sábado, septiembre 25, 2010

Rememorar


La historia de la humanidad contiene capítulos llenos de barbarie, de conquistas y reconquistas, de invasiones, terrorismo, de muchas injusticias que han sembrado la desconfianza y el miedo en la conciencia del hombre, y han provocado el desplazamiento de masas y de individuos en busca de refugios en otros lugares que a su vez han sufrido anteriormente estos miedos. Hoy en día cuanto más se desarrolla occidente en su globalización económica, que perjudica en gran medida a las pequeñas empresas sean de donde sean, junto la alta tecnología de las comunicaciones que potencian dicho desarrollo con publicidad en todos los rincones del planeta. Los países del sur sumergidos en el subdesarrollo económico por la falta de democracia y a veces de oportunidades se miran en el espejo de occidente como la solución de sus precariedades y termina éste siendo el destino de mucha gente en busca de una vida digna. Aquí los nuevos allegados son inmigrantes, levantan sospechas, son de otra raza, de otra cultura y activan el rechazo, el miedo, que arrastra nuestra memoria histórica, hechos que hacen a los inmigrantes personas de segunda, que tienen el deber de someterse a las leyes de la sociedad de acogida, aunque no participan en la gestión de la misma, que trabajan mucho o nada por falta de oportunidad, expuestos a los trabajos más difíciles y peligrosos para la salud y la seguridad física, son mano de obra barata para los empresarios sin escrúpulos y todavía son el sustento de sus familias en sus países de origen.

Por lo tanto la integración de los inmigrantes en la sociedad de acogida en igualdad de derechos frente las instituciones del estado irán a un saco roto si la sociedad no asimila la diversidad cultural mediante la interrelación transversal con las diferentes culturas que conviven en este espacio que dice ser democrático y de derecho.

Pero mientras la abundancia y la hambruna se miran con indiferencia desde la distancia, mientras occidente practica la política del anzuelo para atraer la poca mano cualificada de los países en vías del desarrollo, y haya gente que se empeña desde la ignorancia en mantener el muro que nos separa entre el “nosotros y ellos”, mientras no hay una política sólida por parte de los gobiernos que regula la inmigración, nuestros esfuerzos no serán más que pequeños intentos, y el flujo de la inmigración seguirá siendo un fenómeno imparable. En definitiva como dijo el poeta y escritor saharaui Limam Boicha “Un beso, solamente un beso, separa la boca de Africa de los labios de Europa” de Europa”


Saleh Abdalahi