viernes, octubre 11, 2013

El español y el hasania. Historia de un encuentro. Conferencia de Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu en Uruguay

A finales del año 1884 España se adueñaba del territorio del Sáhara Occidental como resultado de los Acuerdos de Berlín, cuando Europa se repartió las colonias del continente africano.
Casi un siglo de presencia colonial española en el territorio del Sáhara Occidental, pudo pasar desapercibida si no fuera por la lengua. El idioma español o castellano es el legado más útil que España dejó a los saharauis, es el aporte más valioso que recibió la cultura saharaui desde finales del siglo XIX.
Los saharauis que vivían repartidos por el territorio de acuerdo al sistema tribal y que se movían de un lugar a otro, tuvieron siempre la convicción de que sólo su unidad era la base de su permanencia, sólo la unión, aún siendo de forma coyuntural, les permitía  la supervivencia.
A lo largo de muchos siglos se sucedieron los intentos de diferentes potencias por conquistar el territorio de Saguia el Hamra y Río de Oro, las dos regiones en que se dividía el actual Sáhara Occidental, sin embargo muchos fracasaron gracias a la solidez de la alianza de las tribus del Sahara para defender su territorio.
Cuando llegaron, a finales del siglo diecinueve, los primeros conquistadores españoles a las costas de Río de Oro, ya sabían de la historia de las tribus guerreras saharauis y venían preparados para conquistar a los habitantes del Sahara, de una manera poco usual, para unos conquistadores conocidos por su hostilidad.
Los primeros españoles, aunque fueron militares, usaron el comercio, como primer armamento para seducir y rendir a los saharauis. Las distintas tribus del territorio aceptaron la presencia de los extraños a cambio de lo que éstos podían traerles de más allá del mar.
De esta manera España se apoderó del Sahara Occidental, aunque no fue  de manera efectiva en la totalidad del territorio hasta el año 1934.
Las tribus saharauis que a finales de los años treinta fueron prácticamente desarmadas por la conspiración franco española, empezaban a transitar hacia una vida nueva con más resignación que deseo.
La política colonial para controlar a las diferentes tribus,  sumado a las necesidades económicas posibilitó que los puestos militares y los pequeños pueblos se convirtiesen en núcleos urbanos, en algunos casos muy importantes como en Villa Cisneros, Smara o en El Aaiún, la capital del Sáhara.
Fue durante esa época cuando hubo más interacción entre la población nativa del territorio y la de la metrópoli.
Se crearon las escuelas y empezó la enseñanza, los niños del Sáhara comenzaron a aprender el español y los maestros españoles empezaron a conocer el hasanía.
Los trabajadores saharauis estuvieron obligados a aprender la lengua nueva para poder entenderse con los españoles. Para trabajar tanto en la administración, como en la pesca, en la construcción, o en el ejército (los trabajos que entonces había) los saharauis tuvieron que aprender a comunicarse en una lengua diferente a la suya, llevados más por la necesidad que por el afán de aprendizaje.
De esta manera se fueron estableciendo las condiciones necesarias para que el español fuese la lengua en que se comunicasen españoles y saharauis y que aquel primer encuentro entre colonos y nativos, mediante gestos, pasase al olvido.
El español se enriqueció a lo largo de ocho siglos de la lengua árabe, miles de palabras son muestra de esa valiosa influencia. Muchos siglos después el español llevaría su riqueza y su novedad al hasanía, la lengua de los saharauis.
El hasanía es un dialecto del árabe  que se habla además del Sáhara Occidental en Mauritania, con la diferencia de que en Mauritania tiene influencias, sobre todo, del francés así como de lenguas del África subsahariana.
El español trajo consigo los nombres novedosos, todo el mundo de la tecnología y toda la cultura y la convivencia de casi un siglo de colonialismo, con todas sus características, su alimentación, su vestimenta, sus tradiciones, sus construcciones, sus celebraciones, su música.
Al cura, cura, al puesto, buesto, al fuerte, fuerte, a la playa, blaya, a la guitarra, guitara
El lugar donde se abrió el verdadero espacio para el aprendizaje por los saharauis fue en “Sicuila”, la escuela, el lápiz, labís, la pluma, bluma, la carpeta, crubita y la mesa, misa.
En la alimentación dejaron nombres de platos, nombres de frutas, hortalizas, granos etc. nombres de marcas comerciales que por antonomasia se convirtieron en nombres de determinados productos y los saharauis apodaron con nombres españoles algún que otro plato
Muchos españoles que vivieron en el, entonces, Sáhara Español, recuerdan con nostalgia, palabras y frases aprendidas del hasanía, durante su convivencia con los saharauis. Hoy se sirven de Internet y sus llamadas redes sociales para rescatar o mantener esos lazos de la historia, para recordar ese breve encuentro entre dos lenguas, el punto donde se juntaron haciendo posible la comunicación y la convivencia.
En la literatura oral saharaui y, sobre todo, en la poesía hay huellas del español. Muchos poetas saharauis en hasanía tuvieron la osadía creativa de mezclar las dos lenguas, e ir en contra de las reglas y de los criterios de la poesía en hasanía.
Ejemplo de esta mezcla tenemos una estrofa del poeta Salama Uld Eydud, donde respondía a unos versos del poeta, Yidehlu Uld Esid, en los que utilizaba varios términos en castellano y se los mandaba como un reto.
يالي بيعلك مولن لغن                   فات اكبيل ارء ماس
خاتر لكطاع يغير انا               ذى الخاتر عند ماه خاس
و انت عند اطراس الي كلت    و ديك و اربيظو و اطراس
مانك له تسلك لوعت                   افرنكو و ريو و اباس

