domingo, octubre 24, 2010

La voz del Sahara Occidental


El avión salió de Bilbao a las siete y media de la mañana rumbo a Madrid, de esta forma iniciaba el viaje más largo y agotador que he hecho en mi vida, con un único objetivo que me había propuesto, llevar la voz de los saharauis al Cuarto Foro Social Mundial de las Migraciones; hacer que se escuche la palabra de los refugiados y exiliados que han sufrido un largo abandono durante treinta y cinco años, soportando la ocupación marroquí a su tierra.

Cuando llegué a Madrid eran cerca de las ocho y media, miré inmediatamente la pizarra de salidas del Aeropuerto Barajas, dentro de la terminal T4, allí estaba anunciado el vuelo de American Airlines 069 con destino a Miami, me apresuré y busqué la puerta de salida con la tarjeta de embarque en la mano, primero pasé el control de seguridad y seguido cogí un tren que me dejó cerca de la salida del avión, no obstante tuve que caminar bastante y con mucha prisa para llegar a tiempo y pasar otro control antes de acomodarme en mi asiento y tener la situación controlada.

El miedo y el pánico que tiene nuestro mundo a un ataque terrorista es una obsesión de las fuerzas de seguridad a nivel internacional y especialmente en el transporte aéreo que les lleva a revisar de forma minuciosa cualquier detalle que levante cualquier sospecha. Cuando llegué al Aeropuerto Miami Internacional un agente de la aduana norteamericana me hizo una pregunta que me sorprendió realmente cuando me dijo:

-          Tú eres español, pero has nacido en el Sáhara, Villa Cisneros; no lo entiendo.

Mirándolo con mucha paciencia y la necesidad imperiosa de seguir mi viaje hacia Quito para poder participar en el Foro Social Mundial de las Migraciones, le contesté de forma inmediata:

-          Mí origen es del Sáhara Occidental, pero el Sáhara fue la provincia Número cincuenta y tres de España y por lo tanto cuando nací este territorio era provincia española situada en el norte de África y frente a las Islas Canarias.

El agente me miró de forma escéptica e introdujo mis datos en el ordenador, largo rato estuvo procesando la información y después me preguntó:

-          Usted va hacia Quito, no va para Miami. Solo hace escala en los Estados Unidos de América.

Le contesté con miedo al miedo que me producen sus preguntas y con la preocupación permanente de que el próximo vuelo no va a esperarme:

-          Sí señor, mi destino final es Quito y mi objetivo es participar en el Cuarto Foro Social Mundial de las Migraciones, para llevar la voz de mi pueblo que se encuentra refugiado en el suroeste de Argelia, cerca de la ciudad de Tinduf.

El agente de forma educada y cruzando de forma permanente su mirada con mi mirada, como suele ocurrir cuando la distancia es tan corta entre los dos, me pidió un último trámite:

-          Acérquese usted que vamos a grabar sus huellas dactilares y hacerle una foto, después podrá seguir su viaje.

Desesperado me acerqué y me tomó la huella y la foto, la verdad debo admitir que me sentí incómodo, pero estaba convencido que miles de personas que estaban detrás de mí en una cola infinita, tenían que hacer los trámites que acababa de hacer para seguir hacia su destino.

La ciudad de Quito era mi próxima estación y los minutos y segundos eran mi principal preocupación, con velocidad de vértigo llegué por fin a la puerta D25, allí estaba el vuelo 967 de American Airlines. Cuando miré el avión deje de sudar y entré en la cafetería del aeropuerto, me bebí un vaso de agua y empecé a leer el libro de Eduardo Galeano, La Memoria del Fuego, Los Nacimientos, allí estaba la historia de Atahualpa aquel líder indígena que terminó sus días encerrado en un cárcel.

Después de tres horas y media, a las once media de la noche, hora local de Ecuador, por fin llegamos a Quito, volví a recorrer una vez más los controles de la aduana y a la salida estaba mi amigo Mario Calixto esperándome; cuando lo vi me sentí emocionado y seguro, por fin he llegado al Foro Social Mundial para trasladarle el testimonio de un pueblo que necesita dar a conocer sus legítimas reivindicaciones.

Al otro día en la mesa dedicada a los refugiados en África, se escuchó la voz del pueblo saharaui y los asistentes al foro tuvieron la oportunidad de conocer la historia del Sáhara Occidental, una historia tan dramática y apasionada que arrancó lágrimas de esperanza y justicia que nacían del clamor de la gente.           

                                                                             Ali Salem Iselmu