viernes, octubre 29, 2010

Lágrimas en el Sáhara Occidental



EL CORREO. 28.10.10 - 02:49 - ALI SALEM ISELMU. PERIODISTA Y ESCRITOR SAHARAUI |

La muerte del menor saharaui de 14 años Nayem El Garhi es un hecho indignante y terrible que debería servir de punto de inflexión ante tanta tortura y opresión que comete Marruecos contra el pueblo saharaui. Basta ya de tanta barbarie e impunidad contra mujeres y niños que protestan de forma pacífica por sus derechos reconocidos por toda la comunidad internacional.

La fuerza nunca ha sido ni será la base de la razón para llegar a un diálogo pacífico y sensato con los saharauis en relación a su destino y libertad. Quien tiene levantado en el Sáhara Occidental un muro de 2.700 kilómetros, conocido como el Muro de la Vergüenza, tiene mucho que esconder. Y, por lo tanto, Marruecos sigue ocultando al mundo su verdadero cáncer, el cáncer de la expansión y la imposición sobre una tierra que hasta hoy nadie reconoce como suya.

La defensa que hacen algunos países en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, evitando la condena de la monarquía alauí por los crímenes que comete en el Sáhara Occidental, cada vez es más difícil de sostener y, de hecho, el abismo de semejante postura resulta hoy en día una ironía en nuestro mundo.

Evitemos la venganza y la guerra en el Sáhara, todavía estamos a tiempo de reparar una injusticia tan alarmante que clama una solución urgente y definitiva.

 *Viñeta: JR Mora

martes, octubre 26, 2010

CULPABLE (poema dedicado a Nayem El Garhi)



La voz inocente de un niño,
es culpable de la muerte,
culpable del odio de los verdugos
de la ausencia de su ciudad.

Culpable que entierren
su voz para siempre
ante el silencio cómplice
de la indiferencia.

Dirán que la bala
atravesó su cuerpo,
atravesó su alma
y desgarró su corazón.

Una vez más
culparan a su madre,
a su hermano
a sus amigos.

Y al final,
los vasallos
encerrados en la ignominia
del delito
culparan al niño saharaui,
de su muerte. 

                                                Ali Salem Iselmu, poeta y escritor saharaui.

*Artículo de Ali Salem Iselmu en El Pais. Protesta saharaui por la dignidad y la libertad

domingo, octubre 24, 2010

La voz del Sahara Occidental


El avión salió de Bilbao a las siete y media de la mañana rumbo a Madrid, de esta forma iniciaba el viaje más largo y agotador que he hecho en mi vida, con un único objetivo que me había propuesto, llevar la voz de los saharauis al Cuarto Foro Social Mundial de las Migraciones; hacer que se escuche la palabra de los refugiados y exiliados que han sufrido un largo abandono durante treinta y cinco años, soportando la ocupación marroquí a su tierra.

Cuando llegué a Madrid eran cerca de las ocho y media, miré inmediatamente la pizarra de salidas del Aeropuerto Barajas, dentro de la terminal T4, allí estaba anunciado el vuelo de American Airlines 069 con destino a Miami, me apresuré y busqué la puerta de salida con la tarjeta de embarque en la mano, primero pasé el control de seguridad y seguido cogí un tren que me dejó cerca de la salida del avión, no obstante tuve que caminar bastante y con mucha prisa para llegar a tiempo y pasar otro control antes de acomodarme en mi asiento y tener la situación controlada.

El miedo y el pánico que tiene nuestro mundo a un ataque terrorista es una obsesión de las fuerzas de seguridad a nivel internacional y especialmente en el transporte aéreo que les lleva a revisar de forma minuciosa cualquier detalle que levante cualquier sospecha. Cuando llegué al Aeropuerto Miami Internacional un agente de la aduana norteamericana me hizo una pregunta que me sorprendió realmente cuando me dijo:

-          Tú eres español, pero has nacido en el Sáhara, Villa Cisneros; no lo entiendo.

