miércoles, marzo 31, 2010

La llegada


Era principios del verano y en las horas que llevaba de camino el abuelo no había vislumbrado rastro alguno del animal que buscaba, ni las huellas de ningún otro. Todo estaba limpio como si no fuera el viento sino una mano invisible la que se había encargado de borrarlo. Atravesaba la llanura que se extendía hasta alcanzar el corazón de Miyek y continuaba más allá en el horizonte. Andaba el abuelo con la vista ya cansada bajo los rayos del sol que apuntaban sin clemencia a su cráneo, cuando bajó la cabeza y vio algo en la arena. No eran huellas de personas ni de animales, ¿Qué serían?

De nuevo fijó su vista en la pista: eran dos líneas rectangulares que se proyectaban sin interrumpirse hasta el infinito.

“¿Qué serán esas huellas?”, se preguntó una y otra vez. Su rostro se comprimió, primero de curiosidad y después de preocupación. “¿Qué señal nos envía ahora la Providencia? ¿Será una bendición o una maldición?” Ante esas interrogantes le embargaron unas impresiones sombrías e intuía que aquello iba a cambiar su vida para siempre. Bismilahi rahmani rahim, (En el nombre de Dios) pronunció la frase-amuleto, mientras saltaba por encima de las huellas sin tocarlas, como temiendo contagiarse por una maldición.

Cerca de ahí a unos pocos kilómetros, bajo la sombra de unas acacias espinosas descansaban varios hombres que atravesaban el desierto del Sahara en sus flamantes Land-Rovers. Eran los primeros vehículos que nuestro abuelo iba a ver en su vida.

Limam Boisha

martes, marzo 23, 2010

La poesía saharaui con la Acampada por un Sahara Libre


Los versos de la Generación de la Amistad Saharaui estuvieron arropando el pasado sábado la Acampada por un Sahara Libre, 35 días de ruido contra los 35 años de olvido que sufre el pueblo saharaui. Los poetas Limam Boicha y Bahia Mahmud Awah, acompañados por la firme presencia de Manolo Calvente, caminaron junto al público asistente por las llanuras de Tiris, compartieron la amargura del exilio, evocaron los galb, los pozos y el paisaje de la tierra añorada, disfrutaron de la hoja verde del mítico té saharaui, recordaron a los eruditos de Tiris y a los poetas de Zemur, y con una gota de rabia asomándoles a la garganta reivindicaron la resistencia pacífica saharaui.

Una noche de poesía en la jaima en homenaje a los jóvenes universitarios que luchan con gran inteligencia por romper el muro de silencio que envuelve la causa saharaui. “Cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece”.

Poesía de la Generación de la Amistad Saharaui




viernes, marzo 19, 2010

El artificio de la política


Cualquiera pensaría que la Unión Europa no claudicaría de sus principios ideológicos, ni mantendría dos discursos políticos contradictorios, entre otras cosas, porque no hay necesidad.

Pues, lo ha hecho, y en la misma semana, a tenor de no sé qué intereses. Por una parte, el Parlamento Europeo condena con amplia mayoría la violación de derechos humanos en Cuba, y por otra, los máximos dirigentes de la Unión mantienen un trato deferente mediante la celebración de la Cumbre de Granada con un país que los viola sistemáticamente, contra tanto sus propios ciudadanos como los del territorio ocupado en la frontera sur. Para no herir su sensibilidad, evitaré incluir el reportaje fotográfico de los observadores internacionales esta misma semana sobre la brutal represión contra activistas saharauis.

La Unión Europea ha premiado la “ejemplar” hoja de servicios marroquí en el cumplimiento de sus compromisos con los Derechos Humanos convirtiendo al país en el primer beneficiario de los fondos europeos asignados a los países de política de vecindad. Imagine el lector la apabullante cifra en pesetas, que, por supuesto, el gobierno marroquí no invertirá en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

En una entrevista reciente de un programa de Radio Nacional, José Luis Sampedro decía: “Europa está ahí, pero ya no existe”. Este tipo de acciones no ayudan a descreer su afirmación. Más bien contribuyen a que terminemos denominándola con algún sigloide como CDEE, Consorcio de Empresas Europeas, o peor aún, a que perdamos la fe en ese bello sueño de la democracia.

No hay color político en el sufrimiento humano. Hemos creado varios organismos internacionales que velan porque así sea, entre ellos, el Tribunal de la Haya y las Naciones Unidas.

Señores políticos, seamos consecuentes con lo que firmamos y afirmamos: “Las palabras, cera; las obras acero”, Luis de Góngora.

Zahra Hasnaui

domingo, marzo 14, 2010

Las heroínas saharauis



La tortura siempre ha sido un medio utilizado por las tiranías para imponer su ideología totalitaria sobre las personas que no comulgan con su poder absoluto. Aquellos pequeños héroes anónimos que con su valentía desafían la maquinaria cobarde del horror se exponen a la venganza ciega de los déspotas.

Los súbditos de una monarquía feudal no tienen derechos, ni deberes sólo pueden obedecer a los caprichos de un poder diseñado para ignorarlos y menospreciarlos. Ante esta realidad pierden la dignidad de su libertad y se convierten en víctimas de sus verdugos. Mariem Mint Amgiazlat tiene un espíritu saharaui indomable, capaz de vencer con su cuerpo derrotado; los ciegos golpes que desfiguraron la imagen de su rostro, silenciaron su voz impoluta y violaron su condición de ser humano.

En estos momentos que escribo estas líneas miles de soldados marroquíes siguen ocupando sus posiciones en el Muro de la Vergüenza. Las ciudades de El Aaiun, Dajla y Smara están tomadas a la fuerza, los observadores de la ONU descansando en sus lujosos hoteles y la Unión Europa premia a Marruecos con el Estatuto Avanzado. Mariem no será portada de ningún periódico, no hablarán de ella los políticos, tampoco los tertulianos de las televisiones ni los columnistas de la prensa escrita. Ésta es la historia incómoda de muchos saharauis, una historia de venganza, usurpación y silencio cómplice.

Parece que se han puesto de acuerdo todos en una gran confabulación de intereses espurios para hundirnos en las arenas del desierto, negándonos la sencilla razón de nuestra lucha pacífica y no violenta que persigue devolverle al mundo el sentido cívico de la justicia. Se empeñan en darle al tirano la zanahoria, envalentonarlo para que siga abriendo la herida del paciente ante una terrible hemorragia. No aciertan con el diagnóstico, siempre se equivocan a favor del mismo.

Mariem, Aminetu, Sultana, Ghalia Djimi y tantas otras, todas ellas tienen algo en común, son mujeres saharauis, activistas de derechos humanos, defensoras pacíficas de sus ideas y luchadoras por la igualdad. Pertenecen a una estirpe femenina que ha soportado la cárcel, la tortura y la sinrazón de la violencia, pero a pesar de todo seguirán marcando con su sacrificio esa necesidad primordial de recuperar su derecho de ser ciudadanas de la verdadera ideología de la libertad.


Ali Salem Iselmu