sábado, septiembre 25, 2010

Rememorar


La historia de la humanidad contiene capítulos llenos de barbarie, de conquistas y reconquistas, de invasiones, terrorismo, de muchas injusticias que han sembrado la desconfianza y el miedo en la conciencia del hombre, y han provocado el desplazamiento de masas y de individuos en busca de refugios en otros lugares que a su vez han sufrido anteriormente estos miedos. Hoy en día cuanto más se desarrolla occidente en su globalización económica, que perjudica en gran medida a las pequeñas empresas sean de donde sean, junto la alta tecnología de las comunicaciones que potencian dicho desarrollo con publicidad en todos los rincones del planeta. Los países del sur sumergidos en el subdesarrollo económico por la falta de democracia y a veces de oportunidades se miran en el espejo de occidente como la solución de sus precariedades y termina éste siendo el destino de mucha gente en busca de una vida digna. Aquí los nuevos allegados son inmigrantes, levantan sospechas, son de otra raza, de otra cultura y activan el rechazo, el miedo, que arrastra nuestra memoria histórica, hechos que hacen a los inmigrantes personas de segunda, que tienen el deber de someterse a las leyes de la sociedad de acogida, aunque no participan en la gestión de la misma, que trabajan mucho o nada por falta de oportunidad, expuestos a los trabajos más difíciles y peligrosos para la salud y la seguridad física, son mano de obra barata para los empresarios sin escrúpulos y todavía son el sustento de sus familias en sus países de origen.

Por lo tanto la integración de los inmigrantes en la sociedad de acogida en igualdad de derechos frente las instituciones del estado irán a un saco roto si la sociedad no asimila la diversidad cultural mediante la interrelación transversal con las diferentes culturas que conviven en este espacio que dice ser democrático y de derecho.

Pero mientras la abundancia y la hambruna se miran con indiferencia desde la distancia, mientras occidente practica la política del anzuelo para atraer la poca mano cualificada de los países en vías del desarrollo, y haya gente que se empeña desde la ignorancia en mantener el muro que nos separa entre el “nosotros y ellos”, mientras no hay una política sólida por parte de los gobiernos que regula la inmigración, nuestros esfuerzos no serán más que pequeños intentos, y el flujo de la inmigración seguirá siendo un fenómeno imparable. En definitiva como dijo el poeta y escritor saharaui Limam Boicha “Un beso, solamente un beso, separa la boca de Africa de los labios de Europa” de Europa”


Saleh Abdalahi

domingo, septiembre 19, 2010

Literatura oral y transmisión en el Sahara



*Publicado en el nº 13 de Quaderns de la Mediterrània. Institut Europeo de la Mediterrània. Patrimonio cultural inmaterial y memoria. (inglés y español)

Los ojos del día inspiran las leyendas de la noche [1]

“La poesía y narrativa saharaui se transmiten de manera oral, de modo que, al repetirse, desarrollan la capacidad nemónica de personas que aprenden las suras del Corán, las rutas de las estrellas, los usos medicinales de las plantas, los nombres de por lo menos siete ascendentes masculinos de su familia para establecer los lazos de parentesco, y todas las obligaciones que éstos conllevan, con las demás personas”[2].

La saharaui es una sociedad beduina enraizada por siglos en una vida nómada en busca de la nube que traiga pastos y bienestar para la comunidad, en la que el poeta es el máximo exponente de la tradición oral. El carácter eminentemente nómada de la sociedad saharaui, estudiado por el antropólogo Julio Caro Baroja en su tratado “Estudios saharianos”, determinó que la tradición cultural saharaui fuera casi en su totalidad oral, al no ser una sociedad sedentaria y no conocer apenas núcleos urbanos. “(…) los representantes más caracterizados de este ciclo son los nómadas del desierto, que en algunos escritos franceses son denominados les grands nomades, para distinguirlos de los petits nomades, de los semi nomades montagnards y de los sedentaires que nuestros vecinos, [en referencia a Francia], hallan a su lado en Marruecos y otras partes a donde les han llevado sus empresas coloniales africanas. En líneas generales esta división es también para establecer diferencias de tipo económico-cultural entre los pueblos comprendidos en la franja que va desde el territorio de Ifni hasta el extremo sur de la colonia de Río de Oro”[3].

