sábado, mayo 23, 2015

#TUIZA: “Cuentos y cantos bajo la jaima”, una delicia llena de antropología, música, memoria y poesía saharaui


*Fuente y fotos: Poemario por un Sahara Libre
Un viajero busca su camello perdido recorriendo la badia. Encuentra una jaima y allí el poeta Limam le dará acogida, la obligada hospitalidad al viajero, tal como es costumbre en la cultura saharaui. En torno a la ceremonia del té surge una animada charla entre ambos sobre poesía, tradiciones, música y la rica y ancestral cultura saharaui. Emprenderemos con viajero y poeta un delicioso viaje alrededor de la historia y la cultura de los hijos de la nube.
La jaima de Tuiza, en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid, acoge los viernes el espectáculo “Cuentos y cantos bajo la jaima”. Y sí, bajo la jaima, al son del tidinit y la flauta, arropados por el sonido y el aroma del té, envueltos en la evocadora presencia del lebjur (incienso elaborado por los saharauis), los dos artistas hablan sobre poesía, mitos, leyendas y antropología; todos los ingredientes que conforman la poderosa identidad del pueblo saharaui.
Sus protagonistas son Limam Boicha, poeta y periodista saharaui, y Gabriel Flores, músico mexicano  que también se siente saharaui  y dirige la Escuela de Música en el campamento saharaui de Bojador. Los dos cuentan, tocan y recitan sobre el camello, el animal tótem de los saharauis, del que, además de ser durante siglos el medio de transporte de los beduinos para el nomadeo, se aprovecha todo; la ceremonia del té, centro de noticias, conocimiento, conversación y relaciones “sabes cuándo empieza pero nunca cuando va a llegar a su fin”; evocan los nombres que los saharauis dan a los años, “el año de los dientes verdes de los dromedarios”, “de la vacuna”, “del derrumbe del pozo”, “de la carrera de camellos”; explican la jaima, construida tradicionalmente por las mujeres a través de la Tuiza, donde un grupo de mujeres se unen en trabajo comunal para tejerla a partir del pelo del camello; o el turbante, que tiene cientos de usos; recitan con el louh, la tabla de madera que sirve a los niños del desierto para aprender sus primeras lecciones.
Limam hace té y nos lee sus maravillosos poemas impresos en tablas de madera, el reconocido louh. Gabriel (Yibril) saca música de un cuenco o de un vaso de té, del tidinit (instrumento de cuerda saharaui y mauritano) o unas flautas, todos construidos por él mismo. Nos muestran más objetos de la antropología saharaui como la rahla, silla de montar a camello para el hombre, o el emshakab, donde va la mujer a camello, que a la vez sirve luego como mueble en la jaima, la frenna o brasero donde se quema el incienso y los mayores prefieren hacer el té…
En definitiva, una mágica idea que combina antropología, cuentos, música, poesía y tradiciones. Cultura saharaui en estado puro, que igual disfrutarán niños y mayores.