domingo, mayo 25, 2014

Mis impresiones de la XI Edición del Festival Internacional Cine del Sahara Occidental, FISAHARA

*Por Bahia Mahmud Awah
Decía el escritor argelino Franz Fanón, “En una palabra, el Tercer Mundo se descubre y se expresa a través de esa voz. Ya se sabe que no es homogéneo y que todavía se encuentran dentro de ese mundo pueblos sometidos, otros que han adquirido una falsa independencia, algunos que luchan por conquistar su soberanía”.
La primera edición del Fisahara, Festival Internacional de Cine del Sahara Occidental, que tuvo lugar 2003 en el campamento de Smara, aconteció cuando aún me encontraba terminando mis estudios en la universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad de Alcalá de Henares. Desde Madrid prestaba especial seguimiento a todos los acontecimientos que acaecían en el proceso de descolonización del Sahara Occidental, y todo aquello que tuviera relación solidaria  a nivel internacional con la causa nacional.
El destino y la intrínseca vinculación al proceso que conocí desde que tenía catorce años hicieron que me cruzara durante mis estudios en Madrid con los profesores Juan Carlos Gimeno Martin y posteriormente con Juan Ignacio Robles. Y el trabajo conjunto sobre el Sahara, desde seminarios, conferencias, jornadas universitarias, trabajos del practicum de los estudiantes de últimos que realizábamos en el Sahara y en los campamentos, todo fue el puzle catalizador de nuestra estrecha relación de trabajo de investigación en el marco del I+D de la universidad. Muchos viajes al Sahara liberado y a los campamentos de refugiados consolidaron el interés común que nos ha unido en la investigación sobre literatura, antropología e historia saharauis. 
Tras importantes encuentros con los poetas Badi, Beibuh, Ljadra, Jadiyetu… y dos viajes a la patria del verso saharaui, Tiris, eclosionó la idea que nos llevó dirigir la película ‘Legna, habla el verso saharaui’. Pusimos manos a la obra durante cinco años y se presentó la ocasión de darle al pueblo saharaui el resultado después de un lustro de trabajo de investigación. Y en la XI edición del Fisahara de 2014 decidimos participar con el largometraje aprovechando la especial edición que la direccion del Festival Internacional de Cine del Sahara y el Ministerio de Cultura Saharaui consagraron para  homenajear a Nelson Mandela, tras casi un año de habernos dejado.
Desde Madrid algunos viajamos en vuelo chárter directo a Tinduf y otros en regular desde Madrid, Argel, Tinduf. Todo un itinerario que transcurrió para cada uno pensando en que esta vez llevábamos en mano el resultado de varios años de trabajo y que no cabía más dilatación en el tiempo, para decirle al pueblo saharaui que eso era lo que les ofrecíamos en pago a su generosidad en hablarnos de su Historia registrada en el verso. Franz Fanón, decía que “El pueblo colonizado no está solo. A pesar de los esfuerzos del colonialismo, sus fronteras son permeables a las noticias, a los ecos”. Y nosotros desde nuestro trabajo en la ONGD Antropología en Acción irrumpimos en estas fronteras a veces impermeables por el bloqueo informativo de los grandes medios, y entramos con un inédito trabajo de estudio literario etnográfico a fin de visualizar el proceso de liberación saharaui en sus diferentes periodos y contribuir desde la vertiente académica con nuestro granito de arena hacia y para el pueblo saharaui. Todo eso es ‘Legna, habla el verso saharaui’ que realizamos los tres directores, Juan Ignacio Robles, Bahia  Mahmud Awah y Juan Carlos Gimeno.
