domingo, enero 13, 2013

DECIRLO EN VERSO. "Ritos de jaima", de Limam Boisha



AISH por Laura Casielles; 3 de Enero de 2013
Limam Boisha

SALAM ALEIKUM (EL SALUDO)

Viene y saluda el visitante,
Salam aleikum,
que la paz esté con vosotros,
y responden los presentes
que la paz esté contigo:
Aleikum bi salam.
Yak lebas, responde alguno
atizando las brasas,
todos estamos bien.
Yak eljeir, responden otros
mientras beben el té,
en la prosperidad estamos.
Yak elaafia, en la concordia estamos,
dice el más viejo, Alhamdulilah, añaden todos,
siempre gracias a Dios.
Merhba, merhba, bienvenido, bienvenido,
llegues de donde llegues, visitante.
Y las manos se trenzan,
y los ojos de un niño observan crecidos
cómo se cultivan las conversaciones adultas.
Una ráfaga de arena levanta la estera
y dos miradas con disimulo se acarician y sonríen.
Hay tiempo, incluso si en la hammada
el viento azota, para preguntar:
«¿alguien de la familia está enfermo?»
Shtari mn lajbar? ¿Alguna novedad?
Ninguna, por lo que parece, solo
Al'la eli tafrah bih, la novedad que te anuncia alegría.
Yak kulshi bijeir?, se insiste. ¿Todo en armonía?
Bijeir ua aalá jeir, todo en armonía, dicha y bienestar.
Alhamdulilah, se precisa,
siempre gracias a Dios.
Y una mano se lleva al corazón,
mientras el cielo alto y azul los contempla.
No hay prisa siquiera para saber si,
gracias a Dios, encuentra pasto el ganado,
Alhaía wakla? Y si la estación es propicia
y el sol reverdece los pastos se confesará
que bastante, Mashalah.
Pues Idumha Naama, que dure, Alhamdulilah,
vuestra prosperidad y la nuestra,
por la baraka de tu padre y de tu abuelo,
Amín. Barket bu yedak.

El hombre se despide.
Y en el camino que serpentea
entre las jaimas le espera la cita de cada tarde:
el juego de dama con sus viejos amigos.

Salam aleikum
Aleikum bi salam....
Shatari mn lajbar? ¿Alguna novedad?

Nuestros hermanos han salido
de la ciudad encendidos por el resplandor de un grito,
cual bandada de bubisher*
llenando el desierto de jabar eljeir, de buenas nuevas.

Entonces es verdad lo que he soñado.

¿Qué has soñado?

Soñé con una bandada de bubisher.
Jabar eljeir, jabar eljeir.

Salam Aleikum.
Aleikum bi salam...
* (N.A.) Bubisher: el pájaro de la buena suerte; según la leyenda saharaui, cuando ves a este pequeño pájaro de color negro y blanco te está anunciando buenas noticias: Bubisher ybesharna ua ybeshrak bi eljeir, es la frase que se pronuncia cuando alguien lo ve, que enuncia un deseo: «Bubisher, buenas nuevas para nosotros, y también para ti».
*  *  *
Una creencia extendida entre los saharauis es que la desgracia puede manifestarse en forma de un golpe misterioso que puede llegar a los humanos de mil maneras. Cuando esa fuerza lanza sus dardos y no acierta, la persona se libra de una desdicha. El golpe se manifiesta cuando a alguien se le cae un vaso de las manos y se rompe, o se le queman un vestido o la comida que estaba preparando, o se le pincha una rueda del coche y se retrasa y pierde un viaje que tenía programado, o cualquier accidente de otra índole. Se cree que esos sucesos son una revelación evidente de las inescrutables intenciones de ese poder. Ante esos incidentes con los que convivimos día a día, gajes de la vida, aunque el instinto inicial sea de molestia, de inmediato el saharaui reacciona o le hacen reaccionar, diciéndole: «Dale las gracias a Dios. Esa pérdida se llevó algún infortunio que venía hacia ti».
La cultura saharaui reformula esos percances del modo más optimista posible. Los pequeños tropiezos son un manual para perdonar errores o distracciones. Lo material se interpondría entre esa fuerza insondable y el hombre. Cualquier momento puede ser la hora del declive, de la caída. Hay que conservar la calma. El golpe sirve, quizás, para despertar todavía más el alma a la vida.
*   *   *
LA LLEGADA