Mirándolo con mucha paciencia y la necesidad imperiosa de seguir mi viaje hacia Quito para poder participar en el Foro Social Mundial de las Migraciones, le contesté de forma inmediata:

-          Mí origen es del Sáhara Occidental, pero el Sáhara fue la provincia Número cincuenta y tres de España y por lo tanto cuando nací este territorio era provincia española situada en el norte de África y frente a las Islas Canarias.

El agente me miró de forma escéptica e introdujo mis datos en el ordenador, largo rato estuvo procesando la información y después me preguntó:

-          Usted va hacia Quito, no va para Miami. Solo hace escala en los Estados Unidos de América.

Le contesté con miedo al miedo que me producen sus preguntas y con la preocupación permanente de que el próximo vuelo no va a esperarme:

-          Sí señor, mi destino final es Quito y mi objetivo es participar en el Cuarto Foro Social Mundial de las Migraciones, para llevar la voz de mi pueblo que se encuentra refugiado en el suroeste de Argelia, cerca de la ciudad de Tinduf.

El agente de forma educada y cruzando de forma permanente su mirada con mi mirada, como suele ocurrir cuando la distancia es tan corta entre los dos, me pidió un último trámite:

-          Acérquese usted que vamos a grabar sus huellas dactilares y hacerle una foto, después podrá seguir su viaje.

Desesperado me acerqué y me tomó la huella y la foto, la verdad debo admitir que me sentí incómodo, pero estaba convencido que miles de personas que estaban detrás de mí en una cola infinita, tenían que hacer los trámites que acababa de hacer para seguir hacia su destino.

La ciudad de Quito era mi próxima estación y los minutos y segundos eran mi principal preocupación, con velocidad de vértigo llegué por fin a la puerta D25, allí estaba el vuelo 967 de American Airlines. Cuando miré el avión deje de sudar y entré en la cafetería del aeropuerto, me bebí un vaso de agua y empecé a leer el libro de Eduardo Galeano, La Memoria del Fuego, Los Nacimientos, allí estaba la historia de Atahualpa aquel líder indígena que terminó sus días encerrado en un cárcel.

Después de tres horas y media, a las once media de la noche, hora local de Ecuador, por fin llegamos a Quito, volví a recorrer una vez más los controles de la aduana y a la salida estaba mi amigo Mario Calixto esperándome; cuando lo vi me sentí emocionado y seguro, por fin he llegado al Foro Social Mundial para trasladarle el testimonio de un pueblo que necesita dar a conocer sus legítimas reivindicaciones.

Al otro día en la mesa dedicada a los refugiados en África, se escuchó la voz del pueblo saharaui y los asistentes al foro tuvieron la oportunidad de conocer la historia del Sáhara Occidental, una historia tan dramática y apasionada que arrancó lágrimas de esperanza y justicia que nacían del clamor de la gente.           

                                                                             Ali Salem Iselmu

sábado, octubre 23, 2010

El telegrama



* Publicado en la Revista Shukran, nº 28

En Cuba, durante el Período Especial* la inmensa mayoría de los servicios dejaron prácticamente de existir. En medio de tantos recortes y carencias, la gente estrujaba la imaginación hasta situaciones increíbles. Algo tan sencillo como enviar un telegrama se convirtió en un derecho solo para asuntos trágicos como accidente o muerte de algún familiar.

Jesús, amigo mío, estudiante de segundo de Ingeniería en  la CUJAE*, me dijo una vez:

- Mira, compay, me voy a mi casa. Y como te puedes imaginar no volveré  de Puerto Padre a La Habana sólo para saber  qué nota he sacado. Le voy a pedir un favor. Si he aprobado envíame un telegrama diciéndome que ha muerto mi padre. Y si he suspendido escríbeme que ha muerto mi madre. Porque si suspendo no pienso volver nunca más aquí.

