martes, diciembre 29, 2009

Las treinta y dos batallas de Aminetu Haidar




Catorce de noviembre de 1975. Los gobernantes de España, Marruecos y Mauritania firmaron el Acuerdo Tripartito de Madrid donde la tierra del Sahara fue dividida entre sus dos ambiciosos vecinos. Mientras los soldados Españoles patrullaban su colonia los Marroquíes invadían con su poderoso ejército Saguia el Hamra y Rio de Oro destruyendo y bombardeando ciudades y aldeas.

-Si encontráis a vuestros hermanos españoles saludadles y compartid con ellos vuestras raciones, a los otros matadles sin piedad - les dijo su rey

Los últimos soldados españoles se retiraron a principios de 1976. El 27 de febrero de aquel año se proclamaba la República Árabe Saharaui Democrática. Las tropas Mauritanas irrumpieron por el sur y la población civil saharaui se quedó atrapada entre dos fuegos. Los primeros guerrilleros del Frente Polisario se enfrentaron heroicamente a los invasores del norte y el sur.

Catorce de Noviembre de 2009. A Aminetu Haidar, una madre saharaui, ama de casa y defensora de los derechos humanos en su país, le es denegada la entrada a su territorio, tan solo por revelar su verdadera nacionalidad a la hora de rellenar las fichas del aeropuerto y rechazar cualquier otra que no fuera la suya. Le retiraron el pasaporte y le expulsaron hacia la isla de Lanzarote en contra de su voluntad desde el lugar de donde procedía. Las autoridades locales permitieron su entrada, alegando como pretexto razones humanitarias. Aminetu angustiada por este comportamiento inhumano decidió emprender una huelga de hambre. En el interior del aeropuerto tendió una manta y se recostó sobre su escaso equipaje, vestida como una auténtica saharaui. Los periodistas de todo el mundo, defensores de derechos humanos, simpatizantes con el pueblo saharaui y ciudadanos se congregaron entorno a Aminetu.

A medida que pasaban los días la batalla se intensificó los medios de información internacionales, que destacaban en primer plano la valentía y el valor de esta mujer. Marruecos se aferró a su vieja teoría de acusar a la activista de ser manejada por Argelia. Los perros de su diplomacia ladraron en todas direcciones poniendo como condición para el retorno de Aminetu que “reconociera” la nacionalidad marroquí o pidiera perdón al rey. Pero ella prosiguió su lucha para recuperar su legítimo derecho a volver a su casa y abrazar a sus hijos. Ante las cámaras de todo el mundo dijo su famosa frase:

- Volveré a El Aiun con pasaporte o sin pasaporte, viva o muerta.

El gobierno Español presionado por la sociedad civil exigió a su vecino la rápida solución de este problema. Ante la continua negativa de Rabat la diplomacia española involucró a Estados Unidos, Francia y la ONU en este asunto. Los amigos del pueblo saharaui y los defensores de los derechos humanos hicieron llegar sus voces al Parlamento Europeo. Marruecos, temeroso de las malas consecuencias de su hostil actitud, accedió aceptar el inmediato e incondicional retorno de Aminetu a su tierra, victoriosa, con la cabeza en alto, sin arrodillarse ni pedir perdón a nadie y fue recibida por los habitantes de El Aaiun como merece una heroína del pueblo Saharaui.


Abdurrahaman Budda

miércoles, diciembre 23, 2009

El triunfo de la razón


Al final de esta dura batalla que gestó Aminetu Haidar sacrificando su propia salud para luchar por la libertad; podemos afirmar que ha ganado la razón a la sinrazón, la justicia a la injusticia. Ha ganado toda la humanidad oprimida y sin derechos. Por fin hemos derrotado desde la sociedad civil a los dictadores y sus cómplices.

Nuestro coraje encarnado por la Gandhi Saharaui se ha reafirmado en su espíritu de ciudadana del mundo capaz de llevar la batalla de la libertad hasta las últimas consecuencias; quienes prefieren ser súbditos y pagar un tributo a un rey no entienden el verdadero valor de la vida y la dignidad, viven cabizbajos con el miedo en su cuerpo, su cobardía les condena a vivir agachados rindiendo pleitesía al monarca alauí.

