domingo, julio 23, 2006

La resistencia pacífica saharaui

Después de un año de resistencia pacífica en las zonas ocupadas del Sahara Occidental, ha quedado demostrado que la población saharaui ha perdido el miedo a la opresión y ha trasladado a través de las imágenes que hemos visto en Internet, en las televisiones y periódicos las verdaderas intenciones de las fuerzas de ocupación empecinadas en prolongar su política colonial en los territorios ocupados.

Todo esto ocurre ante los ojos de la Misión de las Naciones Unidas para La Celebración de un Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO) que ha sido incapaz de poner freno a las torturas y agresiones diarias llevadas a cabo por los colonos marroquíes y los grupos armados de represión; mientras desde la Unión Europea no se ha presionado lo suficiente a Marruecos para que reconozca la realidad del conflicto y admita el ejercicio de la libertad de expresión y haga una lectura profunda de la situación, y no sueñe con que a través del bloqueo permanente de las resoluciones del Consejo de Seguridad, la violación constante de los Derechos Humanos, el cierre a cal y canto del Sahara ocupado a los observadores internacionales pueda imponer su anacrónico discurso sobre la marroquinidad de un territorio, ni histórica, ni jurídicamente guarda alguna relación con sus pretensiones expansionistas.

La Intifada Saharaui no hace, sino reforzar ante los ojos de la comunidad internacional que la población saharaui de las zonas ocupadas ha dicho de forma clara que esta con el Frente Polisario, y a través de manifestaciones pacíficas ha extendido su grito de libertad y su rechazo total a la ocupación del territorio por parte de Marruecos.

Nuestra voluntad como saharauis esparcidos en muchos lugares del mundo es fundamental para elevar aún con más fuerza la voz de nuestros hermanos que sufren en carne propia la vejación, tortura y humillación diaria a mano del colonialismo marroquí.

Si treinta años no han bastado para acallar nuestra voces, para destruir la resistencia saharaui ha sido en parte gracias a la determinación de nuestro pueblo y su enorme paciencia de seguir desarrollando la lucha a través de métodos pacíficos, tocando la puerta de la conciencia de muchas personas solidarias con la causa, y a la vez desplegando un trabajo diplomático que ha permitido visualizar en las alta esferas de la política internacional que cualquier solución al contencioso pasa por la descolonización y autodeterminación del Sahara Occidental.

La encrucijada ahora es, ¿qué nos quiere vender Marruecos con su proyecto de autonomía?; conducido por un piloto que ha levantado varias banderas, se ha puesto muchos trajes y sobre todo es un gran actor de teatro capaz de interpretar cualquier papel por tal de obtener el Oscar a la mejor actuación, pero Jalihena Uld Rachid debe entender que en esta larga batalla solo existen dos contrincantes por una parte Marruecos y por otra parte el Frente Polisario, solo existen dos voces la de la víctima y el verdugo, la del agredido y el agresor, la del justo y el injusto; este es el camino, esta es la historia de esta tragedia.

Cuando la voz de Aminetu Haidar y la de Ali Salem Tamek son acalladas por la mano del verdugo, Jalihena Uld Rachid debería reflexionar y preguntarse; ¿a qué bando yo pertenezco, y en el nombre de quién hablo y a quién represento? Cuando tenga la capacidad de interpretar su papel sabrá que le han otorgado una misión imposible.


Ali Salem Iselmu, "Pirri"