Me despedí de Jesús, y le vi alejarse arrastrando su maleta hacia la salida de la Universidad. Después pensé en la hazaña que le esperaba con el escaso transporte hasta llegar a su casa.

Un par de semanas después, nada más conocer los resultados del examen, me dirigí a la oficina de correos. Con cara de tristeza escribí a mi amigo el  telegrama.

En la oficina de Puerto Padre, la funcionaria de turno extendió  a Jesús el telegrama, y este leyó el siguiente mensaje:

“Ha muerto tu padre”.

En medio de la tranquilidad del local Jesús Soltó un grito de alegría y salió eufórico por la puerta. La mujer se quedó con los ojos abiertos y el rostro pasmado. No podía creer que alguien se alegrara de la muerte de su padre. 

Limam Boicha


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*Período Especial: eufemismo que se utilizó para referirse a la crisis que azotó Cuba en los años noventa.

*CUJAE: Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, en La Habana.

sábado, octubre 16, 2010

Fe en la independencia


Emmah Abdul Fatah era una de las auténticas mujeres del desierto, en su vida de nómada hiló grandes y hermosas jaimas negras, pastoreó el ganado, ordeñó ovejas y alimentó a su familia en tiempos de sequía y lluvia.

Al estallar la guerra en el Saguia el Hamra y Río de Oro, el destino la llevó a buscar refugio en la tierra argelina, junto a decenas de miles de sus compatriotas.

La conocí a finales de los años setenta del siglo pasado, cuando en el cielo del campamento flotaban los azgarit[1] y el retumbar de los barriles de agua vacíos, festejando los continuos reconocimientos de diversos países del mundo a la recién proclamada  República Saharaui; y por las noticias sobre las decenas de ciudades del Sahara liberadas por el ejercito Saharaui.

En el campamento no había hombres, sólo mujeres y niños. Emmah, debido a su avanzada edad, permanecía acostada boca abajo, apoyándose sobre sus piernas y brazos en su jaima, pasando las cuentas a su tisbih[2].

Cuando un guerrillero la visitaba, lo recibía con elogios, sonrisas y cálidas frases de bienvenida. Cuando la visitábamos los chicos, acompañando a nuestras madres, se arrastraba hacia su pequeño baúl de hierro, el único recuerdo de su tierra, y nos regalaba caramelos, dátiles, y esparcía una lluvia de perfume sobre las cabezas de los adultos.

-La independencia viene montada sobre un burro, que avanza lentamente-decía Emmah - tengan paciencia y verán que un día llegará a nuestro campamento.

En otras ocasiones las mujeres le preguntaban

- ¿Dónde llegó la independencia?

- Ha llegado a Tifariti[3] - les decía con gran serenidad.

Emmah falleció con la conciencia tranquila, convencida de que tarde o temprano se producirá aquel acontecimiento tan adorado y deseado.

A muchos años del fallecimiento de aquella gran mujer, nosotros los niños de su época, aún tenemos fe en que el burro sobre el cual cabalga la independencia está ya muy cerca, tal vez en la frontera del Sahara con Argelia o, quizás, quién sabe si no estará  a punto de asomarse por las colinas que rodean Rabuni…


Abdurrahaman  Boudda


*Foto: exposición Mujeres saharauis. Circoa


[1] Gritos de júbilo de las mujeres saharauis
[2] Rosario
[3] Ciudad del Sahara, en la actualidad pertenece a los territorios liberados

viernes, octubre 15, 2010

La Poesía Saharaui invitada de la tercera edición de PERFOPOESÍA



"Generación de la Amistad Saharaui", participa en PERFOPOESÍA para hablar de la poesía Saharaui actual. Chejdan Mahmud Yazid y Luali Lahsen estarán en la Carpa de la Alameda de Hércules el viernes 15 a las 13:00h y el domingo 17 de octubre a las 11:00h.

lunes, octubre 11, 2010

Participación de Ali Salem Iselmu en el IV Foro Social Mundial de las Migraciones (Ecuador)





Participación del poeta y escritor saharaui Ali Salem Iselmu en el IV Foro Social Mundial de las Migraciones (Ecuador), dentro del Observatorio de la realidad social del Africa Subsahariana. Ali Salem ha participado en nombre de la Federación Coordinadora de Inmigrantes y Refugiados de Álava, en el panel titulado “Los medios de comunicación alternativos: experiencia en el País Vasco desde los inmigrantes”.