Hermanos del mundo, hemos devuelto a muchos pueblos de la tierra, la esperanza que una mujer de aspecto frágil puede derrotar al soberano dictador que quería usurparle sus derechos condenándola a vivir de extranjera el resto de su vida. Esa es nuestra victoria, la victoria legítima de los que no tenemos el poder de los poderosos, pero tenemos una firme convicción de luchar con métodos pacíficos hasta el final.

Ahora muchas dirán que Mohamed VI ha sido generoso permitiéndole a la Gandhi saharaui volver al Sahara Occidental por razones humanitarias, pero que humanidad puede tener un individuo que es el mayor empresario del país, es el máximo órgano ejecutivo y legislativo, es quien controla los medios de comunicación y siente un desprecio total por los ciudadanos de su país condenándoles a la miseria y la pobreza paupérrima. Él y su sequito de plebeyos llevan años intentando venderle a Europa una imagen tolerante y civilizada de Marruecos, pero que civilización democrática puede haber en este país que ha organizado una manifestación en el Aaiún contra el regreso de Aminetu Haidar. Éste es el perdón del soberano dictador aliado de Europa.

La historia al final nos dará la razón, sabemos que tenemos enemigos poderosos y chantajistas capaces de todo con tal de conseguir sus mezquinos objetivos, pero esta lucha es la lucha de los saharauis bajo ocupación marroquí, es la dignidad de los derechos humanos, de la libertad de expresión y movimiento, es el fin del Guantánamo de Marruecos en el Sahara Occidental.


Ali Salem Iselmu

viernes, diciembre 18, 2009

Aminatu, La Libertad






Resulta verdaderamente increíble que hasta hoy (y no parece que ello cambie) haya personas a las que solamente se les permite ver la luz de un nuevo día, a través de las estrechas rejas de una ventana. Y mucho más increíble es que los haya que se les niega terminantemente abrir los ojos, aunque sea para ver la nada.

Es en la noche cuando las almas solitarias acusan su soledad, sienten el abandono, y sufren en silencio las inclemencias de este injusto mundo. Es durante las oscuras noches cuando los corazones lloran las amargas lágrimas de la impotencia.

Noche tras noche, mientras la vida duerme, en nuestro lado del mundo miles de corazones continúan su latir triste y cansado esperando la luz del amanecer.
Los saharauis, desgraciadamente, conocen bastante bien la oscuridad de las celdas de cloacas, infestadas de maldad y de injusticia, además de insectos y roedores.

Actualmente hay cientos de saharauis totalmente desaparecidos, de los que no hay noticia, de los que no se sabe nada más que eso, que no aparecen. ¿Dónde están?

No hay respuestas. Ojalá, algún día podamos saber lo que les ha pasado o lo que les está pasando. Ojalá ellos mismos nos puedan decir, algún día, dónde han estado durante estos malditos años. Estamos esperándoles y les seguiremos esperando hasta saber la verdad de lo que les ha ocurrido.

Miles de saharauis han sufrido las consecuencias de la represión marroquí en el Sahara ocupado, miles de saharauis, en estos momentos, están sufriendo las inclemencias de la represión continuada durante más de treinta y cinco años del régimen marroquí.

Lo sabe todo el mundo, pero a los gobiernos de Occidente, los campeones de la democracia en el mundo, los que se prodigan como el paradigma de los derechos humanos, se hacen la vista gorda o miran a otra parte, porque por muy democráticos y por muy respetuosos que sean con los derechos humanos, no antepondrán a sus intereses comerciales, estratégicos, o los que sean el derecho de justicia de una población que está lejos de sus fronteras, lejos de sus casas, lejos de sus mesas.

Hace más de dos meses que siete activistas saharauis sufren nuevamente la cárcel del enemigo y pueden ser condenados a muerte por un tribunal militar marroquí, por el simple hecho de viajar a los campamentos de refugiados saharauis. Occidente y sus siervos mantienen su silencio cómplice

Tuvo que ser una valiente y decidida mujer la que de manera pacífica, sin ofender a nadie y de forma sutil, obligada por la injusticia, optara por dejarse morir poco a poco para que su tenue y melosa voz les despertase y les enfrentase a la realidad, la misma de hace tantos años, la que conocen pero prefieren ignorar por el bien de su democracia, por el bien de sus derechos humanos.

