miércoles, agosto 02, 2006

Cada día que pasa, la siento más cerca

Evocar la tierra es regresar al pasado de uno mismo en sus diferentes épocas, testigos de nuestra infancia, y cómo no la belleza de las diferentes estaciones de las que Lijrif (otoño) es el dueño de nuestros momentos de alegría, felicidad y tranquilidad. Conozco muchos de sus singulares rincones, nombres y por eso mi regresión.

No todos hemos tenido la ocasión de llevar esos gratos recuerdos de la tierra en nuestra infancia, sino más bien de las consecuencias de la guerra el éxodo y el refugio. A veces tenemos nostalgia, pero a qué lugar y en qué momento. Esa añoranza o esa nostalgia, que para unos sólo tiene como referencia los campos de refugiados o el exterior, debería estar relacionada con un punto ignoto o muy conocido de Zemur o de Tiris, como es mi caso. Conocer la geografía física del Sahara hace más agudo su amor en el corazón, haberla recorrido en tiempos de paz y de guerra la hace cada vez más nuestra y la trae más cerca que nunca. Aprendí de mi madre unos versos en hasania que recita cuando la conversación gira en torno al tema de la ocupación.

En los montes de Leglaat
y su laguna
y con el claro serpenteo de su río
quiero acampar.

Alabado sea Dios,
los enemigos se marcharon
sin beber su agua.


(Labyad uld Hanun)

Pero yo creo que retornar a la tierra es muy sencillo con la memoria o simplemente cerrando los ojos y con ello recorrer los viejos merhan, lugares de acampadas en cualquier rincón de la tierra. Los que hemos tenido familias que han residido en núcleos urbanos también tenemos recuerdos, recuerdos del colegio o de nuestro Mrabit (maestro de la escuela coránica), de los amigos, los vecinos y de cómo era nuestro entorno de entonces, bueno o malo como fuese.

Tengo necesidad a esa regresión al pasado, porque ahí encuentro mi infancia, encuentro mi pueblo natal, encuentro mis abuelos, mis condiscípulos, el paisaje, las infinitas historias que he escuchado de mis abuelos, tíos y los amigos de mis padres.

Entonces me encuentro como que no he perdido la tierra durante esas tres décadas, para mí está despejada del invasor cuando reconozco el nombre de una localidad, un arbusto, el lenguaje de Srrah (pastores) o el pronóstico de un dayar (buscador de dromedarios). Hay lugares que cuando rememoro su nombre, Bu Gataya, Bu Sarz, Bu Laryah, Bu Lautad, Galb Idlim, Galb Gruna, Galb Larui, Wancarat, Derraman, Leglat, Etuama, Hefret uad Ishiyaf, Auheifrit, Rish Anayim, Bu Darga, El Atabi o Udayan El Jarrub es como si fuera que he vuelto a tener ocho años de edad.

También aprendí de pequeño los nombres las plantas, como un beduino, jugueteando con ellas tocándolas y comiéndolas. Recuerdo Ashacan, Terzuz, Enbeg, Danun, Teidum o El Guerreima, plantas comestibles que para mi un recuerdo vivo y de lazos con la tierra.

Pero también es muy duro que algunos de estos lugares, con su peculiar flora y fauna, estén en manos de extranjeros. “Lo más duro que vamos encontrar el día que regresaremos a nuestras casas es que muchos de nuestros amigos ya no existen o la casa que hemos construido con nuestras manos y esfuerzo o las gentes que llenaban a las calles, hoy son otras…”. Mohamed Embarek Fakala que Dios lo acoja en su mejor rincón, año 1998, programa Hoy por Hoy, dirigido por Iñaki Gabilondo desde la wilaya de Smara.

También hay pozos, dayas (charcas) y zonas en Tiris cuyos nombres me son muy cercanos a los grandes frig, con sus coches Land Rover Santana y sus pacíficos dromedarios dueños de las inmensidades y la felicidad en esa tierra. Hace treinta años que deje de oír ¿El Haya Imnein?, ¿Ajbar almarhba bih?, ¿Ish Aguiblac min trab?, ¿Imnein Agba Ishab? o también si eras procedente de las ciudades no te librabas de que te preguntaran ¿Ishtari min lajbar fdashra?.

La naturaleza del saharaui tiende a la transparencia, la sinceridad, la bondad, la caballerosidad, rasgos que se dan la hora de entablar una conversación con un beduino, dayar, sareh (pastor) o algún caballero andante suelto por las llanuras de Tiris.

Este trabajo me surgió a raíz de una conversación que tuve hace una semana con mi mamá desde la otra orilla del continente y con un joven saharaui que estudió en Cuba y al regresar al Sahara encontró su vida como una reencarnación de la de sus abuelos, que deambulaban tras sus grandes fortunas de dromedarios en Tiris. El joven vivió como nómada durante diez años al volver de Cuba, y yo le pregunté por muchas cosas de esa vida que he conocido de niño y vuelto a ver y conocer los años de la guerra.

A mi madre, ingresada en un hospital de unos campos de refugiados en el sur de Argelia, le pregunte dónde había nacido y en qué lugar del Sahara conoció a mi padre, es una manera que estimé conveniente para estar con ella un rato. También conversamos sobre los lugares donde habíamos nacido mis hermanos y yo, y mi intención era volverle a un pasado de su plena juventud y de mi infancia.

