sábado, julio 31, 2010

Ataque racista en Lantarón


ALI SALEM ISELMU. VICEPRESIDENTE DE LA COORDINADORA DE INMIGRANTES Y REFUGIADOS DE ÁLAVA, KIRA Escritor saharaui
EL CORREO. 28/07/2010 A lo largo de la historia de la humanidad, siempre ha habido determinados grupos que han levantado la bandera de alguna ideología excluyente y sectaria para arremeter contra otros creyendo siempre que son superiores, que están legitimados mediante la violencia verbal y física para imponer su odio dentro de la sociedad. Aquí, en Álava, somos tolerantes y hasta ahora hemos convivido en paz, a pesar de algunos hechos aislados y conductas racistas que son minoritarias. Nuestra obligación es rechazar a los elementos que originan la intolerancia, aceptar la inmigración dándole la oportunidad de integrarse y ser parte activa en la sociedad.

Cada uno de nosotros debe entender que la aceptación del otro está en nuestra actitud y forma de pensar, cuando seamos capaces de asumir nuestras diferencias, terminaremos encontrando lo que nos une para luchar juntos por hacer de nuestro planeta, el planeta de los derechos humanos y la justicia. Asumamos los valores humanos que hay en estas palabras del premio Príncipe de Asturias, Zvetan Todorov: 'Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, merecen ser tratados con desprecio o condescendencia'. Los senegaleses que sufrieron el ataque racista de Lantarón sólo querían ser respetados.

miércoles, julio 28, 2010

La camella triste



*Relato aparecido en el número 27 de la revista Shukran

En las afueras del campamento, en un corral de alambradas esta encerrada la chaila Biada, una camella tan blanca como la nieve, mantiene su eterna mirada hacia el oeste, a hacia la tierra del Sahara Occidental, donde ella y sus compañeras de manada vagaron en plena libertad por los ríos, los llanos y bebieron en los pozos de las ciudades del norte de Bir lehlu, Tifariti, Mahbes y en los poblados sureños de Zug, Aguenit y Auserd.

Biada está afligida, no entiende por qué esta enjaulada y privada de su libertad; ¿por qué no surge una dal-la y se le acerca amistosamente, o aparece un dayar desesperado que busca sus camellos extraviados?; ¿por qué su alimento cambió del salado askaf a una mezcla de harina y agua?; ¿qué hacen en este inhóspito desierto centenares de jaimas a las que no acude ni una manada de camellos ni un rebaño de ovejas?; ¿por qué todos los niños del campamento tienen la cara pálida y el cuerpo desnutrido?; ¿por qué las mujeres están solas?; ¿adónde se fueron los hombres?.


Abdurrahaman Bud-da

sábado, julio 17, 2010

Aichatu


*Relato aparecido en el último número de la revista Shukran


Aichatu nació temprano, apenas llegados los saharauis a Tinduf. Su suerte desde entonces, depende de unos y de otros. Creció como cualquier niña saharaui, entre dunas, piedras y jaimas, tropezando de vez en cuando con juguetes roídos por el uso. Aichatu es bonita, su cara y su suave sonrisa la delatan, sus ropas heredadas la abrigan debidamente y a veces la hacen elegante.

Es muy risueña y vergonzosa, agacha la cabeza con cada gesto o mirada extraños. Aichatu es una semilla que brotó en el exilio y aunque nació en tierra extraña y bebió agua también extraña, la mano que sembró esa semilla y la hizo crecer es tan saharaui como la tierra que perdieron.

No conoce otra tierra ni otro mundo más que el lugar donde nació, la “hamada” argelina y, que jamás podrá ser suya. Su suerte es esperar a que pase algo. Su Sahara, está al otro lado de la frontera, a ambos lados del muro, a pie de playa, de acantilados y donde las dunas juguetean día y noche con la mar. Su Sahara donde vienen a hacer un alto en el camino y aprovisionarse cuanto ser desee y, ver y saludar al sol de más cerca inclusive pasearse con él, sin pedir hora; su Sahara donde la noche invita a contemplar el espectáculo natural más bello del mundo, las estrellas, un espectáculo interactivo que se repite cada noche.

Aichatu, apenas es una niña y su primer viaje, lo vivió temprano irremediablemente. Se fue a un viaje a la amistad, se fue a encontrarse con otra familia de otra cultura, para prestarle su corazón y contarle cuentos inverosímiles que sus superprotagonistas le son muy cercanos, viven en su propia jaima y en la del vecino. Ella apenas conoce su realidad y menos otras.

En Barcelona, rehuyó de todos cuantos la rodeaban, su atención estaba fija mirando un rascacielos, lo contemplaba de arriba abajo y de repente solo pudo exclamar, sin apartar la mirada y señalándolo:

-¡¡¡Vaya qué cocina más grande tiene esa familia, es mucho más grande que la de mi madre!!!

Más allá de esta inocente reflexión, hay otra y muchas más que Aichatu irá desvelando o exclamando, inclusive cuando tenga mayoría de edad y las jaimas echen raíces en la mismísima Barcelona. Su inocencia entonces, irá al clan de los concientes guerreros por la independencia y el café después de la manifestación. En otro lugar la sombra es más densa y la vida se viste de Té.

