domingo, septiembre 30, 2007

Poesía vasca y saharaui en el XX Aniversario del hermanamiento de Vitoria y La Güera

La poesía vasca y saharaui se unieron el pasado sábado en Vitoria-Gasteiz para trasmitir el sufrimiento del pueblo saharaui, un pueblo abandonado que pide justicia y paz en medio del exilio. Este recital poético se inscribe dentro de las celebraciones del XX aniversario del hermanamiento de la capital alavesa con la daira de La Güera, en los campamentos de refugiados saharauis.
Zahra Hasnaui, Ali Salem Iselmu y Bahia Mahmud Awah estuvieron acompañados por los poetas vascos Ricardo Arregi, Angela Serna y Edu Zelaieta. Se leyeron poemas en español, euskera, hasania e inglés en una de las jaimas instaladas para el festival.



Me despojaron de ti,
y ahora no soy nadie.
¿Sabes?
talé ladrillos
bajo tu atenta mirada,
tratando de lograr una imagen,
y no pude.
Corrí por campos minados
y disparé balas vírgenes
para el bien de mi futuro
y se me olvidó el porvenir.

Chejdan Mahmud


Puedo entender que la tierra
gira sobre un eje
que la luna brilla porque existe
un sol,
que la lluvia caiga del cielo
y luego la busquemos de las profundidades
de la tierra.

Saleh Abdalahi


Dicen que la
noche se adueña
de tus tonos añiles,
violeta y cobalto.
Que se secaron
en tu regazo
los besos de sal.

Zahra Hasnaui


Después de las lecciones
vertía agua en la poesía.
Un caudal de versos descendía.
"Tómatelo todo-dijo-
para que fecunde tu mente".
En mi infancia yo bebí
los versos de la madera.
Un almurabit me enseñó
a fundirlos en el alma.

Limam Boicha




¿Cómo hago la compra en Sarajevo?
Desde que un kilo de patatas cuesta diez marcos
Me paso las horas haciendo sumas y restas
Pero los resultados siempre tienen hambre.
Y pienso y me sobresalto
Que el hambre, el frío, el terror, las cosas, la mala suerte
Son costumbres demasiado vulgares
En tiempo de guerra.

Rikardo Arregui


Olvida que existen las despedidas,
porque la húmeda lluvia,
aún abraza mi cuerpo,
y yo te abrazo con mi mirada,
porque tu rostro se dibuja en mis ojos.
Entonces ya no hay tristeza.

Ali Salem Iselmu


Arribó a Tarabulous al atardecer.
Los lugareños preguntaban una y otra vez si era australiano,
y el forastero una y otra vez daba la misma explicación:
“El mar que vosotros veis aquí es el agua salada de nuestro país.
Las olas también nos las enviamos mutuamente de costa a costa”.

Edu Zelaieta





Supón que cada amanecer sea una puerta de acceso al día
Supón que los sueños sean armas de fuego
Supón que el alba sea un detector de sueños
Supón que algún día no te dejen entrar.

Luali Lehsan


Yo soy otro Beirut al que nadie llora,
yo soy otro Beirut del que nadie habla,
yo soy ese Beirut hace treinta años,
cada día me matan y resucito.

Bahia Mahmud Awah