La cultura saharaui sienta sus bases en la memoria de sus habitantes más que en obras escritas, aunque algunos sabios dejaron para la Historia del Sahara varios libros fundamentales, tal es el caso de eruditos como Chej Mohamed El Mami y su obra Qitab Albadia (El libro de la badia, un tratado sociológico de la sociedad sahariana en la primera mitad del siglo XIX) o Chej Ma Elainin, autor de más de trescientas obras e impulsor de la biblioteca de la ciudad santa saharaui de Smara. La mencionada biblioteca, que contenía más de 5.000 volúmenes, fue vilmente saqueada y quemada por el coronel francés Mouret en 1913.

Es la poesía la verdadera base de la oralidad saharaui. “Si de repente se le preguntase a un saharaui de poesía lo más seguro es que a su mente no acudirá ni el título de un libro de versos ni el título de un poema. Sin embargo es muy probable que pueda citar los nombres de los poetas más conocidos e incluso podría recitar varios versos de memoria. Y es que la poesía tradicional saharaui en hasania, lengua de los saharauis, sigue siendo oral, a pesar que en los últimos años se haya intentado escribir y archivar y así evitar que algún día desaparezca con sus propios autores. La poesía, ajena a cualquier influencia externa, continuó su viaje en su tradicional vehículo, es decir, de boca en boca y anidando en la prodigiosa memoria de vates, cantores y de los amantes de la poesía”[4].

Así cabe reflexionar sobre ciertos factores que han determinado esta cultura y a sus habitantes, diferenciándolos del resto de pueblos de la zona, como los vecinos pueblos magrebíes. Y es que si treinta años atrás se le preguntara a un saharaui si había leído o visto un libro de cualquier género literario a excepción de los dos casos anteriormente citados, lo más seguro es que dijera que no. El legado cultural saharaui bebe de la propia memoria de sus habitantes y ha sido conservado durante siglos a través de los saharauis que se convirtieron en auténticas enciclopedias humanas, transmisores de la poesía, la narrativa, la historia, los proverbios y adagios, la medicina verde, el conocimiento de las plantas, la astronomía o los accidentes geográficos del territorio.

La variante árabe dialectal de los saharauis, el hasania, hablado y escrito en el territorio, de excepcional literatura prácticamente oral, es diferente por entero a la de las otras culturas árabes. Además del idioma y la literatura, otros elementos antropológicos y sociales que diferencian a los saharauis de otros pueblos de la zona son la idiosincrasia y la forma de vida, desvinculada del sedentarismo, con un medio geográfico y humano característico, razón de la existencia de una identidad peculiar propia. Estos elementos condujeron y consolidaron significativamente la identidad del pueblo saharaui, llamado Ahel Esahel [5], término en hasania que se refiere a su situación geográfica y social en el litoral oeste del continente africano.

La poesía de tradición oral constituye el valor de identidad cultural más importante de los saharauis. Uld Emreizig, errante poeta beduino del siglo XIX, uno de los grandes clásicos de la literatura beduina hasaniana, dejó constatada con precisión la inconfundible identidad saharaui en estos versos escritos en hasania amparándose en incuestionables ingredientes antropológicos, sociales y culturales, como accidentes geográficos de la tierra, flora, fauna, riqueza en el vocablo o el genio y vinculación de la personalidad del nómada a su entorno geográfico. [Nota: sobre la autoría de este poema hay dos versiones. Una confirma que es de Sidahmed Uld Ahmed Aidda, el emir de Adrar. Otras fuentes afirman que el autor es el mecionado Uld Emreizig].

