martes, diciembre 04, 2012

Cuando es mortal tener razón


Donde hay poca justicia es grave tener razón.
Francisco de Quevedo y Villegas

Sucedió lo que se temía, la consabida barbarie del tenebroso  régimen del Hitler del siglo XXI. Hordas y hordas  de un terrorífico ejercito seguidos de turbas de dóciles  y desalmados colonos han masacrado a la población saharaui. Una  población  inerme, indefensa que solo empuñaba la voluntad de vivir dignamente  en su tierra, la palabra, el raciocinio y la remota esperanza de ser escuchados.
Pero  los ejércitos del “democrático Marruecos”, el protegido de Francia- la abanderada de la democracia moderna - y aliado de la democrática España y de otros “estados de derecho” en este orbe de injusticia, irrumpieron al alba, cuando aun la luz no se había despertado de su somnolencia y ataviados de tenebrosa  nocturnidad, en Gdeim Izik devastándolo todo. Apalearon, torturaron, diezmaron. No habido comedimiento ni miramientos ni mesura  con ancianos, mujeres ni niños.
No había nadie para ser testigo de esta tragedia exceptuando las victimas pero en el reino  de la mentira y  la impunidad nadie hace caso a las víctimas.
En el reino de la lobreguez,  la injusticia y  la monarquía de su  ínfima majestad M6 no hay cabida para la prensa  ni para observadores ni nada que se avenga  a la equidad, la razón y la legalidad… Solo el oprobio, la arbitraria voluntad y las garras de la sinrazón…. 
La MINURSO a esa hora -y a cualquier otra- dormía el dulce sopor de sus exóticas  vacaciones -en eso han convertido su digna misión- en el lecho de la lujuria, los placeres carnales y herbáceos y la suculenta cocina sea cual sea la preferencia: Sodoma, Gomorra…. Porque en el reino de su ínfima Majestad M6 todo lo prohibido es lícito a condición de someterse  a sus tesis invasoras.
Después del desalojo del campamento de Gdeim Izik comenzó el virulento acoso de los ultrajados y diezmados saharauis en la ciudad de El Aaiún. Una organizada y depredadora marea de gendarmes, sabuesos, colonos y malhechores han ido de casa en casa a culminar sus fechorías. Palizas, torturas, asesinatos y destrucción de mobiliario y enseres. Todo ello animado por soflamas y vivas al putrefacto régimen marroquí.
Y en estos instantes, que esto escribo, en El Aaiún impera el terror en su cariz más aterrador. La asustada población saharaui se defiende -dentro de los hogares- con lo que puede  y se enfrenta a  este genocidio mientras la ciudad es tomada por el ejército del horror, sus esbirros, colonos y está cerrada a cal y espanto.
La prensa, los observadores internacionales, en el Marruecos de su ínfima majestad M6, son golpeados, intimidados o/y  humillados y luego son expulsados porque los déspotas no aceptan que sus aberrantes prácticas se vean expuestas a la luz de la razón. Y mientras no llega una orden del Eliseo o La Casa Blanca  o una supliquilla de Moncloa no cesara la salvaje ola de represión del ocupante marroquí…. ¿y llegaran estas o no?
De esta guisa la legalidad internacional, los derechos y la conciencia humanos son sacrificados en aras de ilegítimos intereses y un supuesto  equilibrio geoestratégico.
En Gdeim Izik el campamento ha sido desmantelado por el feroz  ataque de Goliat al pequeño David pero no ha logrado desmantelar la voluntad que teje las  jaimas, las levanta, las ensancha y expande la determinación del pueblo saharaui a vivir en dignidad y libertad bajo la sombra de su estado independiente.
Han devastado, han destruido, han propagado su malevolencia pero se olvidaron de que siempre estamos volviendo… De cada tropiezo nos levantamos más fuertes, más decididos. La intrepidez es nuestro nombre, la resistencia  nuestra morada. Solo cejaremos cuando recuperemos lo que es nuestro y mientras dure la ocupación lo único que legaremos a nuestros hijos es el desafío y la perseverancia en ello.
Han desmantelado el campamento pero se olvidaron de que cada hogar es un Sahara libre, cada niño es una semilla de libertad. Se olvidaron que nuestra ardiente paciencia extinguirá  su intransigencia, su ciega represión. Se olvidaron que nuestros encendidos pasos apagaran su voraz codicia. Se olvidaron que cada jaima es un país y un solo estado que responde  al nombre de la República Árabe Saharaui Democrática. 
Mohamed Ali  Ali Salem Baba Hamu.
Valencia  11 de  noviembre 2010.