miércoles, junio 24, 2009

Presentación en Alcañiz (Teruel) de los poemarios La música del siroco y Nómada en el exilio

Hay momentos en que la vida sufre su propia regresión hacia el pasado, las huellas perdidas en el tiempo y los recuerdos vuelven para encontrarse en Alcañiz, la ciudad más emblemática del Bajo Aragón, una ciudad que dejó su sello personal en nuestra poesía y concretamente en los libros La Música del Siroco y Nómada en El Exilio.

Sus olivos, sus melocotones, sus calles y sus másicos están presentes en nuestros versos; Alcañiz la perla que atrae hacia su altar el sonido y el olor del Sahara, en una tarde caliente se rompió el silencio y se convirtió en cortas y largas frases que nacen desde el recuerdo para encontrar su propio eco en el futuro.

El Parador de la Concordia fue el espacio vital donde los alcañizanos escucharon las palabras exilio, siroco, nómada, beduino y jaima; vieron el Sahara de cerca y supieron que la poesía es el reflejo del alma cuando busca la imaginación.

Ali Salem Iselmu






sábado, junio 20, 2009

La visita del ilustre. 20 de junio Día del Refugiado.




La tormenta abrió el día, los anfitriones no pudieron agasajar al ilustre visitante con los dos cuencos: uno lleno de leche de camella y el otro de dátiles. El cuenco de leche es símbolo de buenos deseos. Paz líquida que se ordeña y es ofrenda. El dátil es el fruto sagrado, la semilla que nutre, el complemento perfecto.

Dicen que el viento de arena que siempre acompaña esas visitas es el espíritu de un lamento colectivo que alza la voz y se viste de tormenta y es también azar desnudo, en su eterna fuga, que vuelve y se va.

Esa mañana los refugiados llegaron de todas partes, y como hogueras alumbraron ese trozo de desierto, donde iba a ser recibido el Hombre del Norte.


Rama de dolor es la anciana que permaneció sentada horas y horas encima de una piedra pintada de cal con su rosario de ébano, latido de plegarias y ruegos, para narrar su épica de sobreviviente. Al borde del camino un grupo de niños esperaba con sus darráas blancas. El pelo de las muchachas de túnicas negras y nila sembrado de coloridas perlas danzaba agitado por la furia del viento.

La tormenta afeaba el día, tanto si aflojaba como si se intensificaba. Arrugaba los rostros, cegaba las gargantas y aplacaba los gritos de la multitud. La arena se colaba en los ojos, entre los dientes, en los oídos, en los pliegues de la ropa. Alcanzaba los poros, se filtraba por las venas y batía en el reseco cuenco de la mente los sueños y los secretos.

Y llegó el ilustre, la fuerza de su Pájaro de Hierro, levantó un rabo de tempestad que cubrió más si cabe, el apagado camino. Bajó y ajustó bien sus gafas, también lo hizo su mujer que estaba a su lado. Caminaron sobre esa tierra prestada, alfombra de arena y piedras. “Dios mío, ¿quién puede sobrevivir aquí?”, el pensamiento de la dama anidó una fracción de segundo y en seguida lo apartó como una mosca por temor a incubar en su mente un destello de compasión.

El séquito de trajes y corbatas, cruzó el mar de olas verdes, blancas, rojas y negras. Cruzó tropas y armas. Hombres de pie encima de sus dromedarios. Cruzó rostros, simples rostros sin badía, deshojados, abrasados por la sal del destierro y hermosos y tristes y desafiantes y alegres y misteriosos. Cruzó manos que sonreían en el aire y dedos que raspaban las escamas del viento.

Al final del camino el visitante bajó de su lujoso coche y saludó a los ancianos vestidos todos con sus mejores darráas y turbantes de sombra y sed. Saludó a una fila de cataratas y venas ya temblorosas, que le miraban directamente a los ojos: "no somos una herida pequeña, somos una herida".

Dentro de la Gran jaima habló y arañó más concesiones y ni siquiera probó la leche y los dátiles. Sólo trajo tormenta y se fue.



Limam Boicha

La eñe en el Sáhara. El Instituto Cervantes conmemora el Día del Español



Al parecer el origen de la eñe se remonta a la Edad Media. Parece creíble el hecho de que algún escribano, con dedos entumecidos y hasta el gorro de tinta, decidiera economizar y señalar las dobles enes con este signo tan representativo hoy del español, aunque no exclusivo.

Me recuerda el signo de la eñe uno del árabe: la shadda. Un signo auxiliar para indicar la existencia de una consonante doble, una virgulilla en forma de w minúscula. ¿Conocería el creador de la eñe la shadda del árabe?

Hay un pueblo, el saharaui, que habla los dos idiomas: el árabe y el español. Desde hace más de tres decenios, la shadda se ha convertido en estrella lingüística, en detrimento de la eñe. En las zonas ocupadas, por imposición política; en los campamentos, por falta de recursos. De hecho, la mayor parte de los libros en español carecen de la peculiar letra ya que se publican en países escandinavos.

En este día de celebración del español, los amantes de la eñe reclamamos una vez más a las autoridades de la lengua española las medidas pertinentes para dotar a esta dama del lugar merecido en las letras del desierto.



Doña Eñe

La Efe: Es una chula,

te lo digo yo,

mira cómo mueve

el flequillo.

La Che: Bueno, menos aires,

que es cejijunta,

como la tía Facunda,

y de origen,

una virgulilla.