عيشتى فساحل بطيش والبن والتمر اورك النيش بالق الكمح ودهن اريش وافاك المزاززي
اولا انصيف عايش بلعيش كيف ذناس الكبلي

اولا انشرك شور الوديان وانبك حكاك النبان وادرار الاحرث اجمال نوكلو ريظات اعفي
ومكيم البل للمطلان وافتاسا والعركي


En el Sahara mi vida es un gozo,
leche, dátiles y flores de anish [6].
Tengo abundante cebada,
manteca de aves [7],
y olor de afaag [8] el mazazia [9].

No paso mi verano comiendo elaish [10]
como esa gente del sur,
y tampoco busco los ríos del Este
teniendo enbig [11] rozando mis colmillos
y el Adraar [12] arado por dromedarios.

Como frescas y tiernas hierbas,
errando con mis dromedarios
hacia El Mutlan, Aftasa y El Erguia [13].


El poeta saharaui Beibuh [14] afirma que “la cabalidad y exactitud de los conocimientos de Uld Emreizig al tratar la tierra, su gente, flora y fauna en este poema es más que suficiente para identificar la cultura oral saharaui y diferenciarla con respecto a otras”. Uld Emreizig en el quinto verso del poema, al usar estos dos vocablos, afaag y el mazazia, despeja cualquier intento de relacionar esa literatura saharaui con la marroquí, tunecina, argelina o la de otros pueblos árabes a excepción del pueblo vecino de Mauritania.

Afaag es el orín del dromedario, de olor incluso agradable al tomarlo de las plantas con que se alimentan los animales. Y el mazazia es la denominación que se da a una apreciada raza de hembra de dromedario. En la cultura saharaui la palabra elboul, orina, es un vocablo a evitar por respeto ante los mayores, ya que se refiere a la de los humanos; sin embargo el equivalente para los dromedarios es afaag y lebaar, que es su excremento, términos de uso exclusivo en el vocabulario de hasania al referirse a estos venerados animales del desierto, y que no rompen las buenas formas en la conversación.

En la poesía la memoria de los pueblos anida eternamente y en ella los pueblos confirman su identidad. La poesía saharaui en hasania es amplia, extensa, deleitable y compleja con sus diferentes siete géneros para componer, recitar y cantar frente a los dos grandes géneros literarios en las lenguas latinas, la épica y la lírica. Mantiene un estricto protocolo literario que acatan fielmente poetas, narradores y cantautores, regla que sostiene las bases principales en las que los poetas se inspiran, componen, recitan, deleitan al oyente y construyen su repertorio con su inevitable periplo artístico en cada ebhar [15].

Estas gamas o géneros como se denominan en hasania, lebhur plural de ebhar, literalmente se pueden traducir como diferentes mares de literatura navegables, son siete gamas que establecen las reglas para hacer literatura, cada una posee sus propias divisiones. Las gamas ponen de manifiesto la estrecha vinculación entre música y poesía, se recita el poema que a continuación puede ser cantado, o también puede ser acompañado por música. Las siete gamas son ntamas, fagu, seinicar, lebueir eliyin, esgayir, lebteit y ebnu uahib.

Los clásicos poetas saharauis siempre han estado ligados a su entorno social, geográfico y cultural. La memoria se cobija en la literatura y si la desempolvamos nos dará muchas sorpresas. En estos versos de hasania el poeta saharaui, ante la lejanía de su tierra, quiso expresar que su estancia en otra región fuera del Sahara no fue de su agrado y recuerda que no cambiaría su hábitat por aquella geografía en la que por circunstancias había estado. El poeta sentencia su apego a la tierra saharaui en estos versos.

عنذو لعلاب ؤذسبوع وعنذو لكسر واكلاب
نختير انشوف اسبوع بواعليب ونشوف اعلاب

De estas dunas de esta semana,
y de este oasis y sus perros
me quedo con la semana [16]
de Bu Aleiba y sus portentosas dunas.


Bu Aleiba es un admirado monte de mucha historia entre los habitantes nómadas del Tiris saharaui, lugar de acampadas de los frig [17] donde siempre ha habido mucha vida, carreras de dromedarios e historias de amor que florecieron a sus pies. Está situado a pocos kilómetros de los míticos cerros de Leyuad en Tiris sur, tierra de leyendas evocada por muchos clásicos de la literatura en hasania.

