lunes, febrero 17, 2014

Desde Nueva York. “La poesía fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”

Hace unos años atrás que he conocido a través de nuestra literatura saharaui y su extensión por el mundo hispano a un lingüista y traductor neoyorkino llamado, Joseph Mulligan. Sin mi verso y el de varios poetas saharauis en lengua castellana y hasania, posiblemente no hubiera sido posible esta ocasión. Y a propósito, recuerdo ahora que hace unos ocho años, en la cafetería de Círculo de Bellas Artes de Madrid un dirigente saharaui con el que estuve conversando y tomando un café junto a mi amiga la filóloga y poetisa saharaui Zahra Hasnaui, nos dijo:
– Habéis llevado nuestra causa con vuestro verso al mundo universitario norteamericano, y esto a nosotros los políticos nos allana el camino.
Mulligan me escribió de Nueva York hace unos dos años y me propuso que hiciéramos juntos una antología poética bilingüe, que englobara versos de varios poetas saharauis en castellano. Pusimos manos a la obra, y la iniciativa se encaminó y me sorprendió por el nivel de implicación de este lingüísta norteamericano, quien me pidió que le hablara del debate poético de Salama Uld Eydud y Yedehlu Uld Esid.
No hace mucho que me escribió y, tal vez inspirado por toda la información que le había facilitado sobre la literatura saharaui en hasania y sus protagonistas más relevantes, me dijo:
– Bahia, estoy aprendiendo el árabe para poder acceder y traducir el verso de hasania.
Acabo de recibir un sorprendente poema que no es más que el reflejo del propio Joseph como lingüista, tal vez para decirme, tal y como he creído siempre, que la historia del verso saharaui no tiene fronteras y tiende al infinito en su espacio. Y como dijo el difundo Mahmud Darwich “la poesía puede ser considerada como demasiado débil, un juguete que se arroja contra los rifles, pero a menudo es tan buena como la dinamita, cristaliza posiciones políticas mediante líneas que, memorizadas por los viejos y los jóvenes, fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”. Pienso que el gesto que se hace incondicionalmente hacia otros, hecho en verso, es el mejor homenaje solidario y fraternal. Y no puedo apropiarme del agradecimiento a nuestro amigo Joseph Mulligan porque es patrimonio de todo el pueblo del Sahara Occidental.
El poema está inspirado en un largo talaa del clásico Salama Uld Eydud que enviaba a Yedehlu Uld Esid, y que iniciaba su gaf con:

كول الجدأهلو عن مسحوب           ذ الوكر الي يشرح لكلوب
من تيشية لين المحجوب                       للكتم لعكيدت ديان
(...)
Díganle a Yedehlu que esta morada
que limpia el alma es todo agua,
desde Tishia hasta El Mahyub,
del Guetma al pozo Deyan. (…)

Díganle a Bahia
Díganle a Bahia que traduzca más poesía:
no le hace falta ningún Bayt al-Hikma [1]
para que cante en castellano un galb [2] de Beibuh [3]
un talaa [4] de Badi [5] o legtaa [6] de Salama [7] y Yedhelu,
Y si es olvidón, recuérdenle que la biblioteca
de Chej Malainin [8], incinerada por ignorancia,
solo se reconstruirá con el fuego de la lengua
y llamas bastantes encontrará en la garganta.
Y si se anima a traducir, que no olvide ser poeta
antes que traductor, y antes que poeta es menester
ser bauaha[9], pues cada poema es agua dulce
que se toma bajo la sombra de una acacia.


Bahia Mahmud Awah


[1] Verso orientativo que encierra mucha sagacidad e  inteligencia en la riqueza de la composición poética.
[2] Montaña y también dícese al corazón.
[3] Destacado poeta nacional saharaui nacido en el siglo XX 
[4] Poema en hasania.
[5] El decano de los poetas saharauis en hasania. Badi Mohamed Salem, erudito y poeta.
[6] Debate poético surgido en la literatura saharaui entre los años 1936 al 1974 protagonizado por tres grandes clásicos saharauis en hasania.
[7] Clásico poeta saharaui autor de la 3ª Edad de Oro en la literatura saharaui junto a Yedehlu, Rayel Uld Emboiric, Beibuh Hach y Mohamed Uld Abdalahi.
[8] Erudito y teólogo saharaui anticolonial, fundador de la ciudad de Smara (1830- 1910)
[9] Buscador del agua en el desierto a lomo de camello.


*Ver artículo de Joseph Mulligan, Huellas de lgtá