miércoles, abril 17, 2013

Reflexiones desde el desierto. Bachir Ahmed Aomar


*Recopilado por Resistencia Saharaui
Nº1
Mientras el viento azota nuestras caras, observamos que las jaimas son testigos de nuestra presencia en ésta parte del inhóspito gran desierto del Sahara. A veces, solo a veces, sentimos que la otra parte del mundo no sabe de nuestra existencia. Cuando tomamos el té, rodeados de niños, con la algarabía de voces y las permanentes sonrisas, nos damos cuenta que somos felices. Si miramos al cielo y las estrellas nos saludan desde la infinita lejanía, sabemos que somos libres.
Wilaya de Bujdur, 19-03-2013
Nº 2.
Estaba en un pequeño montículo, sentada sobre un bloque, que seguramente había sobrado de una antigua construcción. El sol ya estaba alto y el día amanecía resplandeciente. Como me daba la espalda, no pude verle la cara. Solo tenía como referencia su hermosa melhfa color cielo, estampada de flores rojas. Me acercaba a ella sintiendo que algo me atraía. Me cautivaba su olor a clavo y canela. Cuando pude verle la cara, sus bellos y grandes ojos estaban tristes y anegados en lágrimas. Esa misma mañana había perdido al amor de su vida.
Bujdur 20 – 03 -2013
Nº 3
Se sentía el olor del brasero encendido. El humo del fuego se esparcía por la tranquilidad de la tarde y evocaba recuerdos familiares.
Entrar en la jaima era encontrarse con la sonriente mirada de la madre, que era su amuleto de la suerte. El ritual del té comenzaba sin apenas hablarse. El ruido del caliente líquido cayendo en los vasos era el punto de partida para comenzar una conversación que resumía la complicidad entre madre e hijo. Como todas las madres, ella se interesaba por los mínimos detalles de su cotidianidad. A él, le gustaba estar cerca de esa persona que destilaba amor por todos los costados y le daba seguridad. Aunque hacía mucho tiempo que la infancia había pasado, era un niño indefenso. Siempre tuvo con ella un gran secreto, nunca tendría el suficiente tiempo para decirle lo mucho que la amaba.
Bujdur, 21-03-2013.
Nº 4 . A las mujeres saharauis. Sin ellas no seriamos nadie.
La abuela estaba sentada directamente en el suelo. Era verano, hacía calor y el sol se había retirado tras el horizonte. Los niños, sus nietos y otros vecinos, la rodeaban y escuchaban sus historias. No contaba fábulas o relatos de animales, su pensamiento era otro. Emocionada le vinieron a la mente los momentos de su juventud, cuando participaba junto a sus compañeras de lucha clandestina. Recordó el día que recogió a sus pequeños hijos y abandonó aquella ciudad a la que tanto quería, al verse rodeada de gente extraña. Revivió el miedo a los bombardeos y el enfrentamiento directo con la muerte. La huida a ninguna parte en un tumulto de personas desconocidas. La llegada a una tierra seca y parda sin principio ni final donde tuvieron que establecerse. Sintió en su corazón el dolor por la pérdida de personas queridas. Cuando sus ojos se vieron traicionados por las lágrimas, miró de frente a los niños y con la fuerza de las mujeres saharauis, señalando el horizonte, les dijo: “allí hacia el oeste, está vuestro país”.
Bujdur, 22-03-2013.
Nº 5.
La noche es fría y oscura. Corre una brisa que huele a mar, aunque el mar esté a cientos de kilómetros. Las noches en la soledad del desierto son indescriptibles. Millones de estrellas en un baile de plateada estela cubren un espacio sideral, que se antoja infinito, ante la inmensidad de los pequeños fueguitos, que embelesan la mirada. La misteriosa belleza de los fugitivos astros en un cielo sin fronteras, empequeñece mis sentidos. Pierdo la mirada contándolas mientras me hipnotizan en un laberinto sin posible salida. Cuando mis ojos se pierden en la profundidad de la noche, llega hasta mi el llanto casi apagado de un niño que me devuelve a la realidad. A mi alrededor miles de personas, abrazadas a su dignidad, duermen soñando que el sol de la mañana los acercará a la libertad.