En la poesía saharaui en hasania no es habitual poner título a los poemas. Sin embargo sí tienen autor conocido, incluso los más antiguos que se conservan. Sin embargo la narrativa oral, compuesta casi en su totalidad por cuentos, es anónima. Los cuentos en la sociedad saharaui se transmiten sobre todo en la familia, fundamentalmente de abuelos a nietos. Uno de los momentos preferidos para contar estas historias es por la noche antes de acostarse, como una manera de que el niño pueda dormir dulcemente. Al día siguiente comentan con sus amigos los cuentos que se han aprendido por la noche. En la época de la sociedad beduina saharaui los niños se dedicaban por la mañana al pastoreo. Se reunían con su grupo de amigos, mientras los animales pastaban, en torno al que sabía más historias, quien se las contaba a los demás. Así se han transmitido los cuentos, el pilar de la narrativa saharaui hasta nuestros días, a través de los años. Hoy en día, en las jaimas saharauis se sigue transmitiendo estos cuentos desde la familia.

En la narrativa saharaui es característico que los animales hablen y tengan cualidades humanas. Cabe señalar los siguientes personajes: El Ganfud (erizo) es el más listo de los animales; Lehbara (la gallina del desierto, un animal similar a la avestruz, aunque más pequeño y que vuela) es un animal pacífico, mediador en los conflictos; Edib (el chacal) es engañoso, ladrón, astuto, muy amigo de El Ganfud; Enerab (la liebre del desierto) débil y manipulada por los grandes; Edbaa (el lobo), pertenece a la banda que se inclina siempre a favor de Sbaa, el león, el rey de los pequeños y grandes animales, despótico, que ejerce su poder empleando la fuerza.

Sin embargo, el personaje más conocido en la narrativa oral saharaui es Shertat. Se trata de un animal muy parecido a un oso y al igual que los demás animales, habla, tiene características humanas y se relaciona con los hombres. Shertat cae siempre en los más catastróficos errores a causa de su torpeza, malos modos y glotonería. Se trata de defectos que en la sociedad saharaui son mal vistos, aunque en los cuentos causan mucha gracia. Es un personaje al que se pone como ejemplo de lo que no se debe hacer.

Los cuentos de Shertat están tan dentro de la sociedad saharaui que incluso frases de los mismos se utilizan para hacer crítica a un determinado comportamiento no aceptado por la opinión pública. También ha creado expresiones de uso común, como es el caso de la frase "Yama ainik ain enaya", que significa "Mamá tus ojos parecen a los ojos de una oveja", que hoy en día se utiliza para decir a alguien "Estás para comerte".

En la tierra de los saharauis, allí donde la cultura es conservada con fidelidad en la memoria del pueblo, donde las bibliotecas son humanas, cuando un anciano muere, con él desaparece una biblioteca.