Si asomando al mundo
al recién nacido
le asusta la vida,
y quiere volver atrás,
ya será demasiado tarde,
ya no cabrá en la cáscara,
ya tendrá piel de lobo,
ya golpeará el tambor,
ya arañará la tierra del cordón,
ya buceará,
ya le esperarán fuera
con agua, aceite, azúcar,
y hierbabuena,
y los amorosos nombres de Dios.
Limam Boisha nació en Atar (Sáhara Occidental) en 1973. Hizo sus estudios primarios en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), y en 1982 se trasladó a Cuba para completar su formación. Trece años más tarde, y licenciado en periodismo, regresó a los campamentos, donde trabajó en las emisiones en castellano de la Radio Nacional Saharaui. Desde 1999 reside en España.
Ha publicado los libros de poemas Los versos de la madera y Ritos de jaima; y textos suyos aparecen en diversas antologías y libros colectivos. Se le considera parte de la llamada «Generación de la Amistad», un grupo de autores nacidos en las décadas de 1960 y 1970 que escriben en castellano y cuya obra se caracteriza por un contenido reivindicativo muy ligado a la lucha política saharaui.
Estos tres textos pertenecen a Ritos de jaima, un peculiar libro en el que la poesía y la antropología se dan la mano a través de un entramado en el que se alternan el estudio de costumbres, creencias o vivencias enraizadas en la tradición saharaui y los textos literarios en los que esos datos etnológicos se convierten en versos. Como señala en el prólogo Javier Reverte, «a partir de una referencia cultural del pueblo saharaui, [Limam Boisha] acuña un verso. Y a renglón seguido, explica qué significa esa referencia. ¿Antropología cantada, poemario antropológico?». El libro ha sido editado por Bubisher, un proyecto de animación a la lectura que hasta la fecha cuenta con dos bibliobuses y una biblioteca dedicados a acercar libros en árabe y castellano a los campamentos de refugiados de Tinduf. Todos los ingresos de su venta se destinan a sostener esa iniciativa.
Aquí se puede oír una reciente presentación de Ritos de jaima por parte de su autor, que recita algunos de sus poemas y explica el contenido del libro y las circunstancias en las que fue escrito. En el otro enlace se recoge una breve reseña de esta obra.
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Fuente: SáharaLibre.es; 18 de noviembre de 2012
Ritos de jaima, de Limam Boisha. La poesía contra el olvido.
Por Aurora Martín Rivas, para SáharaLibre.es
Siempre es atractivo que te hablen de una cultura diferente; educa mucho el descubrimiento del otro, y resulta sorprendente cómo observamos que no somos tan distintos en realidad.
Los que llevamos años acercándonos a la forma de vida saharaui, porque sentimos nuestra su causa, su exilio y el devenir de su injusta historia reciente, esperamos como agua la llegada de una nueva publicación de los compañeros poetas. Siempre nos aportan más y más conocimiento sobre el sentir saharaui; acrecientan nuestra motivación por su lucha y mantienen firme nuestro lazo con la causa.
Limam ya ha parido muchos textos; mucha poesía ha surgido de su alma para encandilarnos el ánimo y hacernos saltar la chispa de la solidaridad, la rabia frente a la injusticia, o para sumergirnos en la cotidianeidad del desierto.
En esta última línea se centra Ritos de jaima. La costumbre, la tradición, el día a día, van surgiendo de estas líneas y nos transportan al desierto en un estudio antropológico convertido al lenguaje poético.
Moaxaja y jarcha, prosa poética y verso libre, se aúnan y se alternan para hablarnos de todos los aspectos de la vida en el desierto. Desde el saludo en la llegada hasta la despedida y desde el nacimiento de una nueva vida hasta la muerte. Desde la jaima de origen hasta la badía. Desde la adolescencia hasta la boda.
El saludo tiene un extenso significado: “y las manos se trenzan/ y los ojos de un niño observan crecidos/ cómo se cultivan las conversaciones adultas”. La hospitalidad es la virtud saharaui por excelencia: “Cuando vienen a nuestra tierra/ les esperamos/ bajo un alivio de sol/ al borde del camino”. El nomadeo buscando la badía, el desierto fértil, refleja la ancestral personalidad saharaui; la lluvia es el tesoro: “Y la lluvia me dijo: / yo os estaré esperando, / y llegaré cuando vengáis/ con vuestros dromedarios/ preparados/ para apacentarlos/ en el iris de la jaima grande”. La reunión de las mujeres, tuiza, y su alegría. La melhfa: “gracia de mujer”. El nacimiento, la ceremonia del nombre y la circuncisión. La acacia junto al pozo protegiendo la reunión del té. La petición de mano y la boda. El viernes, día sagrado. La superstición. El agua compartida, auténtica filosofía de la badía: “Los pozos no tienen dueño”.
Y la tradición oral, el océano oral: la riqueza más grande de los saharauis, que quizá sea lo que les da la fuerza para resistir tantos años de ese infernal exilio.
Gracias a los poetas como Limam y a proyectos como BUBISHER –que ha editado este libro- las nuevas generaciones saharauis conservarán esa fuerza, y los que no procedemos de ese origen nos sentiremos aún más saharauis.
Gracias, Limam, por Ritos de jaima. Shukran.