En esta especial edición del festival participó el destacado líder sudafricano compañero de celda de Nelson Mandela, Andrew Mlangeni, quien en su intervención dejó claro ante los medios españoles que no hay indiferencia que valga con el pueblo saharaui. “Veo muchos periodistas y fotógrafos en este tipo de eventos, pero nunca lo vemos luego reflejado en los medios”, dijo en su primera conferencia de prensa ante los incesantes destellos de los flashes y el chasquido de los disparos de las cámaras de fotos. Y se atrevió a más: “el pueblo saharaui está viviendo circunstancias excepcionales que tienen que verse en todo el mundo, ¿para qué vienen los medios aquí?”, dijo en un tono poco amable y semblante enfurruñado. Son extractos de su amplia exposición en el Fisahara que ha recogido en una excelente crónica el periodista Fernando Iñiguez de El País.
En esta edición del Fisahaara debutaron varias películas y cortos de diferentes países con amplio espectro de diferentes temáticas de actualidad. Desde el principio la posibilidad de obtener la camella blanca para nosotros era algo remoto. Nuestra película es un estudio minucioso de matiz académico con un enfoque histórico etno literario para el mundo académico, intelectual, universitario, de investigación y el solidario con la  lucha de los saharauis. En él hemos invertido cinco años de  investigación, viajes, recopilación, registro, traducción recreada y muchos encuentros con los poetas nacionales saharauis. Como afirma el profesor y codirector de Legna, Juan Ignacio Robles  “Ha sido un verdadero encaje de bolillos porque hemos recogido la forma de entender la poética de entre doce y quince poetas nacionales saharauis”.
El penúltimo día del Fisahara, el 3 de mayo 2014, la noche de la gala de entrega de los premios, fue introducida por la potente orquesta jazz del músico sudafricano Jonas Gwanwa, quien hizo que se fundieran armónicos del saxo, trombón, guitarra y clarinete, por primera vez entre los saharauis en una noche de silencio e inmenso cielo abierto en el que el ser, la creación y el espacio se unieron y se hicieron evidentes y taxativos en la creatividad humana. El concierto de la orquesta de jazz sudafricana me hizo sentir mucha paz y despertó en mi interior infinitos sueños con el mar saharaui y la magia de Tiris. El palmarés de tres las películas ganadoras lo anunciaron  la cantante saharaui Mariam Mint LHasan, la escritora Inma Chacón, la actriz Ana Wagener y el actor Segi López. Los primeros nombres que sonaron fueron “Invictus” de Clint Eastwood, Segundo Premio, seguido por “"Dirty Wars", Guerras Sucias, del director neoyorquino Divid Raiker como Tercer Premio. Y seguidamente, como Primer Premio, escuchamos pronunciar nuestra película, ‘Legna, habla el verso saharaui’. Mariam Hasan apareció con la estatuilla de la Camella Blanca, y se dirigió a los micrófonos para entregarnos a los tres el Premio a la Mejor película de la XI Edición del Fisahara 2014. Y ante nuestro asombro y alegría un precioso camello de color blanco, elegantemente ensillado, asomó por detrás de nosotros subiendo a la tarima del escenario con las riendas en la mano de su cuidador. Era el camello del premio que nos fue entregado por el Secretario General del Ministerio de Cultura Saharaui, Mustafa Mohamed Fadel.
El camello había nacido en Tiris, contaba con 25 años y se llamaba Elballed,  “El blanquito”. Sublime nombre que los saharauis dan a sus mejores elegantes camellos de montura, datos que averigüé a través del cuidador, quien nos entregó las riendas del Elballed. La rahla [1] o montura, con su, aliwish [2] sedoso de color blanco y su lebda [3], ya ocupan un lugar destacado en el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid, y Elballed fue donado a los anfitriones del FiSahara siendo el símbolo de la generosidad y de la paz en su hábitat y entre los saharauis.

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[1] Montura o silla del camello conocida como rahla. Se hace de especial tronco de una planta llamada Ignin y es obra de grandes artesanos.
[2] Manto blanco, que consiste en la piel del cordero bien curtida y preparada para usar como manto sobre la silla del camello o dentro de la jaima.
[3] Almohadilla hecha de cuero y rellena de esparto y tela para acomodar la silla sobre el lomo del camello.