y supieron que la poesía es el reflejo del alma cuando busca la imaginación.

Ali Salem Iselmu






sábado, junio 20, 2009

La visita del ilustre. 20 de junio Día del Refugiado.




La tormenta abrió el día, los anfitriones no pudieron agasajar al ilustre visitante con los dos cuencos: uno lleno de leche de camella y el otro de dátiles. El cuenco de leche es símbolo de buenos deseos. Paz líquida que se ordeña y es ofrenda. El dátil es el fruto sagrado, la semilla que nutre, el complemento perfecto.

Dicen que el viento de arena que siempre acompaña esas visitas es el espíritu de un lamento colectivo que alza la voz y se viste de tormenta y es también azar desnudo, en su eterna fuga, que vuelve y se va.

Esa mañana los refugiados llegaron de todas partes, y como hogueras alumbraron ese trozo de desierto, donde iba a ser recibido el Hombre del Norte.


Rama de dolor es la anciana que permaneció sentada horas y horas encima de una piedra pintada de cal con su rosario de ébano, latido de plegarias y ruegos, para narrar su épica de sobreviviente. Al borde del camino un grupo de niños esperaba con sus darráas blancas. El pelo de las muchachas de túnicas negras y nila sembrado de coloridas perlas danzaba agitado por la furia del viento.

La tormenta afeaba el día, tanto si aflojaba como si se intensificaba. Arrugaba los rostros, cegaba las gargantas y aplacaba los gritos de la multitud. La arena se colaba en los ojos, entre los dientes, en los oídos, en los pliegues de la ropa. Alcanzaba los poros, se filtraba por las venas y batía en el reseco cuenco de la mente los sueños y los secretos.

Y llegó el ilustre, la fuerza de su Pájaro de Hierro, levantó un rabo de tempestad que cubrió más si cabe, el apagado camino. Bajó y ajustó bien sus gafas, también lo hizo su mujer que estaba a su lado. Caminaron sobre esa tierra prestada, alfombra de arena y piedras. “Dios mío, ¿quién puede sobrevivir aquí?”, el pensamiento de la dama anidó una fracción de segundo y en seguida lo apartó como una mosca por temor a incubar en su mente un destello de compasión.

El séquito de trajes y corbatas, cruzó el mar de olas verdes, blancas, rojas y negras. Cruzó tropas y armas. Hombres de pie encima de sus dromedarios. Cruzó rostros, simples rostros sin badía, deshojados, abrasados por la sal del destierro y hermosos y tristes y desafiantes y alegres y misteriosos. Cruzó manos que sonreían en el aire y dedos que raspaban las escamas del viento.

Al final del camino el visitante bajó de su lujoso coche y saludó a los ancianos vestidos todos con sus mejores darráas y turbantes de sombra y sed. Saludó a una fila de cataratas y venas ya temblorosas, que le miraban directamente a los ojos: "no somos una herida pequeña, somos una herida".

Dentro de la Gran jaima habló y arañó más concesiones y ni siquiera probó la leche y los dátiles. Sólo trajo tormenta y se fue.



Limam Boicha

La eñe en el Sáhara. El Instituto Cervantes conmemora el Día del Español



Al parecer el origen de la eñe se remonta a la Edad Media. Parece creíble el hecho de que algún escribano, con dedos entumecidos y hasta el gorro de tinta, decidiera economizar y señalar las dobles enes con este signo tan representativo hoy del español, aunque no exclusivo.

Me recuerda el signo de la eñe uno del árabe: la shadda. Un signo auxiliar para indicar la existencia de una consonante doble, una virgulilla en forma de w minúscula. ¿Conocería el creador de la eñe la shadda del árabe?

Hay un pueblo, el saharaui, que habla los dos idiomas: el árabe y el español. Desde hace más de tres decenios, la shadda se ha convertido en estrella lingüística, en detrimento de la eñe. En las zonas ocupadas, por imposición política; en los campamentos, por falta de recursos. De hecho, la mayor parte de los libros en español carecen de la peculiar letra ya que se publican en países escandinavos.

En este día de celebración del español, los amantes de la eñe reclamamos una vez más a las autoridades de la lengua española las medidas pertinentes para dotar a esta dama del lugar merecido en las letras del desierto.



Doña Eñe

La Efe: Es una chula,

te lo digo yo,

mira cómo mueve

el flequillo.

La Che: Bueno, menos aires,

que es cejijunta,

como la tía Facunda,

y de origen,

una virgulilla.

La Eme: Qué va,

chiquilla,

es una espía,

disfrazada

la he visto,

en Portugal, creo.

La Jota: Anda, y en Francia,

de gabardina.

La Ese: Pues a mí me suena…

La Eme: Claro, tú es que eres

del desierto.




Zahra Hasnaui Ahmed