Chejdan Mahmud

Chejdan ha sido galardonado en el Festival Internacional de la Palabra del Mundo –que se ha celebrado en Méjico- por su excelente poema “Basta

domingo, julio 11, 2010

La Tabla de Multiplicar




El frío de la mañana achataba el cerebro y una nube helada envolvía el ancho espacio de la clase y nos obligaba a acurrucarnos en las mesas buscando alguna rendija de calor, mientras tanto, un vacío de hambre estrujaba nuestros estómagos y desde algún oscuro pozo de pellejo de la mesa de al lado se elevaban maullidos como si alguien tuviera allí un gato oculto en sus entrañas. Durante aquellos meses el maestro nos abrumó con la tabla de multiplicar, ¿no podía haber elegido otro mes más cálido para esos ejercicios? No había terreno fértil para los números en mi cabecilla, alojaría de buenas ganas panes, cuentos, lentejas, dibujos, zapatos, geografía, abrazos cálidos que me podían amparar del riguroso invierno que barría la Hamada entera.

Uno podía asegurar que hasta la tabla del Cinco el camino era relativamente fácil, pero desde la del Seis y sobre todo la del Siete, Ocho y Nueve, (descontando la del Diez) no había manera que los aprendiera y más cuando mis dedos se entumecían y de las ventanas de mi nariz chorreaba niebla y agua.

Al maestro parecía que le divertía nuestra ignorancia con la tabla y cuando anunciaba su referida orden, sus ojos llenos de chanza, pillería y maldad a partes iguales se dilataban. Era un ser aburrido, sus exposiciones eran tediosas y carecía de metodología educativa, nunca nos enseñó estrategias, ni trucos, ni nada original para socorrer nuestras desabrigadas memorias frente al tedio de la tabla de multiplicar y ante la lejanía de los consejos luminosos de nuestros padres.

-Saquen sus pizarras – ordenó con la típica expresión reflejada en su semblante picado como un pedazo de carne. Mientras colocábamos delante de nosotros las pizarritas, el maestro facilitaba a cada uno una tiza para escribir el ejercicio, después iba directamente al grano. –Vamos a repasar la tabla de multiplicar, me imagino que todos la han memorizado desde la primera a la última. Ahora atención: Si les digo 4x4 anoten directamente la respuesta y cuando yo golpee la mesa con el palo, quiero que todos levanten las pizarras.

El maestro comenzaba a dictar las fórmulas: 2x3 y todos plasmábamos la respuesta lo más rápido que podíamos, mientras tanto él daba una vuelta por las mesas para verificar las respuestas. De nuevo: 3x9 y con su palo de madera golpeaba otra mesa; cuando se percataba que todo el mundo estaba respondiendo de manera satisfactoria, fruncía el ceño y saltaba a otra tabla: 5x5, ante esa combinación mágica (mágica por fácil) dejaba pasar una larga pausa, mientras nosotros nos recreábamos en una respuesta que ya dábamos por bebida y comida. En seguida cambiaba de parecer y soltaba con voz aguda: 8x 6 y sin darnos oportunidad a pensar la nueva respuesta golpeaba la mesa con el palo para que todos levantáramos la pizarrilla.

En medio de la confusión no éramos pocos los que errábamos, entonces él empezaba a pasearse como triunfador de mesa en mesa viendo, señalando, corrigiendo y castigándonos con más deberes como escribir en el cuaderno cincuenta o cien veces la tabla de multiplicar.


Limam Boisha.

miércoles, julio 07, 2010

La inaceptable despedida de Mahfud Ali Beiba




Escogió el camino de la resistencia y resistió hasta el último aliento, quería volver a su tierra vivir y morir en ella, abrazando la firmeza y dignidad de sus estrellas, oler la sal de su océano y abrazar sus dunas. Mahfud era un hombre sencillo y a la vez grande. Sus enemigos conocen sus palabras, sus gestos y sus acciones, saben muy bien que luchó hasta el último punto de cada párrafo para ver un Sáhara de saharauis, un Sahara de hombres y mujeres libres.

Mahfud entregó su cuerpo libre al exilio de cada uno de nosotros, nos arrancó lágrimas de profundo dolor y soñó con acabar con el muro, las minas, los ejércitos y volver a El Aaiun, al manantial que le dio la breve vida que compartió desde la audacia de su ejemplo.

Se nos ha ido uno de los artífices del nacionalismo saharaui al que queríamos despedir en otro momento, pero aquí estamos hermano para seguir tu senda, la senda de la dignidad de lo que tú fuiste y serás siempre.

Con un nudo en mi garganta y un corazón lleno de dolor, tendré que resignarme a tu ausencia.

La luz de la jaima,
el olor de la arena
las huellas de un niño descalzo
las lágrimas rotas de la vida;
Se despiden hoy de ti.

Sembrando en cada uno,
tu imagen de hombre
fiel y convencido en tus ideas,
hasta el final
de esa gran leyenda
que nos dejas
como único legado.


Ali Salem Iselmu, escritor saharaui.

sábado, julio 03, 2010

El Shukran, nº 27





Ya está el SHUKRAN 27 en la Red y os invitamos a disfrutar su lectura y a colaborar en su difusión.