Bujdur, 23-03-2013.
Nº 6
Todavía tengo la esperanza de ver cosas que me hagan creer en un futuro mejor, quizá no para mí, pero si para las generaciones venideras.
Hoy he tenido la oportunidad de ver imágenes de la represión marroquí contra la población saharaui en los territorios ocupados, sobre todo el ensañamiento contra las mujeres. Quizá no sea políticamente correcta mi reflexión, pero hubo momentos en que me ponía en su lugar y mi sentimiento era de utilizar la violencia más brutal contra los policías que castigaban sin piedad a las mujeres en las calles de El Aaiun. Conozco a los marroquíes, he visto cientos de ellos hechos prisioneros con las armas en la mano durante la guerra y tratados humanamente durante años por la población de los campamentos de refugiados. El pago que estamos recibiendo no es el que esperábamos. La reacción del régimen marroquí contra nuestra población ha abierto una herida que difícilmente se pueda cerrar. Ahora más que nunca los saharauis están dispuestos a sacrificarse por restituir su derecho a vivir en libertad.
Paseando por el campamento esta mañana, me llamó la atención un partido de futbol bastante especial. Había decenas de niños que corrían detrás de un balón. No llegué a distinguir los equipos, porque todos siempre iban en la dirección en que iba la pelota. Los uniformes tampoco me ayudaban a distinguirlos, había niños con camisetas, sin ellas, con camisas, con abrigos, con pantalones largos, cortos, rotos, con gorras, con calzado, sin él; los que han estado en los campamentos saben a qué me refiero. Dentro de ese desorden había algo que los unía; todos reían o sonreían mientras corrían tras el balón.
Los niños saharauis, aun dentro de todas las dificultades que conlleva vivir en los campamentos de refugiados, no han perdido la sonrisa ni la felicidad.
Tengo la esperanza de que las futuras generaciones de saharauis con su sonrisa y ansias de libertad y justicia, puedan acabar con la brutalidad que están demostrando los represores marroquíes en los territorios ocupados de nuestro país contra esas bellas y altivas mujeres que se niegan a ser esclavas de su destino.
Bujdur 25-03-2013
Nº 7.
Hace una noche bellísima. El reflejo plateado de la luna cubre todo el desierto y nos poetisa* el corazón. Todo es tranquilidad y belleza a nuestro alrededor. Grupos de chicos y chicas sentados en cualquier lugar disfrutan del momento mágico. El gran astro redondo y trasparente nos hipnotiza cuando fijamos nuestra mirada en sus contornos perfectos. Los niños juegan alegremente alrededor de las estoicas jaimas, testigos de nuestra supervivencia. Brota una extraña felicidad de lo más profundo de nuestra existencia. Nos envuelve el misterio de las blancas noches que han nacido para el amor, la música y la poesía.
Sólo los corazones que derrochan ternura pueden rendirse al embrujo de la luna, en nocturnos momentos, donde nos sentimos flotar en un mar de espumosas olas. Cuando alcanza su cenit, la mano extendida de alguien que nos ama nos puede arrojar al precipicio de la felicidad absoluta y eterna.
Sería hermoso que todas las noches fueran de luna llena para que lo mejor de nuestros sentimientos pudieran brotar de lo más profundo de nosotros mismos y lanzarlos al aire sintiendo que en momentos difíciles podemos ser felices.
*poetisar el corazón.- No creo que exista, pero es lo único que expresa el sentimiento.
Bujdur 26-03-2013
Nº 8. – Alguien le dijo…
Alguien le dijo que en el desierto los beduinos perseguían las nubes. Montaban en sus camellos con todas sus pertenencias y se iban a buscar un lugar más propicio para ellos y sus ganados. Le parecía una fábula inventada por algún visionario que no entendía la vida en el desierto. Por si hubiera algo de verdad en ello, comenzó a interesarse por la vida de la gente del Sahara.
