jueves, noviembre 20, 2014

Intervención de Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu en la presentación de la antología “Las voces del viento”, Uruguay

Hace treinta y nueve años, cando apenas tenía siete, fui obligado a abandonar mi casa, como a miles de saharauis. Pasado mañana se cumple un aniversario más de los que se conocieron como los “Acuerdo Tripartitos de Madrid” una farsa mediante la cual España, se lavó vergonzosamente las manos, entregando la que fuera su provincia número 53, el entonces Sáhara Español a Marruecos y a Mauritania.
España traicionó al pueblo saharaui y lo abandonó sin darle la posibilidad de elegir su destino como se había comprometido.
De esta forma y violando todas las resoluciones de Naciones Unidas que exigían la celebración de un referéndum de autodeterminación y el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia que había sentenciado que no había ningún vínculo de soberanía entre el Sahara Occidental y sus vecinos Marruecos y Mauritania, se consumó la invasión y ocupación militar del Sahara Occidental y comenzó el éxodo del pueblo saharaui y su odisea de supervivencia que continúa hasta nuestros días.
Tras una guerra de dieciséis años se llegó a un acuerdo de alto el fuego y el comienzo de un proceso de paz, creándose la MINURSO para la celebración de un referéndum de autodeterminación en un plazo de seis meses. Sin embargo desde entonces hasta hoy han pasado 23 años y el pueblo saharaui aún no ha podido ejercer su derecho a la autodeterminación.
El reino de Marruecos ha hecho todo lo posible para impedirlo.
A lo largo de casi cuarenta años ha intentado extinguir a los saharauis, desde los bombardeos en los primeros años de la guerra con napalm y fósforo blanco hasta la eliminación física de cientos de personas, con sus criminales métodos de tortura y opresión. Personas enterradas vivas o lanzadas desde helicópteros en vuelo, eran parte de sus armas para acabar con la población saharaui. Se ha podido documentar la muerte de cientos de saharauis en centros de tortura clandestinos, sin embargo hasta hoy nada se sabe de más 650 desaparecidos saharauis a manos de las fuerzas de ocupación marroquíes.
Las zonas ocupadas siguen sufriendo la represión diaria de las fuerzas de seguridad marroquíes, violando los más elementales derechos humanos sin que la Misión de Naciones Unidas pueda intervenir. Marruecos con el apoyo de España y Francia, sigue impidiendo que la MINURSO pueda encargarse de la vigilancia de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, como lo hacen todas las misiones de paz de la ONU en el mundo.
Marruecos sigue saqueando los recursos naturales de Sáhara Occidental en contra de la legalidad internacional y de las resoluciones de naciones unidas que determinan que la explotación de los recursos de un territorio no autónomo no puede realizarse sin el consentimiento de la población de dicho territorio.
Los fosfatos saharauis generan para Marruecos miles de millones de dólares cada año, en sus ilegales contratos con empresas de diferentes partes del mundo. Los tomates, la pesca, el petróleo, la arena, son los valiosos recursos saharauis que sigue explotando Marruecos, mientras los saharauis viven en la miseria en las ciudades ocupadas o de las ayudas humanitarias, que llegan de diferentes partes solidarias del planeta, en los campamentos de refugiados.
Nuestra lucha continúa a pesar del alto el fuego, nuestra lucha se mantiene por otros caminos, por otras vías pero con el mismo objetivo un Sáhara totalmente independiente y soberano.
Este libro que presentamos esta tarde es parte de esos caminos de lucha, la lucha cultural para llevar el mensaje de nuestro pueblo, para dar a conocer nuestra justa causa.
La poesía de los autores que integra esta antología, relata, describe y denuncia ésta situación a la que anteriormente me refería. Cada verso de este libro tiene la intención de llegar a los corazones, a los sentimientos del mundo para depositar un mensaje de paz y emoción.
Los once autores pertenecientes al grupo de poetas de la generación de la amistad saharaui, hablan sobre todo de la falta de libertad, de la falta de paz, hablan de la guerra, del exilio, de la locura, de las torturas, de la oscuridad de una celda, de los gritos en la noche, de las pesadillas entre almohadones de piedra.
Esta poesía es un grito de rabia, unas manos que claman al cielo, unos ojos que miran con tristeza, y sin embargo también es una poesía llena de sueños y de esperanzas, es una poesía que partiendo de la aridez de una realidad prolongada, mira directamente al frente, oteando el horizonte, sembrando las semillas de un futuro de esplendor y de libertad.
Quisiera terminar leyendo un pequeño poema que forma parte de esta antología y con el que quiero dejar en homenaje nuestra profunda estimación y reconocimiento a tantos uruguayos que ya no están entre nosotros, pero que nos han acompañado a lo largo de muchos años en esta lucha.
Entre muchos que fueron amigos de nuestra causa voy a mencionar a los cancilleres de la República Héctor Gros Espiell, primer representante especial del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, y a Reinaldo Gargano, el canciller que firmó el reconocimiento a la República Saharaui, al oficial uruguayo de la MINURSO, Gary Benavides y a los que estuvieron al borde de dejar su vida en el Sáhara, al poeta Mario Benedetti, al antropólogo Renzo Pi y en especial a María Elisa Raymundo, Marisa, fundadora de la Asociación Uruguaya de Amistad con la República Saharaui, que hasta los últimos instantes de su vida estuvo defendiendo y enarbolando la bandera de la causa y la libertad del pueblo saharaui.
Este pequeño poema le gustaba mucho a Marisa.
LA CIUDAD DEL VIENTO.
Hoy tu nombre llueve
sobre la ciudad del sur
y tus manos de barro
se disuelven en el agua.

Tus huellas de tormenta
avanzan guiando por el mar
de arena a viejos barcos
que anclaron los sueños
en las riberas del río.

Hoy tus ojos y tus pasos
siguen el ritmo que marca
la sonrisa de la mama vieja
y las olas del candombe.
Esta noche tu cuerpo será
el tambor que anuncie

las llamadas de fuego
en la ciudad del viento,
esta noche tu cuerpo
será mi bandera,
será mi resguardo,
esta noche tu cuerpo
será mi alimento.