En el primer panel, “Situación de los refugiados y solicitantes de asilo de África subsahariana y el Sahara Occidental”, del sábado 9 de octubre participaron Mauricio Valiente (CEAR, España), Mubyi Kabunda Badi (Instituto de Derechos Humanos de Estrasburgo), Pablo Zapata (ACHNUR, Ecuador), Ali Salem Iselmu (periodista y escritor saharaui). Se abordó por parte de los ponentes la situación de África subsahariana y el Sahara Occidental haciendo un especial énfasis en la situación de los refugiados y solicitantes de asilo. Se abordó la situación particular del Sahara Occidental y la necesidad de acabar con el drama de los refugiados a través de una solución que le permita al pueblo saharaui ejercer su derecho a la autodeterminacion.

Ali Salem Iselmu, participó en un nuevo panel junto con Mario Calixto, en nombre de Kira (Coordinadora de Inmigrantes y refugiados de Álava). En este caso se abordó la experiencia de los medios de comunicación alternativos y los casos concretos del Sahara Occidental y Colombia, destacando el papel del programa de Radio Hola Latinoamérica y la Revista Socio-cultural Tifisqui, ambas experiencias fueron desarrolladas por la Asociacion Cultural Tifisqui (Sahara Occidental) y el Colectivo de Refugiados Colombianos Bachue.


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN UNA HERRAMIENTA PARA LA INTEGRACIÓN Y LA INFORMACIÓN.

Muchas son las minorías sociales que sufren una gran marginación y ausencia por parte de los medios de comunicación que muchas veces son incapaces de sacar la realidad de  colectivos que se ven estigmatizados por parte de la sociedad con focos de delincuencia y asistencialismo; dando la impresión que son incapaces de adaptarse a la sociedad de acogida.

Los colectivos de inmigrantes provenientes de distintos continentes y realidades, llegan a otros países de mayor desarrollo económico en busca de una oportunidad laboral y profesional para darle sentido a su futuro contribuyendo con su esfuerzo a la construcción de un mundo globalizado donde la dinámica de las personas ha roto las fronteras favoreciendo a la consolidación de un mundo multicultural que hoy se enfrenta al desafío de la crisis económica.

En este marco la información tiene un papel esencial en la opinión pública y el tratamiento de los sucesos que nos llegan a través de los periódicos, la radio, la televisión o Internet.

Los refugiados y exiliados saharauis en el Estado Español y concretamente en el País Vasco han creado sus propias asociaciones para organizarse mejor enfrentando los retos y desafíos que les impone su situación de minoría que lucha por dar a conocer la realidad del conflicto que se vive en el Sáhara Occidental, un conflicto que ha condicionado la vida de quiénes trabajan y viven para mejorar su situación.

Los saharauis en un claro intento de acercar su cultura, historia y diferencia a la nueva sociedad han apostado por la creación de medios de comunicación alternativos a través de los cuales transmiten sus inquietudes, mostrando sus preocupaciones y exponiendo sus ideas para crear un clima de diálogo y debate que sirva para deshacer los entuertos de la incomprensión mostrando un mensaje claro y transparente capaz de implicar a todos y todas en la solución de los problemas.

La Revista Atil de tirada trimestral y el programa de radio Bulautad que sale todos los domingos de dos a tres de la tarde mediante la frecuencia 107.4 en FM de la emisora Halabedi, nos demuestra el esfuerzo que se viene haciendo por parte de la comunidad saharaui en Vitoria-Gasteiz para darse a conocer, abriendo su espacio de relaciones mediante el desarrollo de actividades gastronómicas, culturales, fiestas nacionales y abordando temas de interés político y cultural.

