sábado, junio 29, 2013

La poesía saharaui en el X Festival Mundial de Poesía de Venezuela

Participar en el X Festival de Poesía de Venezuela, ha sido, para mí, como saharaui y en  representación de mi país, todo un honor. Y la verdad es que ha sido una experiencia hermosa y fecunda. A pesar del largo y agotador viaje: Madrid-Frankfurt-Caracas y viceversa. Pero bien valió la pena.
Durante la semana que duró el festival, he conocido a gente maravillosa y he tenido el inmenso placer de conversar con grandes poetas a nivel humano y, por supuesto,  intelectual.
Desde el primer momento, uno se percata de que en Venezuela hay una verdadera revolución cultural. No solo porque participa en un evento de esa envergadura y calidad. No solo por la masiva asistencia del público a los recitales. Sino, por el claro, decisivo y estratégico apoyo del estado a la cultura en general y al fomento de la lectura, en particular. Los precios de los libros son baratos, la calidad de las ediciones digna. Hay muchos recursos del estado destinados a ese fin. Pero lo mismo se puede decir de la música, del cine y de otras artes. Y se puede decir de las misiones. Por ejemplo, la misión Vivienda, donde el estado tiene proyectado construir 3 millones de viviendas hasta el 2018. Viviendas gratuitas para los damnificados de inundaciones y gente de pocos recursos. Viviendas de buena calidad, espaciosas, con tres habitaciones, completamente equipadas ¡hasta con ropa en los armarios! Para el resto de personas pueden adquirir las viviendas a preciosos sociales, muy asequibles.
Pero volviendo al festival, me sorprendió el entusiasmo de la gente por los recitales poéticos, donde había niños, adolescentes, adultos y ancianos. Estuve en parroquias (barrios), como la ecológica de Caracuao. Allí compartí un emotivo recital con poetas de Chile, Estados Unidos, Cuba y algunos poetas locales. La asistencia fue numerosa y entusiasta. Hubo un diálogo intenso con el público. Constaté el fervor de la gente en todas las actividades en las que he estado.
Me imagino que no son muchos los que puedan ir a un Colegio de Médicos, (como el del Estado de Miranda) y encontrar tanto interés por la poesía. Pues allí, en compañía del embajador saharaui, Mohamed Salem Daha, participé en un recital. En ese Colegio de médicos llevan 14 años organizando una tertulia literaria.
Caracas es una ciudad caótica y con un tráfico desquiciado y desquiciador. Pero, en la misma ciudad hay catorce museos y todos son gratuitos. Pero el museo más sorprendente, el más grande, el más dinámico y quizás más creativo, es el que hay en los muros y paredes de la ciudad. O parte de la ciudad.
EL GRAFITI O EL DISCURSO INSURGENTE.
Mural y luces, es un libro editado en Venezuela en 2010. Allí se explica todo el fenómeno del Grafiti, desde el punto de vista, social, político, cultural y en sus páginas se contextualiza y se hace un recorrido histórico de manera sencilla y amena. Este arte urbano que es el grafiti es todo un movimiento, vivo y sorprendente, lleno de mensajes políticos, pero también de expresiones artísticas, plásticas, y coloridas de de todo tipo.
El grafiti acampa en toda la geografía del país, especialmente en la capital. Como explican los venezolanos, hay dos Caracas: la del Este y Oeste. La del Este es la zona de los ricos y el oeste, el de la clase trabajadora y humilde. Por eso muchos grafiteros reivindican la Oestética donde se enmarca todo ese discurso insurgente. “El pueblo manso y frívolo produce un arte conformista. El pueblo rebelde y bravío crea la oestética, la estética del Oeste de Caracas”.
Allí van algunas pinceladas que aparecen recogidas en el libro:
“Para nosotros el grafiti es un estilo de vida, es una forma de expresión, es un medio de comunicación y es un arte informal”.
“Nuestra intención es quitarle a los museos el poder de administrar el arte y de ofrecerlo a una élite privilegiada. Queremos que el arte sea para todos”.
“A mi me gusta tener en cuenta la comunidad a la que llego. No busco vulnerar los espacios de la gente. Además, el arte de la calle en Caracas, es un proceso popular incentivado por la gente de los barrios”.
“Yo de chamo agarré el grafiti y nunca agarré una pistola”.
Pero en los muros de la ciudad hay muchos más.
Durante la semana del festival no parábamos de ir de un lado a otro. Había un montón de actividades y uno deseaba poder dispersarse para asistir a más de una al mismo tiempo. Se realizaron conferencias, talleres literarios, exposiciones, poesía visual, teatro, fotografía, pintura y muchas otras actividades. Se presentaron nuevos títulos editados en Venezuela. Como “Poetas saharauis (Generación de la Amistad), libro editado por El perro y la rana, Colección Poesía del Mundo serie Antologías. La obra fue presentada en la Librería del Sur, por el embajador saharaui, Mohamed Salem Daha y su homólogo argelino. Así como Elis Labrador por parte de la editorial.
Venezuela es un hervidero de proyectos culturales y de toda índole. Unos están naciendo, otros en marcha y muchos otros en fase ya de consolidación. Un país que a pesar de la inestabilidad política, sobre todo después de las últimas elecciones. A pesar de la escasez de algunos productos (una escasez provocada, como arma política). A pesar de la inflación y la devaluación del bolívar. A pesar de esas dificultades y muchas otras, el ánimo en el país es de esperanza y optimismo. Un optimismo infundado porque el gobierno y la mayoría del pueblo trabajan y se están movilizados para que el proyecto de la revolución Bolivariana se consolide y siga beneficiando a los más humildes y necesitados. Al pueblo en general.
El canto común en Venezuela es construir  un verdadero Estado de Bienestar en todos los sentidos. Todo lo contrario de lo que se está  haciendo en la Unión Europa.
Lo que está ocurriendo en Venezuela y otros países de América Latina es poema  hermoso que se está escribiendo con mucha dignidad.

¿Se puede plagiar?