              Tú a quien el Señor ya confió [1]
el don de la poesía, haz más*.
Pero prefieres la controversia, 
y lo que me pides tengo de sobra.
Y con ese “atrás” que has dicho
así como “diga”, “rápido” y “atrás
de mi no te salvarás aunque fueras
Franco” y “su rey” y “paso” además,

*  “hará más” en el texto en hasanía.

En todos los aspectos de la vida de los saharauis, hasta en lo más tradicional, de algún modo, se ha colado la lengua española.
En los sobrenombres o apodos que los saharauis tienen la costumbre de poner detrás de los nombres de las personas,  generalmente, para  diferenciarlas de otras del mismo nombre.
Ahmed el rubio, Ahmed el rata, Ahmed el bicho, Ahmed el asesino, Ali el chino, Brahim el barbero, Lehsen el gallego etc.
Son innumerables los ejemplos de nombres de personas como estás, que muestran como el uso del apodo algo muy corriente en la cultura saharaui se aprovechó del español para enriquecerse.
Es curioso el viaje de ida vuelta que tiene la lengua, por lo menos en el caso que nos ocupa. Una palabra de origen árabe llega al español y se convierte en término de esa lengua. Tiempo después regresa desde el español al hasanía y se convierte en palabra de uso común, o sea del árabe va al español para volver de nuevo al árabe, en este caso al hasanía.
Alcohol, del árabe kuhúl pasa a formar parte del hasanía a partir del español y se dice alcohol.
Dado, del árabe a-adad, números, llega al hasanía con un cambio en la última vocal, dadu.
Jarabe, del árabe sharab, pasa al hasanía como jarabi, cambiando la letra e por la letra i. etc.
Algunos verbos y su conjugación adaptada al hasanía son de uso muy corriente, como: salti- saltar, servi- servir, bari- parar, etc.
Evidentemente la mayoría de los vocablos del español al pasar a formar parte del hasanía lo hacen con cierta adaptación fonética, que por consiguiente cambia ligeramente su pronunciación. Asimismo el plural cambia a la forma de la nueva lengua.
Ejemplo, el plural de caja, caja también en hasania, es cajat, el plural de bacat, paquete, es bcaquet, el plural de labís, lápiz es lbabís,  sabat, zapato, sería sababit, así como el de rueda, rueda en hasanía, es ruauid, etc.
Por alguna razón, tal vez debido a la mayor presencia de canarios y españoles de Andalucía en el Sáhara, las palabras con sonido “z” y “c” han pasado al hasanía como sonido “s”. Ejemplo zapato en hasanía es sabat, taza, es tasa, plaza, es blasa, o garbanzo, garbansu. Nótese, también que las palabras que originalmente tienen la letra “p” al pasar al hasanía se conmuta por la letra “b”, debido a que el hasanía, como el árabe, no posee el sonido “p”.
La presencia del español en esta variante del árabe que hablan los saharauis, es un tema que merece y necesita todavía mucho estudio e investigación. Hasta el momento no ha habido un estudio de gran amplitud ni profundidad que pueda ser una referencia para los investigadores, lingüistas, antropólogos, etc. que quieren acercarse y conocer este curioso fenómeno de adaptación y asimilación del español por el hasanía.