A los pocos años ya entendía lo que significaba perseguir las nubes. Comprendió el significado de la metáfora y se propuso recorrer aquella tierra siguiendo la estela de “los hijos de las nubes”, para sentir lo que ellos conocían desde tiempos inmemoriales.
Recorrió el desierto de norte a sur, de este a oeste. Se sentaba en el suelo con los pies cruzados, comía con las manos el cus-cus y la carne que le ofrecían, bebía el agua que recogían de la lluvia en un cuenco que compartían todos. La paciencia de las tertulias se enriquecían con la ceremonia del té, alrededor de un brasero encendido, donde las llamas formaban extrañas siluetas.
Al cabo del tiempo, entendió que el hombre del desierto no se apega a la tierra porque sería encadenarse a ella. Ser “hijo de las nubes”, significa perseguir la libertad.
Bujdur, 27-03-2013.
Nº9.- Carta a los Héroes de Gdeim Izik
No os preocupéis por lo que pueda pasar. Siempre habéis tenido la conciencia tranquila respecto a lo que tenéis que hacer en cada momento. Habéis comprendido que hay que sacrificarse para lograr los objetivos soñados. Vuestra sonrisa será la puerta que da confianza a quienes os rodean. Siempre fuisteis valientes de los que van en vanguardia a pecho descubierto. Combatís al enemigo sin rabia, mirándoles a los ojos; con la denuncia de la injusticia, pensando en la situación de vuestro pueblo.
No habéis cometido crimen alguno. Vuestros enemigos os temen precisamente por eso, porque los habéis descubierto y los denunciáis sin temor. Intentando acusaros, se han convertido en culpables. Han pensado que condenando a 24, atemorizan al pueblo saharaui. No saben que hemos entendido el mensaje, os acusan precisamente por eso, por ser saharauis. Al ir contra vosotros, se han enfrentado a todo vuestro pueblo. Montando la farsa de juicio, ilegal a todas luces, el asesino régimen invasor, una vez más, ha demostrado que no respeta los derechos del pueblo saharaui ni las resoluciones que lo acusan como país ocupante.
El mundo ha sido testigo de la repercusión de “Gdeim Izik” y la brutal respuesta de Marruecos a la resistencia pacífica del pueblo saharaui. Vosotros sois la prueba de esa reacción.
La condena no es nueva, no olvidéis que estamos condenados desde el día 6 de noviembre del año 1975.
Hace muchísimos años, un gran estadista al ser condenado dijo” Podéis condenarme, la historia me absolverá”. A vosotros la historia ya os ha absuelto. Vuestras condenas, son nuestras condenas.
Bujdur 28-03-2013.
Nº 10. Se cruzaron…
Se cruzaron sus miradas, fue solo una ráfaga de luz. Él percibió la inevitable duda de haberla conocido en otro tiempo. Era el día perfecto para recordar el pasado, un sol alegre rodeado de un azul intenso que más que cielo, era mar. Era un día festivo sin fiesta, con niños correteando entre las jaimas y mujeres celebrando alguna boda o bautizo.
La siguió desde la distancia por el laberinto de tiendas y casitas de adobe del campamento con la intención de conocer su identidad. Su timidez le impedía abordarla directamente para acabar con la intranquilidad que le producía la duda que lo embargaba.
De repente, le dio un vuelco el corazón. Con nitidez recordó quien era ella. Allá por enero de 1976, protegiéndose de los bombardeos, habían compartido, en la soledad del miedo, una miserable trinchera. Todavía sentía el calor de su cuerpo en el suyo.
Bujdur, 28-03-2013.
Nº 11.- Imagine
Era perfecto el momento, me encontraba recostado en la jaima rodeado de gente diversa. Esperaba uno de los vasos de té, no recuerdo si era el de la vida, el amor o la muerte. Soñaba con los ojos abiertos. Mi mente se llenó de deseadas imágenes que producían dolorosa nostalgia.
