martes, agosto 10, 2010

Los hombres que se marchitan como flores




Mahfud fue un dirigente de principios que creció tejiendo las estructuras de la organización política saharaui desde su nacimiento en los últimos años del ocaso colonial español en el Sahara, después de un siglo de dominio. Treinta y cinco años de su vida los consagró a una lucha de principios que abrazó desde su primera simbiosis estudiantil en los años setenta. En la historia de África, en sus procesos políticos y de liberación, muchas veces se ha repetido el despuntar de genios, guías políticos, que veían terminar felizmente los procesos de liberación de sus países cuando los saharauis empezaban la lucha por su independencia. Personajes como Nelson Mandela, Luali Mustafa Sayed, Julius Nereire, Patricio Lumumba, Amilcar Cabral, Hauari Bu Mediane, Agostinho Neto, Samora Machel u Oliver Tambo, el caso biográfico más parecido en trayectoria política a Mahfud Ali Beiba, el hombre que con su firme visión se marchó viendo con optimismo el futuro de su pueblo. “Veo el futuro con mucho optimismo. Hoy por hoy se ha consolidado la identidad saharaui, el derecho de ésta no se ha podido eclipsar”.

Recordar a Mahfud Ali Beiba en estos términos es señalar uno de los arquitectos dirigentes de la lucha por la independencia de los países africanos en los años de su descolonización anteriormente mencionados, es recurrir a ese periodo de emancipación libertador por el cual estas figuras entregaron toda una espléndida juventud y vida. Mahfud se destacó en la rama política del Polisario desde su primer embrión de Jat Ramla en 1970, un dirigente necesario por sus extraordinaria cualidades de inteligencia y capacidad, virtudes que consagró a la nueva configuración social y política saharaui articulando la creación de todas las instituciones del estado sobre el punto de convergencia que transfería a la recuperación de la soberanía nacional sobre todo el suelo patrio saharaui, a pesar de las diferencias y divergencias políticas que surgen en cualquier proceso de liberación nacional.

Mahfud Ali Beiba fue un político de extraordinaria visión ideológica que sirvió al Frente Polisario desde su nacimiento para organizar y dirigir, desde que en 1974 fue asignado responsable del comité de asuntos políticos tras el II Congreso del Polisario en 1974. Desde esa fecha comienza surgir un joven guía en un proceso que necesitaba un hombre de estado pragmático y proyectado como organizador, reconciliador en los momentos de eclipse sociopolítico, que en ocasiones han acaecido a lo largo del proceso emancipador, causados por las muchas lacras heredadas de un periodo colonial y tribal. Mahfud comenzó humildemente a destacarse entre sus compañeros desde el encuentro de la unidad nacional saharaui en 1974 en Ain Bentili, así Luali Mustafa Sayed lo acercó a su más estrecha colaboración porque veía en él un hombre peculiar a la altura de las circunstancias, como el caso de Nelson Mandela con Oliver Tambo en Sudáfrica.

Desde 1973 a 1976 es asignado a una tarea muy difícil, concienciar a la población, organizarla en torno al movimiento Polisario, aislar en su política a la potencia colonial y frenar el saqueo de los recursos naturales. Así en 1975, junto a sus compañeros de militancia de los que destacaría a Mohamed Luali Akeik, se convertiría en el autor intelectual de la acción que logró paralizar la cinta transportadora de los fosfatos de Bucraa entonces explotada por España. Mahfud fue también el negociador conciliador que acompañó a Luali en 1974 en el primer encuentro en Mauritania con Jalihena uld Rashid, el personaje que la España franquista ideó, en su táctica dilatoria para permanecer en el territorio, como presidente del Partido Unión Nacional Saharaui, PUNS, creado por la metrópoli. Y fue el político que, tras la proclamación de la República Saharaui, diseñó casi todas sus instituciones, con un excepcional hecho histórico que él mismo reconoció en ciertas ocasiones al constituir el parlamento antes de la proclamación de la República convirtiéndose en su primer presidente. “Hay que decir que esa articulación es un poco peculiar porque el hecho de que un Parlamento nazca antes que el propio Estado es una cualidad distintiva de la sociedad saharaui”, afirmaba Mahfud en una entrevista en Rebelión en noviembre de 2008. Fue un negociador duro de roer por sus adversarios marroquíes en las negociaciones de Houston en 1989 y de las distintas rondas negociadoras de Manhasset, Nueva York, entre 2008 y 2010. Para definir su papel como negociador valgan las palabras de Christopher Ross, enviado Personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, “Mahfud Ali Beiba era un hombre honesto y un negociador sabio”.

La dimensión de la figura de Mahfud no se puede estudiar fuera del marco histórico de los grandes líderes políticos surgidos en África desde los años sesenta y setenta. En una reciente conferencia en Madrid sobre el conflicto saharaui tomé notas de una magistral intervención de la ex esposa del mítico líder surafricano Nelson Mandela, en la que se refirió a la figura histórica de Oliver Tambo. La Sra. Winnie Mandela para acompañar a los saharauis en su lucha tomó de referencia ciertas cualidades del que fuera cofundador del ANC y posteriormente su presidente, Oliver Tambo. Deduje un paralelismo objetivo entre ambas figuras y encontré que Oliver Tambo en su militancia en el seno del ANC fue un auténtico caso a comparar con la vida y trayectoria política de Mahfud Ali Beiba. Mahfud es uno de los grandes políticos saharauis que nunca perteneció al ala militar, sí perteneció al Polisario desde su creación en 1973. Fue un dirigente revelación descubierto por su líder, Luali Mustafa, en la reunión de Ain Bentili tras el abandono español y la disolución de la Yemaa general, que representaba a los saharauis en la Cortes españolas.