La Eme: Qué va,

chiquilla,

es una espía,

disfrazada

la he visto,

en Portugal, creo.

La Jota: Anda, y en Francia,

de gabardina.

La Ese: Pues a mí me suena…

La Eme: Claro, tú es que eres

del desierto.




Zahra Hasnaui Ahmed



viernes, junio 12, 2009

Macaco y Ebnu posponen el futuro



El cantante Dani Macaco estuvo actuando este pasado FISAHA 2009 en los campamentos de refugiados saharauis. MACACO recoge en su web lo que allí vio y sintió y fotos de los días que convivió en los campamentos con los refugiados saharauis. En una de las fotos Macaco sube este fragmento de un poema de Ebnu, que llamó su atención. Se trata del poema Novedades, de su poemario "Nómada en el exilio". El Sahara crea estas extrañas y deliciosas conexiones.

Novedades

Sentado en un café
busco entre los anuncios de un periódico
las novedades del día.

¡Al fin los encuentro...!

Las mismas de ayer
o del año pasado.
Muertes, abusos.
Guerras, hambrunas...

“ Se pospone el futuro
hasta nuevo aviso”
“Seis universitarios saharauis
son detenidos en Marrakech,
porque otros seis han sido
condenados a prisión”.

Me quejo de la calidad
del café de Etiopía.
¿Qué más puedo hacer?
Tal vez mucho...
Tal vez nada...
Pero me preocupa alejarme,
sentirme cada vez más ajeno
a mi propia historia.

¡La cuenta por favor!




*Foto sacada de la web de Macaco

domingo, junio 07, 2009

La poesía de la Generación de la Amistad en la Revista de la Asociación Aragonesa de Escritores




La Asociación Aragonesa de Escritores presentó este fin de semana su revista Imán. Dirigida por el escritor Ricardo Vázquez Prada, en este primer número, y dentro de sus PÁGINAS SOLIDARIAS, dedican un apartado a la poesía saharaui contemporánea. Luis Mangrané hace una reseña introductoria sobre el conflicto saharaui y Zahra Hasnaui Ahmed dedica un artículo al grupo de escritores de la Generación de la Amistad Saharaui, de la que forma parte. Los poemas del libro "La música del siroco" de Ali Salem Iselmu y poemas escogidos del resto del grupo completan este especial de poesía saharaui en español.



La poesía saharaui en español: la Generación de la Amistad

Tres decenios después de la retirada española del territorio saharaui se constituía oficialmente el grupo de escritores Generación de la Amistad saharaui. El recién nacido se vio arropado por la cálida compañía de varios escritores españoles que asistieron al alumbramiento en el centro de Madrid, en la sede del Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid; mención especial para los escritores María Jesús Alvarado, Ana Rossetti, Ricardo Gómez, Gonzalo Moure, y Antonio Polo.

Una nueva plataforma de expresión se asomaba al panorama literario de la creación en español, sin timidez, con la frescura de los principios, aunque no todos eran escritores noveles. Ali Salem Iselmu, Bahia Mahmud Awah, Chejdan Mahmud, Limam Boicha, Luali Lehsan, Mohamed Ali Ali Salem, Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu, Saleh Abdalahi y Zahra Hasnaui son los miembros fundadores del grupo, que ha ido creciendo con más colaboradores.

Un siglo de convivencia con los españoles nos ha legado su lengua, un bien cultural convertido en seña de identidad, en rasgo distintivo de la cultura saharaui, siendo el único pueblo árabe que habla español. Un bien que nos ha permitido unirnos en abrazos con otras culturas allende los mares.

Durante estos tres años de vida, la actividad literaria del colectivo se ha desarrollado en cursos, seminarios, recitales de poesía, presentaciones de libros, conferencias, tanto en España como Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Hace treinta y cuatro años, los saharauis clamaron ante la misión especial de Naciones Unidas su deseo de independencia. Mientras nosotros nos reuníamos en 2005 para constituir la Generación de la Amistad, resurgió la resistencia pacífica en las zonas ocupadas para reclamar el referéndum de autodeterminación. Desde el cese al fuego y el Plan de Paz auspiciados por la ONU en 1991 se han sucedido varios acontecimientos políticos, ninguno con el fin esperado por los saharauis.

En nuestra creación literaria se aprecia la influencia de la tradición oral de nuestros antepasados y la literatura hispana a ambos lados del océano. Las vivencias de la invasión, el éxodo y la guerra son una fuente inagotable de inspiración para los poetas saharauis tanto en español como en hasania. Se entremezclan con los sentimientos acumulados durante años de exilio, pero, sobre todo, nuestra poesía refleja las aspiraciones de los saharauis, ese anhelo que ya no espera más (Chejdan Mahmud).

Son versos de amor y de arena, de sangre y de sudor, de sed y espejismos, de sueños y esperanzas (Ebnu).

Más pronto que tarde volveremos y volverá el mar, la mar, como diría Alberti, a llenar nuestras palabras, nuestros sueños, nuestras vidas con su azul sonrisa y su blanca espuma. (Mohamed Ali Ali Salem).

Por el sendero de la no violencia transcurren nuestras andanzas en pro de la independencia; nuestras armas son la palabra y la poesía, ese arma cargada de futuro, que, con el permiso de las musas, seguirá siendo nuestro instrumento de lucha predilecto. Sin más preámbulos, pues, permitamos que batallen las palabras.

Zahra Hasnaui Ahmed, Generación de la Amistad Saharaui


Poesía de la Generación de la Amistad