Bahia Mahmud Awah, escritor y poeta saharaui


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[1] Inspirado en el proverbio saharaui “El día tiene ojos y la noche tiene oídos”.
[2] Francesca Gargallo. Conferencia “Un acercamiento a la cultura saharaui”, octubre de 2006.
[3] Julio Caro Baroja. “Estudios saharianos”. 1ª edición, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Africanos, 1955; 2ª edición, Ediciones Júcar; Madrid, 1990.
[4] Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu. Jornada “Los espacios de la poesía”. Universidad Autónoma de Madrid”, 2 de abril de 2003.
[5] Ahel Esahel: los del oeste, o los del litoral.
[6] Anish: la flor de la acacia, comestible, tiene un olor y sabor muy agradable.
[7] Los saharauis hacían manteca del avestruz, y de lehbara, la “gallina del desierto”. Hoy en día no quedan avestruces en el territorio y la lehbara sufre la caza indiscriminada del ocupante.
[8] Afaag: el orín del dromedario, de olor venerado por los nómadas saharauis porque representa fortuna y prosperidad en cabezas de ganado camellar.
[9] El mazazia: variedad entre las hembras lecheras de dromedario, muy apreciada por su gran ubre y buena raza.
[10] Elaish: tipo de comida de cereales habitualmente consumida por los pastores en Mauritania y en el Sahara.
[11] Enbig: Zizyphus lotus, fruto de color naranja de un arbusto del desierto llamado sder, de sabor agradable se come tanto verde como seco y es muy apreciado por los nómadas.
[12] Adraar: zona en la región sur del Sahara citada por los poetas de Tiris. Escenario habitual del nomadeo de los beduinos.
[13] El Mutlan, Aftasa y El Erguia: tres puntos geográficos tomados como referencia, muy conocidos en la región Sur de Tiris.
[14] Beibuh: Mohamed Moulud Budi, conocido poeta saharaui en hasania. Nació en la región de Guelta en 1928.
[15] Ebhar: mar o gama uno de los siete géneros de la literatura en hasania.
[16] Sbuu: hay un juego de palabras, ya que semana en hasania suena igual que leones.
[17] Frig: vecindad o campamento de jaimas nómadas acampadas en un lugar del desierto.

sábado, septiembre 11, 2010

La poesía saharaui es mestiza




Mohamed Salem Abdelfatah, Ebnu • La Habana
La Jiribilla, revista de cultura cubana

Requiem *

A los pies de la espera
un manto blanco cubre la ausencia.
... A la sombra de la espera
descansaban los restos mortales
de un breve instante.

Menuda paradoja
—de la vida y de la muerte—
la de este precipitado descanso
para quien no tuvo
la oportunidad de cansarse.

Los que nos salvamos, dentro de las desgracias que sufrían los saharauis, tuvimos la oportunidad de estudiar.

Con diez años llegué a Cuba.

Los primeros meses fueron terribles. Recuerdo que lloraba todas las noches. Cuando nadie estaba despierto yo viajaba por encima del Atlántico y me reunía entre lágrimas con mi madre y con mis hermanos. Hasta que no pude más y un día dejé de llorar. No porque no tenía ganas, no. Simplemente se me habían agotado las lágrimas. Cinco años después cuando pude abrazar a mi mamá las lágrimas volvieron a mis ojos.

De aquel grupo que vinimos a estudiar a Cuba solo 12 llegamos a la Universidad. Los demás fueron llamados al frente. Muchos se quedaron en el camino defendiendo su tierra. Recuerdo que los que no fuimos escogidos para ir a la guerra, sufrimos una gran decepción. Unos años después nos incorporamos como médicos, ingenieros o profesores. Había pasado entonces 11 años sin ver a mi madre y a mis hermanos. Cuando regresé tenía 14 sobrinos. No había prácticamente noticias de la familia (tres o cuatro cartas en 11 años).

Pero los saharauis que vinimos a este país formamos una gran familia que con los años se fue acrecentando. En nuestras residencias, en nuestras habitaciones teníamos nuestro pequeño país, nuestras costumbres, nuestra historia y Cuba, que podemos decir, que nos lo dio todo en esos años, nos permitió seguir siendo lo que somos. En ese ambiente, donde constantemente evocábamos nuestro Sahara, con nuestros inocentes recuerdos o cuando compartíamos las noticias que escuchamos en una radio o una carta que llega o algún visitante, surgieron mis primeros versos. Primeros versos que casi ya no recuerdo. Me deshice de ellos creyendo que algún día los haría mejores. Y ahí sigo intentándolo.

Añoranza

¿Qué felicidad puede haber
dentro de estos muros
en estas interminables noches
de insomnio y desesperanza?

Todo quedó contigo,
lejano e intangible
como aquella tarde de julio.

A veces visito la muralla que nos separa,
intento recuperar
tantas oraciones perdidas
y pedirle a Dios
que nos libre de las langostas.