Siguiendo con las similitudes entre ambas figuras de la Historia africana, Mahfud señalaba recientemente que a la juventud hay que darle su espacio y crearle su programa de continuidad en el proceso saharaui. Oliver Tambo en los duros años de su militancia contra el sistema del apartheid creó el "Programa de Acción" en el que desde su exilio ideaba cómo boicotear, hacer desobediencia civil, huelgas y la no colaboración con el régimen del apartheid. Mahfud fue el primer bauah[1], emisario que el Polisario envió en los años setenta a las comunidades saharauis que vivían en el sur marroquí y en Mauritania, sobre todo los estudiantes universitarios, para crear un programa de acción en torno al nacionalismo saharaui contra la potencia y las pretensiones extranjeras, como recordaba Mohamed Lamin uld Ahmed, durante el sepelio de Mahfud. A su regreso de esa misión según recordaba Embarec uld Ehdeib, el entonces joven dirigente afirmó “he constatado de mi viaje que todo es posible, adelante compañeros”, como el buen bouah de su frig que fue.

Tambo en 1955 se convirtió en Secretario General del ANC, y Mahfud Ali Beiba, tras la caída en combate de Luali Mustafa Sayed en 1976, ocupó el cargo de Secretario General del Polisario hasta celebrado el III Congreso donde fue elegido Mohamed Abdelaziz como nuevo líder al frente de la organización política y militar del Frente Polisario.

Mahfud en estos últimos años centró su atención en la metodología a seguir para apoyar la lucha pacífica saharaui a través de la instancia legislativa, el Parlamento. La defendió en muchas conferencias y entrevistas con congresistas estadounidenses, parlamentarios y dirigentes políticos de muchos países del mundo. Mahfud tenía una conciencia absoluta de sus ideales y la continuidad en la consecución a las aspiraciones de todos los saharauis. Resumía en éstas líneas su inconfundible apuesta por ese inalienable derecho de su pueblo. “Puedo decir sin que me tiemble el pulso que he invertido 35 de los 55 años que tengo en este proceso y que sé que no ha sido en vano porque en este tiempo se ha consolidado la identidad saharaui. Hoy por hoy, desde La Habana, hasta el golfo arábigo, desde Finlandia, hasta Sudáfrica, toda nuestra gente se sabe parte, no ya del pueblo saharaui, sino parte del POLISARIO, como representante legítimo de este pueblo”.

Tuve la suerte de presenciarle y escucharle en 1998 en una entrevista de aquel histórico programa de la Cadena Ser que realizaba y dirigía Iñaki Gabilondo, un especial realizado desde la wilaya de Smara. En la entrevista con Gabilondo Mahfud afirmaba que nuestro proceso no puede ser sino concebido como en movimiento y transformación hacia su buen puerto. Mahfud en una pregunta que le hacía el periodista sobre el impase del proceso, respondía en una frase que se me ha quedado grabada para siempre, “la naturaleza no admite el vacío, igual que la política, los saharauis alcanzarán con su proceso sus aspiraciones a la libertad y la soberanía sobre todo su suelo patrio”.



En tu memoria, amigo

No lo dudes querido Mahfud,
sereno en tus ideas
con tu certero y profundo sueño,
que un día ejerceremos soberanía
desde las riveras de Saguia
a los confines del Río de Oro.

Siento que te vas tranquilo
y te veo como un verde
arbusto de nuestras acacias,
como los brotes de
ter, de lehbalia y anish
que sentiste crecer
en el barrio Casa Piedra,
en el barrio Pon tu mano,
en el barrio Las Colominas,
en el barrio Los Despojados,
o en el insurrecto Maatala,
en sus callejuelas y esquinas.
La bendición de Dios
que hoy ofrenda tu marcha.

Verás donde estés que El Aaiun aún
tiene las calles cuajadas de tu sangre,
tiene inagotable ansia de libertad.
Hoy alzan tus ideales, hijo del barrio,
al grito de los nuestros.
¡Sacad las banderas a las calles y gritad!
¡La badil La badil an tagrir el masir![2].


A los catorce días de habernos dejado, nos quedamos todos los saharauis con tu mejor legado, tus enseñanzas y tu perseverancia en no cansar ni ceder antes de la recuperación de toda la soberanía sobre la patria saharaui. Recordaremos siempre tus sabios planteamientos y adhesión a la identidad nacional cuando recientemente dijiste algo así como que “si algún día los saharauis quieren ser “otros” yo no seré ese “otro”. Tampoco nosotros queremos serlo.

Bahia Mahmud Awah

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[1] Persona de especial inteligencia y capacidad exploratoria que enviaban los nómadas saharauis a buscar los lugares de agua y pasto para posteriormente trasladar a todo el frig

[2] No hay otra solución que la autodeterminación, lema más escuchado en las manifestaciones pacíficas de la resistencia saharaui en el Sahara ocupado.