"La historia arranca desde ahí con amor, valentía, resiliencia ..."
Mucha historia se describe quizás sin recelo de un verso apropiado como un poema para el canto. Ese llamamiento podría ser discreto o llamativo depende de la ocurrencia del tiempo que marcaría su conjugación lingüística, pero también en su propio matiz con el que se llevaría a cabo un himno totalmente igualitario para que no sea diferente en su contexto. Entonces, la historia arranca desde ahí con amor, valentía, resiliencia, ganando espacio en el tiempo para volver a evocar otro medio siglo de ocupación, de exilio y silencio cómplice.
De hecho, la
prosa, el verso y la lírica en el Sáhara occidental se sitúan perfectamente en
esa vertiente literaria en las que se enmarcan las raíces tanto africanistas
como ibéricas, por su proximidad e influencia. Una relación consensuada con el
mismo tono que descifra la guitarra y el canto. Una extraordinaria convivencia
cultural que se ha visto forjada en los mismos límites de una tierra sosegada
como su propia gente. En efecto, es entonces una cultura que solo se podría
catalogar como endémica abierta a lo universal sin dejar de poseer sus propias
características que la difieren en algunos aspectos de sus vecinos.
Con la prosa,
el verso y la narrativa se describen los paisajes más rústicos y naturales,
plenos de cotidianidad y realidad de un pueblo que se debate entre el exilio y
la ocupación de su tierra. En este sentido resurge todo un embrujo artístico y
folklórico que avala con destreza la marcha mancomunada de todo un pueblo en
aras de su independencia.
Desde antaño
reluce todo un despertar silencioso, pero también omnipresente en todas las
esferas del encanto. El ensueño y el verso como legado histórico. Por su fuerza
el verso suena dignamente trazando estelas en medio de un océano de dunas que
sus aires retumban como un lejano tambor en medio del desierto.
En esa soledad
resurge inesperadamente un grupo de escritores y poetas beduinos por naturaleza
como sus ancestros. Hoy sin embargo plasman otra lección con voz y pluma
incomparable de dignidad y resistencia. Veinte años, un aniversario más que
habita en la memoria de una Generación de la Amistad confiada en una pluma
precisa, en arte y leyenda para siempre. Entonces cuando se vea la obra
literaria del Sáhara queda para la posteridad una historia de resiliencia y
amor donde sólo hay cabida para el triunfo. Hoy por hoy los poetas y escritores
saharauis continúan caminando detrás de los atajos de sus rebaños, mirándose en
el cielo, mirando las nubes. Esperando con paciencia a que llueva una vez para
siempre, una ilusión, una esperanza.

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