Sin embargo, lo de Cuba fue difícil de superar. Después de las primeras semanas de euforia y alegría por el reencuentro con la familia, llegó un enorme vacío. No sabía ni dónde estaba ni dónde quería estar. Llegué a pensar que el mundo que intentamos conservar con mucho celo en Cuba no era el mundo real al que pertenecemos. Me di cuenta de que estaba marcado por el resto de mis días. Pero que tenía que recuperar mi mundo, que casi había perdido, sin perder los valores y sin olvidar el mundo que me adoptó como un hijo y que me lo ofreció todo: cariño, amor, humildad y sabiduría, todo en medio de un envoltorio de hermosos colores y Cuba era la vida, mi vida. Fue una realidad que superó mis sueños y que llevo no solamente en el corazón, sino en cada parte de mi cuerpo y de mi mente. Con el paso del tiempo aprendí lo que era inevitable. Que tenía que volver a mis orígenes. Volver a comenzar mi otra vida y conjugarla con lo que soy. Una mezcla, una síntesis de dos culturas diferentes. Un producto con la riqueza de la aleación del norte y el sur, de oriente y occidente.

Y entonces la poesía, las palabras me rescataron de esos momentos de incertidumbre. La poesía fue fundamental en ese proceso de transformación o adaptación a mi nueva vida. No fue una evasión de la realidad sino todo lo contrario, la poesía me sirvió para reflejar la realidad que me rodeaba y para reflexionar sobre dicha realidad. Muy importante también, en ese proceso fue el reencuentro con los amigos de Cuba. Tuvimos la suerte de trabajar juntos y eso hizo que el camino se hiciese más fácil.

La poesía comenzó a fluir de quienes hasta entonces no habían descubierto al poeta y a la poesía que llevaban por dentro. Se desempolvaron versos. Hermosos versos que yacían olvidados entre las páginas de muchos libros. En ese ambiente comenzaron a brotar nuevos versos. Empezamos debates, tertulias culturales. Había consejos, sugerencias y programas de radio dedicados a la poesía. Casi puede afirmarse que nos alimentábamos de la poesía.

Un día romántico

Era un día romántico
solitario y gris
como estas colinas

Todo era escaso
melancólico y triste
—excepto nosotros—
que, en la abundancia
y la gracia del Señor,
el pan y las heridas
compartíamos con las moscas.


Hace dos años, creamos el grupo Generación de la amistad saharaui para juntar nuestros esfuerzos creativos en la defensa de la cultura saharaui. En defensa de la identidad saharaui y por contribuir a la divulgación de la causa del pueblo saharaui y sus aspiraciones de paz y libertad.

Nuestra poesía reflejaba la idiosincrasia saharaui expresada en lengua española con influencias de la poesía revolucionaria cubana, la poesía social y todas las vanguardias tanto de Europa, como de América.

La poesía saharaui es mestiza, es el resultado de una mezcla de mestizajes.

Sus temas son tan universales como cualquier poesía, sin embargo, tienen el sello del destierro y de la guerra como todo lo que rodea a los saharauis.

Sus versos son de amor y de arena, de sangre y de sudor, de sed y espejismos, pero también de sueños y esperanzas.

*La Habana, 30 de mayo, 2007

Tomado de Alba poética, publicación del Festival Internacional de Poesía de La Habana.

domingo, septiembre 05, 2010

El viaje de Mamadou


Mamadou es un chico senegalés que vive en una aldea cerca de Dakar. Tiene nueve hermanas: Aichatu, Fundy, Mariam, Salma, Fátima, Binta, Binbasra, Aminetu y Hawa. Sus padres son Samba y Tegda.

Tres vacas, una choza y una pequeña parcela es todo lo que tienen.

Mamadou, como muchos chicos de su pueblo, quiso emigrar para mejorar la vida de los suyos. Para eso reunió todo el dinero que pudo, incluso su padre vendió una de sus vacas sagradas para asegurar una plaza en el cayuco. Mamadou preparó su equipaje, consistente en una petaca de agua de 5 litros, un puñado de maní y unos pocos billetes de sefa que su madre le había cosido en el bolsillo interior de su chaqueta descolorida.