Aminatu Haidar, La Libertad, no quiere morir, su voluntad ha sido siempre vivir pero con dignidad. Tanto es su amor a la vida y a la libertad que más de cuatro años de cárceles, torturas y vejaciones, más de cuatro años de intimidaciones y agresiones, no han podido acabar con sus aspiraciones a un futuro mejor para ella y para su pueblo. Más de cuatro años con los ojos vendados intentando borrar su mirada, más de cuatro años de muertes y desapariciones, no han conseguido doblegar su indestructible fe en la vida, no han podido con su sonrisa de paz y primavera.

Aminatu, La Libertad, ama tanto la vida, que es capaz de morir por ella.


Ebnu

jueves, diciembre 10, 2009

La fortaleza moral y la debilidad física de Aminetu





Llegamos al aeropuerto de Lanzarote a las tres de la tarde, vimos desde el cielo la estructura de un enorme volcán apagado por el tiempo. Las montañas que se encuentran dispersas por toda la isla parecen una fiel copia de los montes de Leyuad, Lemdeismat que están en la región de Tiris, Sahara Occidental. Toda nuestra conversación giraba en torno a Aminetu, su coraje, su resistencia y la capacidad de haber puesto ante los ojos del mundo cómo un tirano viola las normas básicas y simples de la libertad y dignidad que necesita un ser humano para poder vivir y seguir siendo dueño de su conciencia y su corazón.

Cuando aterrizó el avión todos estábamos emocionados, por fin vamos a ver a la Ghandi saharaui, vamos a darle en el nombre de toda la sociedad vasca la solidaridad y el cariño que siente por su defensa de los derechos humanos y su firmeza de seguir luchando por sus convicciones hasta el final.

Nos adentramos en el aeropuerto, hasta el lugar donde esta La Plataforma de Solidaridad con Aminetu Haidar, cogimos el libro de firmas y dejamos nuestro apoyo estampado en el papel. Los turistas iban llegando y observaban con curiosidad los carteles con el rostro dibujado de la Heroína de la Libertad. Empezaron los saludos entre lágrimas de tristeza y alegría porque sabíamos que ella seguía luchando entre la vida y la muerte por su dignidad y por la dignidad de todo el pueblo saharaui.

Bajamos hacia la carretera y con nuestro cuerpo dibujamos su nombre, luego nos cogimos las manos y juntos gritamos la palabra libertad. Al final leímos poemas del libro EL AAIUN, GRITANDO LO QUE SE SIENTE.

El ajetreo de la gente, de los periodistas en busca de la última noticia y la llegada del juez y el médico para persuadir Aminetu para que abandone la huelga de hambre, nos pareció una presión intolerable.

Zapatero decía que su gobierno había hecho lo posible para que Aminetu vuelva a su casa y que no podía renunciar a las buenas relaciones de vecindad con Marruecos, mientras el ministro de exteriores Marroquí seguía inmerso en el discurso de las pateras, el terrorismo y la inmigración ilegal, Moratinos nos recordaba que tenemos que velar por nuestra seguridad y que el reino alauí esta solo a catorce kilómetros.

El actor Willy Toledo, el arquitecto Fernando Peraíta y la abogada Inés Miranda seguían luchando frente a los medios de comunicación, al gobierno y a la justicia para que se respete la voluntad de Aminetu de mantener el ayuno hasta que pueda reunirse con sus hijos y su madre en El Aaiun.

Mientras nosotros seguíamos mirando su rostro, buscando sus huellas y siguiendo los acontecimientos sin poder cambiar nada en un mundo que prefiere plegarse al chantaje de un sátrapa, frente al coraje de una madre que lucha por su dignidad y la dignidad del pueblo saharaui. Qué triste me sentí ante esta terrible injusticia y de que sirven los derechos humanos si no devuelven el sentimiento humano a las personas. Qué atropello a la moral, a la inteligencia, al progreso y a todos nosotros sino somos capaces de reparar la arbitrariedad y la soberbia.