Dejé volar mi pensamiento para ver que el esfuerzo de tantos años de lucha daba sus frutos. Por fin los saharauis podíamos disfrutar de la anhelada paz. Ya no había presos políticos en las cárceles marroquíes, los campamentos habían desaparecido, los reyes se volvieron dóciles, volvíamos con aire triunfante a nuestros hogares.
El encuentro entre los saharauis de las dos partes era apoteósico. Las lágrimas eran testigos mudos de la alegría y el sufrimiento. Era un sueño que nos hacía volar en una nube de esperanza y felicidad. Un momento para ver que la vida tenía sentido y que los sacrificios se habían visto recompensados.
Teníamos la meta a nuestro alcance, llegaba como ardiente siroco, limpiando de impurezas la patria ensangrentada. Los compañeros caídos sonreirían desde el más allá y disfrutarían de la fiesta por la que dieron su vida. Un nuevo amanecer de futuro esperanzador se abría ante nosotros.
De repente, una inocente mano infantil, me ofrecía el té de la realidad.
Bujdur, 02-04-2013.
Nº 12.- Maldito…
Maldito seas mil veces. Te odio profundamente porque utilizas tu asquerosa mano para abofetear a gente inocente. Recuerdo tu cara de perro rabioso golpeando sin piedad a una indefensa mujer. Te retengo en mi retina para enfrentarme a ti cuando llegue el momento oportuno. Vi la sonrisa dibujada en tu cara cuando cometías las tropelías y escuché tu risa cargada de insultos al patear sin piedad el cuerpo inerte de la joven caída. Seguiré acumulando odio mientras sigan llegando imágenes de lo que haces. Cada golpe dado será vengado mil veces. Cada gota de sangre derramada la sufrirás en tus carnes. Te golpearé con tanta saña, que recordarás aterrorizado cada minuto que dedicaste a la tortura. Mi orgullo no me permite soportar tanta injusticia. Mi dignidad se rebela ante la arbitrariedad de tu podrido cerebro de asesino a sueldo. Escupo toda mi rabia en tu cara y te maldigo por los siglos de los siglos.
Espero que mi mensaje llegue a tus oídos maldita serpiente venenosa. Cada vez que golpees a una mujer saharaui, no olvides que estás aumentando mi odio hacia ti. Controlaré tus pasos para que llegado el momento pueda recordarte porqué te hago sufrir. Sufrirás tanto, que me rogarás que acabe con tu vida.
Es difícil borrar las imágenes vividas estos días. Los llantos, lágrimas, gritos, sangre y desnudez de nuestras hermanas se mezclan en mi cerebro y me producen mucho dolor. Mi otra mejilla no está dispuesta a recibir más castigo. El perdón y el olvido no están dentro de mi lenguaje.
No quiero odiarte, pero mereces ser odiado. Lo poco que te quedaba de humano lo has perdido en las ciudades saharauis. Con tu actitud, has logrado quitarme parte de mi humanidad. Ahora, te aborrezco y siento pena por ti. Tengo miedo de convertirme en una alimaña sin sentimientos, repitiendo tus mismos errores. No quiero ser odiado por imitarte cometiendo tus pecados. Sentiría una gran pena si me condenaran igual que yo hago ahora. No me convertiré en un perro rabioso, prefiero que vivas condenado por tu conciencia.
Maldito torturador, siempre que golpees o hagas sufrir a una mujer saharaui, no olvides que miles de nosotros nos sentimos ultrajados y te odiamos profundamente.
Bujdur, 31-03-2013.
Nº 13.- En la sala…
En la sala semioscura, el silencio lo rodeaba todo. Las miradas no se apartaban de la mesa central, donde se hacía referencia a los Derechos Humanos. El conferenciante hablaba despacio, refiriéndose a casos concretos descubiertos. Cada vez que recordaba una violación, una nube de tristeza volaba sobre las cabezas de los presentes. La incertidumbre comenzó a invadir el ambiente y las lágrimas brotaron de muchos ojos. Nadie quería que lo vieran llorar, pero lo que oían, no era humano.