- Cuando llegues a Europa envíame un generador y una bomba para la parcela, ¡ya, no tengo espalda!- dijo Samba con ojos suplicantes.

- No le hagas caso hijo, aprieta el cinturón, trabaja como un hombre y ahorra dinero, así podremos comprar una lujosa casa en Dakar y abandonar esta miserable aldea- dijo Tegda

Mamadou se despidió de su familia para reunirse con sus colegas de viaje, que habían contratado a un hombre dedicado a este negocio. Viajaron en un coche todo terreno varios días, recorrieron infinidades de tierras desérticas y aparecieron ante sus ojos las luces parpadeantes de una ciudad que reposaba en las faldas de una gran montaña

- Aquella es Tánger, allí tomarán el cayuco hacia Europa –les dijo el conductor del coche, que volvió a la tierra de Senegal. Anduvieron contentos, pero su alegría no duró mucho, supieron por sus paisanos de Fulan y Sirguil-la que fueron engañados. Aquella ciudad era en realidad Zuerat, ubicada en la frontera del Sahara con Mauritania. Acordaron continuar el camino y lo coordinaron con un contrabandista que les llevó a 5km del muro defensivo marroquí.

- Ahí hay soldados minas y radares – les dijo con una sonrisa asesina – si lográis rebasar este objetivo llegaréis fácil a vuestro destino.

Caminaron temerosos y con mucha precaución. Unos soldados los descubrieron y les dispararon. Huyeron asustados, hambrientos y desorientados en la tenebrosa noche del desierto. Fueron localizados por los militares saharauis, que les llevaron a la ciudad de Bir Lehlu, les brindaron cobijo, alimentos y recibieron visitas de organizaciones humanitarias.

Algunos decidieron repetir una nueva aventura pero Mamadou quiso volver a su aldea. Su familia estaba preocupada, se había corrido el rumor de la muerte en las aguas del mediterráneo de todos los jóvenes que emigraron.

Sus hermanas y sus padres le abrazaron derramando muchas lágrimas.

- Gracias a Dios has vuelto, Mamadou, no queremos dinero, no queremos riquezas, es más valiosa tu vida – le dijo su madre

- Aquí tienes mis vacas y mi parcela, nunca jamás nos abandones, hijo mío – murmuró su padre.

- Ha sido una gran experiencia. He sufrido mucha hambre, sed, cansancio y he visto de cerca el fantasma de la muerte – dijo Mamadou y agregó sonriente – también tuve el honor de conocer al pueblo saharaui. El más hospitalario y bondadoso de todos los pueblos del mundo.


Abdurrahaman Bud-da



*Foto: Un grupo de inmigrantes subsaharianos gritan pidiendo agua desde el interior de un autobús que les conduce esposados a un lugar no determinado del sur de Marruecos (Foto: Efe); Noticia Octubre de 2005.

miércoles, septiembre 01, 2010

La literatura, motor de la memoria histórica del Sáhara


La literatura, motor de la memoria histórica del Sáhara

DIARIO DEL ALTO ARAGON R.G.15/08/2010

JACA.- El escritor y poeta saharaui Bahia Awah participó ayer en la lectura de poemas elaborados por autores de la región africana, dentro de un proyecto que pretende emplear la literatura como el motor de su memoria histórica. "El propósito es que las futuras generaciones conozcan su historia desde la fuente original y contribuir a fortalecer las estructuras del pueblo saharaui", señaló.

Una serie de historias contadas en primera persona por sus protagonistas y acompañadas por unas imágenes evocadoras de la vida cotidiana del desierto se constituyeron y quedaron registradas en un documento audiovisual, donde toman parte "los poetas y poetisas saharauis más ancianos".

Los beneficios obtenidos a través de la venta de libros de origen saharaui se destinarán al proyecto impulsado por la asociación "Antropólogos en Acción". También los beneficios extraídos del XIV Mercado Solidario que organizará este próximo martes la escuela de verano jaquesa, tendrán idéntico fin.