La Revista Atil editada por la Asociación de Inmigrantes Saharauis en Euskadi, publica sus artículos,  relatos, poemas y noticias en castellano y árabe. Su objetivo es hacerse un hueco entre los lectores para llevarles el mensaje de los saharauis contado y escrito por ellos mismos.

El programa de radio Bulautad cuenta la realidad de la diáspora saharaui en hasania y castellano creando espacios de debate y tertulia para que todos los oyentes puedan transmitir sus inquietudes acerca del tema de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, el tratamiento informativo y presencia de los saharauis en los medios de comunicación, derechos laborales y sociales que permitan una mejor integración.

Podemos afirmar con certeza que lo que no conocemos no existe para nosotros y por lo tanto no forma parte de nuestras preocupaciones. El pueblo saharaui necesita ser escuchado, necesita ser leído y ser reflejado en los medios de comunicación para abandonar el olvido y el destierro que le ha sido impuesto por quiénes querían desde temprano aniquilar la voz y fuerza de sus reivindicaciones.          

jueves, octubre 07, 2010

El guerrillero






A la memoria de Abdalahi Uld Ahmed Yahia.

Después del intenso combate la guerrilla se retiró. Detrás quedó un triste estampa: cadáveres, polvo, metralletas, fusiles abandonados, coches quemados, y documentos esparcidos por todos lados. Humo, fuego, olor a pólvora mezclado con carne humana, y destrucción. Un ambiente enajenado en medio de un silencio atronador.

Abdalahi, era uno de los guerrilleros saharauis que se quedó en el campo de batalla formando parte de ese oscuro paisaje, estaba gravemente herido, dos balas le habían perforado, una el abdomen y la otra la pierna derecha.

Los del otro bando, es decir los del ejército mauritano, también se habían retirado, sin haberlo visto, porque justo en medio de la batalla se desató una tormenta. Abdalahi se quedó inconsciente cerca de una enorme roca. Al otro día el cielo se despejó, pero la tierra seguía sombría cubriendo con su velo tanta desolación. El sol acribillándole  la cara lo despertó, no sabía dónde estaba, ni lo que le había pasado, intentó moverse pero no podía. Sólo después de largas horas tuvo conciencia clara de lo que le había sucedido. Además del dolor, sentía una terrible sed, más terrible que el dolor de las heridas. Intentó arrastrarse varias veces, pero el dolor se lo impedía o se desmayaba, hasta que logró sacar fuerzas de su flaqueza y arrastrarse, poquito a poco. Había perdido mucha sangre, y tenía dificultades para respirar. Las ventanas de su nariz, estaban llenas de arena, al igual que sus ojos, la cara, el pelo y todo el cuerpo, parecía un ser salido de una tumba. Logró avanzar unos metros, de nuevo se mareó y vomitó un extraño líquido verde, rojo amarillento., aquél líquido se disolvió en la arena como una pastilla efervescente en un vaso de agua. En su cuerpo se activó una inusual energía y pudo avanzar con ansiedad y aplomo, a pesar del dolor de las heridas. Avanzó poco a poco hasta que se volvió a desmayarse. Así estuvo todo el día hasta el atardecer cuando el sol estaba a puntos de desplomarse allá por el horizonte.

Desde lejos el eco de un sonido se proyectaba poco a poco en la lejanía. Las vibraciones en la tierra le llegaban como una caricia y le obligaban a abrir los ojos.

Levantó su cabeza, pero no vio nada, aguzó el oído, para escuchar mejor, y escuchó un ruido, era el ruido denso de una tropa, pensó. Una mezcla de miedo y resignación le invadió oscureciendo su cabeza. Se sentía desprotegido, impotente, ni siquiera tenía su fusil ¿Habrá quedado cerca de la roca?...con un amago intentó volver, pero enseguida entendió que ya era imposible, por el dolor que le subió hasta nublarle la mente.