Dolía lo que estaban oyendo. Eran muchos los bombardeos pasados, los cementerios clandestinos, los desaparecidos censados, las formas de tortura, las cárceles existentes. Imposible soportar tanto sufrimiento en el recuerdo.
El espacio se convirtió en un rugido de indignación. Todos se miraban entre si y cada uno comprendía, sin hablarse, al vecino. De alguna manera todos habían compartido los sufrimientos que se relataban.
Cuando el murmullo se apoderó de la sala, una anciana que se encontraba en la última fila, pidió la palabra. Su historia se asemejaba a muchas otras, había abandonado su ciudad al comienzo de la invasión, perdió a tres de sus hijos en la guerra, su marido había muerto en una cárcel y una de sus hijas había sido violada por un policía marroquí. Con el orgullo de las mujeres del Sahara, derramando lágrimas sin llorar, preguntó: ¿Servirán los informes para que el pueblo saharaui pueda ser libre?
Bujdur, 04-04-2013.
Nº 14.- Barça contra Madrid…
Todos los días se aprende algo. En los campamentos, donde no existe absolutamente nada, la afición al futbol es impresionante. Todos los niños lo practican y cada uno tiene su equipo preferido. La culpa la tiene el proyecto “Vacaciones en Paz”, donde empieza la afición a través de las familias de acogida. Absolutamente todos son hinchas del equipo de su región, más el Barça o el Madrid.
Tengo un sobrino de diez años que podría defender un doctorado sobre el equipo catalán. Sabe absolutamente todo lo concerniente a los del Camp Nou y cualquiera que no comparta su afición, se convierte en su enemigo. Para él, el Barca es el mejor equipo del mundo y su estrella Leonel Messi es incomparable. Cuando el Madrid gana es simplemente porque tiene suerte. Por supuesto, lo que hace Ronaldo no es nada del otro mundo. Los aficionados del Madrid , como es lógico, opinan lo contrario.
Un encuentro Barça-Madrid es un acontecimiento en los campamentos. Ese día los niños se olvidan de las difíciles condiciones de vida para centrarse en el espectáculo deportivo y comentar las jugadas más impresionantes del partido. Dentro del impacto emocional que pueda tener para el que pierda, es indudable que se sienten felices.
Esa rivalidad sana que existe en los campamentos de refugiados entre los niños, se convierte en una reivindicación política en los territorios ocupados del Sahara Occidental. El Barcelona es el equipo de los saharauis mientras el de la capital de España representa a los marroquíes, con todo el significado que lleva implícito. Los goles de Messi son verdaderos puñetazos en la cara del régimen de Rabat.
Siempre que el Barça consigue la victoria, los saharauis reciben una inyección de libertad.
• Que no se sientan ofendidos los aficionados del Real Madrid.
Bujdur 06-04-2013.
Nº 15.- Había visto…
Había visto la foto en alguna parte. No recordaba ni el lugar ni la fecha, solo se había quedado con la sensación que había adoptado una postura sensual para que se fijara en ella. Su amplia sonrisa, de labios rojos, resaltaba en la luminosa estancia de una casa desconocida. Sin saber la razón, desde ese momento, la imagen se convirtió en una obsesión que le persiguió durante meses. Buscando respuestas, escrutó cada centímetro de aquella foto. La mujer misteriosa lo miraba, lo invitaba a reposar a su lado. En el fondo de su memoria, percibía una sensación extraña; en algún lugar se había encontrado con aquellos ojos, necesitaba penetrar en ella a través de su misteriosa mirada.
Un domingo por la mañana paseando junto al mar, cuando menos pensaba en ella, en una terraza abarrotada de gente, la mirada lo fulminó. Ella estaba allí, acompañada. Lo miraba fijamente, pero no lo veía. La conoció en un viaje sin compromisos, donde contaron estrellas en una noche oscura. Comprendió que los ojos que amaba desde hacía tiempo estaban apagados para su corazón.
Bujdur, 07-04-2013.