sábado, febrero 19, 2011

Los escritores saharauis Ebnu y Limam Boicha en la revista El rapto de Europa


Nº 17 de la revista El Rapto de Europa


Al Sáhara en patera. Ebnu

Esto, antes, era el mundo de las cabras, toda la vida de pastor hasta que acabaron con mis cabras y con su mundo y con el mío. El turismo se comió mis cabras y sólo me queda este paseo por el puerto y poder hablar de aquellos tiempos que se nos escaparon sin darnos cuenta.

¿Y tú por qué vienes al puerto? “Yo quiero ir al Sáhara.”
¡El Sáhara! Yo estuve hace años ¡La cantidad de cabras que llevé yo al Sáhara, muchacho! ¿Y cómo te vas a ir? ¿En barco?
“No, me iré en una patera” ¡¿Qué?! “En una patera... un cayuco”
¡Al Sáhara en una patera, ¿Tú estás loco, chico?!

La idea venía rondando en su cabeza desde hacía bastante tiempo y la había compartido con sus amigos, pero todos pensaban que sólo se trataba de una broma. Sólo el viejo del muelle sabía que hablaba en serio. “Ten cuidado, muchacho, el mar es muy peligroso”

Lo había calculado todo, agua, comida, cosas que creía necesarias para la travesía, hasta le puso nombre a la barca, Esperanza escribió con el verde, el rojo y el blanco, tres colores para nueve letras y para un sueño. Estuvo yendo a la biblioteca y estudió mapas y midió distancias, ¡Sólo 90 kilómetros! ¡48 millas! Y una noche de verano zarpó en dirección al Sáhara. Adiós, amigo, dijo abrazando al viejo. Suerte, hijo.

Confiaba en las estrellas y sabía que lo guiarían hasta la costa de su sueño. Nunca se perdió en el desierto y el mar ante sus ojos era un inmenso y oscuro desierto. Tienes que ir en ésta dirección, le dijo el viejo, señalando el sureste, si te apartas puedes aparecer en el fin del mundo. Él sabía qué constelaciones poner entre sus ojos, qué estrellas seguir, sin embargo se llevó una brújula por si hiciera falta.

Pasó toda la noche siguiendo el brillo de una lejana estrella que resplandecía en el horizonte y que le animaba a dominar los avatares de atravesar el piélago, como si cruzara el gran desierto.

La noche acabó y un rayo de sol le acarició la frente helada. Y de repente el silencio en medio de la nada. La ausencia de ruido le delató su soledad y sintió miedo. Pero el sol salía por el sitio adecuado, el viento, la corriente, todo irá bien, se prometió. A mediodía vistió su daraa y se enrolló el turbante y se recostó entre las olas, mientras el viento lo llevaba hacia su destino. El cansancio, el sueño, los espejismos, ¡Tierra a la vista! Las gigantes dunas, el recibimiento, la multitud que saludaba, que gritaba su nombre y que clamaba por un abrazo, por un saludo ¡Qué felicidad! ¡Qué alegría!

Tres días después, el viejo, en un bar del puerto, escuchó la noticia.

El cuerpo sin vida de un joven, al parecer de origen saharaui, apareció en la costa sur de la isla de Fuerteventura. Viajaba en una patera que apareció encallada en la playa. Lo curioso, declaró La Guardia Civil, es que no se trataba de un inmigrante ilegal. El fallecido, tenía Residencia Permanente en la isla. Se ignora si viajaba acompañado y de dónde procedía.

El viejo deambuló toda la tarde sin rumbo, hasta que cayó la noche y se sentó en el muelle mirando el horizonte. A lo lejos bailaban, al son de las olas, las luces de la añoranza y del sueño de una esperanza.




domingo, febrero 13, 2011

Carta de apoyo de los escritores saharauis Generación de la Amistad al escritor guineoecuatoriano Juan Tomás Ávila Laurel


En estos momentos en que escribimos estas líneas sabemos que las cárceles guineanas están llenas de presos políticos, que los derechos fundamentales del pueblo de Guinea Ecuatorial son violados de forma permanente por el dictador Teodoro Obiang Nguema y la oposición ha sido desmantelada por un régimen autoritario que desprecia y socava la dignidad de sus ciudadanos.

Nosotros, los escritores saharauis de la Generación de la Amistad, queremos expresar hoy nuestra solidaridad con el escritor ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel, que se encuentra en huelga de hambre a raíz de la visita llevada a cabo por el presidente del Congreso de los Diputados de España, José Bono, que ha viajado a Malabo, junto a una delegación del Congreso, para entrevistarse con las autoridades de una dictadura que lleva más de treinta años sometiendo al hermano pueblo de Guinea Ecuatorial y burlando los procedimientos democráticos mediante la instauración de la corrupción y el expolio de los recursos, para el beneficio de un clan que desprecia la libertad y reprime diariamente a la oposición política. Las cínicas palabras del presidente del Congreso español al dictador Obiang "Es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa", contrastan con el dolor de Avila Laurel "Ya no podemos seguir viviendo bajo una dictadura que nos come el alma".

Condenamos el irresponsable comportamiento de España con las que fueron sus colonias africanas durante más de un siglo, Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental, pueblos abandonados por la metrópoli, que no supo cumplir con sus responsabilidades, lo que hace que ambos pueblos aún sufran las consecuencias de su actuación.

Los escritores saharauis queremos apoyar a Juan Tomás Ávila Laurel en su huelga de hambre, y expresar nuestra protesta e indignación por la actitud de quiénes desde las instituciones democráticas y plurales apoyan a las dictaduras africanas que mantienen a sus pueblos sumidos en la miseria y la represión. Estamos convencidos que el espíritu del Campamento saharaui de Gdeim Izik y la lucha de los pueblos tunecino y egipcio por la libertad se extenderán por todo el continente africano, a pesar del apoyo indignante a estas dictaduras por parte de algunas democracias occidentales. En este mismo contexto, recordamos a nuestro compatriota, el escritor y periodista saharaui Mustafa Abd Edayem, encarcelado en Marruecos desde 2008 por exponer su opinión contra el régimen dictatorial del rey marroquí Mohamed VI.


Grupo de Escritores y Poetas Generación de la Amistad saharaui.

Madrid a 13 de febrero de 2011.