Nervioso, triste, emocionado e incapaz me sentí cuando observé la fortaleza y la belleza infinita que hay en sus ojos, jamás había visto en toda mi vida un cuerpo tan frágil y un espíritu tan libre. Saqué de la mochila los libros de poesía después de abrirla y cerrarla varias veces buscando un bolígrafo. Había un poema que escribí en papel marrón con su rostro titulado La Heroína de La Libertad. Todo se lo entregué y me sentí por un instante aliviado porque pude ver su pequeño cuerpo, sus menudas manos y la luz de esperanza que nace y termina en su rostro.

Antes de salir volví a dirigir mi mirada por última vez hacia su cara y en sus ojos encontré el mapa de la libertad que perdí cuando me desterraron, al igual que a ella, en una mañana gris en la que perdimos la inocencia de la vida.


Ali Salem Iselmu, Generación de la Amistad saharaui







sábado, diciembre 05, 2009

La niña


La niña levantó su mano y le dijo a su maestra:

- Aminetu es premio Robert Kennedy por defender los derechos humanos en el Sahara Occidental, no quiere la nacionalidad española ni quiere ser refugiada política quiere volver a su tierra.

La maestra perpleja ante la reacción de la niña le dijo:

- ¿Qué quieres que haga España, si le ha ofrecido de todo, por qué sigue de huelga de hambre?, no lo entiendo.

La niña levantó su mano y con lágrimas en sus ojos le volvió a decir a su maestra:

- Aminetu es saharaui y su pueblo ha sido expulsado de su tierra hace treinta y cinco años, Aminetu no quiere ser expulsada ni ser extranjera en su tierra quiere recuperar mediante su huelga de hambre la libertad y la dignidad de todos los saharauis.

La maestra incómoda dijo:

- Pero la política internacional es compleja y tenemos muchas relaciones con Marruecos, no podemos hacer nada, es un país vecino y debemos mantener buenas relaciones no se puede sacrificar una amistad privilegiada con un vecino.

La niña con una profunda impotencia le dijo a su maestra:

- La dignidad es más importante que los caladeros de pesca, que los fosfatos, que las fronteras no se puede sacrificar la libertad de un pueblo por intereses que desprecian la existencia de una persona por decir simplemente que es de El Aaiun y es saharaui.

Todos los niños levantaron sus manos y juntos gritaron:

- Maestra, maestra, no tienes razón.

Ali Salem Iselmu periodista y poeta saharaui.

miércoles, diciembre 02, 2009

La luz de tus ojos


Ahora que muchos se preguntan quién eres, de donde vienes y que es lo que necesitas. Querida Aminetu todos sabemos que eres la luz que ha iluminado el mar de la ignominia y ha levantado la bandera de nuestro destierro.

Querida hermana quiero que sepas que todo tu dolor y sufrimiento es una parte inseparable de la humillación a la que nos han sometido con la complicidad de los poderosos que han trazado un plan para liquidarte y liquidar contigo a tú pueblo.

Hermana, su estrategia es seguir silenciando la paz que nace en tus ojos y termina en tus labios. El monstruo que te expulsó, te infligió el dolor moral y físico; es un personaje llegado de la edad media no es de nuestra época, pertenece a los bárbaros que humillan a su pueblo con la ceremonia del besamanos y suben en un corcel de pura sangre mientras los súbditos rezan en honor a su gloria.

Esos reyes déspotas y sanguinarios conocen tu historia y la de tu pueblo y se amparan en la ley que les otorgan los mercenarios de la política internacional para despreciarte y despreciar contigo la no violencia de tu determinación, quiero que sepas que eres el aliento de quienes queremos la libertad de tu dignidad. No te apagues resiste esta batalla. La batalla de tus ideas terminará matando a los cobardes quienes prefieren vivir negando la razón de tu justicia.

Querida Aminetu desde la distancia del exilio que nos separa, volveremos para derribar la ideología sanguinaria del horror.


Ali Salem Iselmu.