Y mi madre me contó que había nacido en Bulariyah, monte en el ombligo de Tiris meridional, y conoció a mi papa cuando el frig de su familia acampaba en el valle de Aboilay Leyuad, una montaña que conocí cuando tenía siete u ocho años y que volví a ver por última vez en plena guerra el 22 de agosto de 1988, a punto de cumplir 28 años, entonces no sabía que ahí fue el comienzo de mi existencia. Se casaron en Dallet Dumes, una charca que recoge agua de la lluvia por mucho tiempo y se encuentra en el valle del monte de Dumes, también en Tiris. De hecho evocar estos lugares y esta forma de vida es peregrinar a la patria, es volver la mirada hacia uno mismo sin que el origen y la tierra desaparezcan de la memoria colectiva e individual.

En el lenguaje de esa preciosa tierra se dice El Bil Damia o Cabba, quiere decir que los dromedarios están en el límite para abrevar agua. Esto sucede en pleno verano y en especial smaim, cuando la temperatura alcanza 52º, lo que se conoce como tlu El Mashbuh, entonces los dromedarios sólo pueden aguantar de 6 a 7 días sin tomar agua. También entiendo que aún estamos los saharauis cabbin o damiin, tras treinta años de espera, estamos en los límites de no poder esperar más tiempo.

Muchas historias y anécdotas esconde cada uno durante estos años de guerra y exilio: tuve condiscípulos de colegio que eran mi parranda del barrio, del valle, de las excursiones en las montañas de Auserd y en la vida del nomadeo por diferentes lugares de Tiris. Sorprendíamos a los hiran (camellitos pequeños) de las dromedarias durmiendo, otra manera de jugar en el badia. Aquellos amigos hoy ya no existen, son parte del incalculable precio que se está dando por la tierra usurpada. Sidahmed Barray alias Uld Treibi natural de Auserd.

Volví a encontrarme con él doce años después de estallada la guerra en la zona norte del territorio, año 1986, un joven inteligente convertido en un audaz dirigente militar de 26 años. Pero lo curioso de esta anécdota es que cayó junto a otros tres amigos un 8 de Agosto de 1988, a unos 50km del lugar donde habían nacido. Sabían que sus casas estaban desiertas y sabían las distancias que les separaban de ellas. Los tres vinieron del norte para caer ese día en Gleib Teralal, zona de Zug y Amsigzag, en un combate llevado a cabo por el 2º Regimiento blindado y el 1º de infantería motorizada del ejército saharaui contra las hordas de ocupación marroquíes.

En varias ocasiones coincidiendo con él en los campamentos de refugiados donde su familia, me decía “algún día volveremos a subir Busarz”, un monte de Auserd que escalábamos con nuestros maestros haciendo excursiones a una altitud de 400 m, los más altos del territorio.

Con estos nombres difíciles de pronunciar para un marroquí por tener su raíz de hasania en su esplendor, he vuelto de un agradable periplo por la tierra, y he vuelto más convencido que nunca que regresaremos a esa patria algún día no lejano; y en particular iré a rezar a la tumba de Sidahmed, de El Bar… y sus compañeros en el valle que une los montes de Zug y Amzigzag.

Bahia M.H. Awah

6 comentarios:

Mireia dijo...

Hola !

Soy una chica de Barcelona a la que le gustaría contactar con vosotros pero no sé cómo hacerlo más que con este escrito a vuestra página.
Espero que me podais responder a este comentario porque quisiera haceros unas preguntas.
mireiagonzalezsaez@yahoo.es

Muchas gracias por todo,
Mireia

Jaqueline dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jaqueline dijo...

Hola!

Mi nombre es Jaqueline Dumes y soy de Cascavel-Pr Brazil, yo no escribo muy bien en español,porque yo hablo portugues,pero me surgio una duda,mi apellido es igual o que estaba escrito en la pagina inicial y quiero saber sobre la historia directo de la familia Dumes,por favor se puedes retornar la respuesta.

Muchas Gracias!
Jaqueline Dumes

jaque_dumes15@hotmail.com

Jaqueline dijo...

Hola!

Mi nombre es Jaqueline Dumes y soy de Cascavel-Pr Brazil, yo no escribo muy bien en español,porque yo hablo portugues,pero me surgio una duda,mi apellido es igual o que estaba escrito en la pagina inicial y quiero saber sobre la historia directo de la familia Dumes,por favor se puedes retornar la respuesta.

Muchas Gracias!
Jaqueline Dumes

jaque_dumes15@hotmail.com

janaina dijo...

Hola,Jaqueline me llamo Janaina Angela Dumes. Como pudes ver tenemos el apellido en comun,he nacido en Cascavel, pr. Hace dos años vivo en Madrid y creo que tenemos mas cosas en comun que solamente el apellido, le agradeceria si contestate.
Un saludo
Janaina Angela Dumes
janadumes28@hotmail.com

cinthya dijo...

Janaina hola sabes que no me conocen más que yo sé, por lo que te digo que llamar a su madre que está muy solo