EL ruido se acercaba cada vez más, ya podía distinguir qué sonido era. Alhamdulilah, no es un ejército, dijo. Estaba claro para él que no podían ser sus compañeros, sabía que ellos no volverían ya a ese lugar al no ser dentro de meses, mientras que el enemigo podía hacer  incursión a cualquier hora y cualquier día, para explorar el terreno.

Abdalahi ya podía distinguir la silueta de un camión cisterna,  pasaba cerca de donde estaba tirado, con las luces del camión encendidas. El conductor del camión no era militar, lo vio desde lejos fue hasta cerca de él y bajó de la cisterna. El conductor del camión de la cisterna llevaba agua para vender a los nómadas que vivían lejos de la ciudad.

“Necesito agua, tengo mucha sed”-dijo Abdalahi con voz entrecortada.

El conductor de la cisterna lo observó detenidamente, se fijó en la ropa militar que llevaba. Le resultó extraña. Frunció el ceño. Supo que no era de los suyos.

Le dio la espalda. Se montó en su camión cisterna. Arrancó el motor. Y pasó las ruedas del camión por encima del cuerpo de herido.

Limam Boicha


*Imagen: Pedro Díaz del Castillo

domingo, octubre 03, 2010

La empleada del locutorio



Mohamed  acudió a un locutorio de Guadalajara para llamar a su familia  en el Sahara Occidental. Era un cálido día de verano. Cuando terminó su llamada avanzó hacia el mostrador para pagar su factura.

- ¿Por qué no sonríes? - le dijo la empleada-. Te van a salir arrugas en el rostro y serás como un viejito.

- Acabo de llamar a mi familia - dijo Mohamed, pasando la mano sobre sus cabellos.

-Es una  enorme razón de alegría - dijo la mujer -. Cuando yo hablo con mami en Ecuador me pongo muy alegre.

- Ellos viven en jaimas que dejan filtrar los rayos más abrasadores del sol de una de las tierras más inhóspitas del planeta. No tienen neveras, ni aire acondicionado ni electricidad - dijo Mohamed y añadió -. Los niños no poseen juguetes ni parques donde jugar. Nunca han visto un río ni océano ni mar. Por eso yo no puedo sonreír.

- ¿De que país me hablas? Ni siquiera en las naciones mas atrasadas de América Latina existe tanta pobreza -manifestó la empleada.

-Aquellos no son pobres, señora, porque viven en su tierra, respiran su aire y en ella cultivan para saciar su hambre - explicó Mohamed -. Los míos son exiliados desde hace más de 35 años, el tiempo que yo llevo sin sonreír. En mi infancia fui testigo de su amargo éxodo y con mis propios ojos vi soldados de un país vecino, cuando bombardeaban ciudades, incendiaban jaimas, mataban animales y asesinaban civiles.

- ¿Por qué no traes tu familia a España?, aquí tenemos casas baratas, ¡estamos en crisis! - dijo la mujer indicando un tablón de anuncios a sus espaldas.

- ¿Quieres que traiga a cinco mis hijos, mis padres, mis nueve hermanos, mis veinte sobrinos, mis suegros, mis cuñadas y sus hijos, a los niños que juegan  descalzos y semidesnudos una pelota de trapos fuera del campamento, a los ancianos sentados frente a sus jaimas mirando al oeste, llenos de nostalgia hacia la tierra que les vio nacer?. No señora, ellos resisten, ellos vencerán  y mientras no les ilumine el sol de la libertad yo no podré sonreír.

Mohamed hizo un ademán con la mano en señal de despedida y se retiró. L a empleada del locutorio, que le miraba fijamente, secó dos lágrimas que le rodaban por las mejillas.


Abdurrahaman Budda