Es un fenómeno de gran relevancia para los saharauis y para su identidad cultural y lingüística dentro de la región. Más cuando parece que ese proceso de asimilación e incorporación de nuevos vocablos al hasanía aún no ha terminado ya que el español sigue acompañando al hasanía.
No hay que olvidar que el español en el Sáhara Occidental, es una de las lenguas oficiales. Por lo tanto la emigración de palabras entre ambas lenguas, en el Sáhara, va a ser permanente. Gran parte de la población usa para comunicarse de forma normal, en su vida diaria, una combinación de las dos lenguas.
El español, como lengua, constituye para los saharauis un enlace con el mundo, sobre todo, con España y los países de América Latina y la política del estado saharaui es fomentarlo, fortalecerlo y cuidarlo como un bien cultural, como un rasgo característico de un pueblo sobre el que se ciñe, además de la ocupación de gran parte de su territorio, la amenaza de suplantar el español por la lengua francesa, que tiene la hegemonía en toda la región. En el Sáhara que está bajo la ocupación de Marruecos, a lo largo de los últimos 38 años se ha intentado sacar el español de las mentes y de los corazones de los saharauis. En las escuelas se estudia en francés, toda la nomenclatura oficial está en francés, los nombres de las calles, las ciudades, se escriben como se pronuncian en francés y cualquier vestigio de la lengua española ha sido, prácticamente, borrado. A pesar de ello los saharauis han podido mantener una lengua que sienten como suya y en las casas y en reuniones y encuentros siguen hablando en español. En las manifestaciones reivindican sus derechos en español, gritan sus aspiraciones y sus sueños de libertad en español. En la misma lengua de quienes los abandonaron y entregaron a la ocupación y a la invasión. Parece paradójico, pero como ya he indicado, la lengua es lo único realmente útil que el colonialismo nos dejó y los saharauis siempre hemos sabido que el español, más allá del comportamiento de los gobiernos de España con el pueblo saharaui, es un puente de encuentro no solo con los pueblos de España, también, es el camino de acceso a la parte del mundo donde más se habla español, es una vía para llegar y encontrarnos con América Latina y la diversidad de sus países y culturas.
Me gusta mucho una reflexión de la escritora María Jesús Alvarado, hija de una maestra canaria que enseñó a cientos de saharauis de Villa Cisneros.
Ella, que pasó su infancia entre saharauis, escribió un hermoso libro dejando patente esa unión que se construyó entre lenguas y personas.
El pasado no queda atrás; crece con nosotros cada día y nos acompaña al mañana. Si olvidamos no tenemos vida. Y la vida es el único juego: cada uno pone su historia y lo demás… es suerte mulana”.
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Bibliografía.
José A. Esteban (Ed.) “España en África, la ciencia española en El Sáhara Occidental, 1884-1976”.
Bahía Awah, “Tiris, rutas literarias” Editorial Sepha.
María Jesús Alvarado, “Surte Mulana” Editorial Puentepalo.




[1] Traducción recopilación y adaptación de Bahía Mahmud Awah, libro “Tiris, rutas literarias”.