domingo, junio 24, 2007

La flor del desierto



De la sombra de una duna nace una luz que se traslada mirando el sol a lo largo del día así se puede describir la historia de un poema en hasania, porque la poesía es el movimiento de los sentimientos expresado en palabras que se trasladan persiguiendo un sueño, una imagen o una sensación.

El pueblo saharaui ha sufrido a lo largo de estos años su particular Odisea representada en varias generaciones de poetas que nacieron ante la impecable impotencia de la palabra. El destierro, la peregrinación y la indiferencia marcan el sentido de cada verso que nace para buscar una respuesta desde la indignación. Cuando la voz se siente muda, abandonada en su larga agonía busca refugio en la belleza y de esa belleza nace la razón de un poeta indignado.

Umdraiga una herida abierta con enormes cicatrices, una sinrazón que los verdugos han convertido en su razón. Llegó el fantasma de la guerra que sembró muerte, sangre y horror creyendo que el polvo era suyo, cuando el polvo de nuestros pasos nació libre corriendo detrás de las huellas de un dromedario nómada. Un dromedario que cruzó muchas fronteras, muchos desiertos buscando la utopía de la libertad.

Con nuestros versos sobrevivimos ajenos a la indiferencia humana porque el exilio y el refugio marcan el latido del corazón. Un corazón que siente la sangre de la poesía recorrer las profundidades del cuerpo y en esa trayectoria crece el sueño de la esperanza y muere en nuestras manos la mano del tirano que desde el cielo lanzó el mensaje ignominioso de la muerte destruyendo los pasos inevitables de la vida.

Los poetas asumen su particular batalla fundiendo la imaginación en palabras y de esa fusión nacen un nuevo canto que perdurará en la memoria de muchas generaciones que entienden y sienten la historia de nuestros hermanos en El Aaiun. Una historia cercenada por el dolor desgarrador que produce una tiranía aferrada a enterrar en las arenas del Sahara la voz rebelde de un pueblo pacífico.

Cuando la nostalgia invade la mente reflexiva y el amor al verso nos causa un infinito dolor, el poeta Mario Benedetti nos dice:

“El silencio se esconde en el silencio
es el cero del mundo en su letargo
no hay vértigo ni ruido que lo alteren
su soledad es larga y cenicienta

El silencio es la pausa interminable
algo como el envés del universo
comulga con los cándidos suicidas
que son los que se abrazan a su nada

Es la última fe de los callados
el lago de las almas en reposo
y si las barahúndas lo persiguen
el silencio se esconde en el silencio”.

Esperamos que el silencio sea una voz que transforme esta melodía en un sonido alegre que les devuelva a los saharauis un trozo de paz en medio de Umdraiga, una tierra que quemaron con el horror del fuego.

Ali Salem Iselmu.

Presentación en Zaragoza del libro de la Generación de la Amistad "Um Draiga"