martes, diciembre 25, 2007

Todo lo transforma la poesía


Yo hice poesía de mis indefinidos andares; con eso, tejiendo como pude, elaboré esta poesía que, no es más que el souvenir para un amigo. Aunque, sea aquel: infiel, traidor o, hermano.


Haciendo poesía se establece el vínculo necesario, humano y, se enlazan cami­nos que después pueden o no, divergirse y, eso, depende de la madre o de Dios.


Mi poesía es dulcemente amarga, que inevitablemente aró su camino. Yo lo an­duve descalzo y, por eso me detuve para escribir, porque ya me dolían las ampollas de los pies. Bendita atención. Ahora sé que no me he fijado en lo que había en los bordes de mi camino, pero eso me consuela, porque al menos, no me distraje.


Desde la piedra vencedora de los tiempos inmemoriales, se hace consciente la fuerza de la humildad. No me peguéis hermanos míos, que la guerra es descabellada desde siempre y, sé que seguimos invocando aún la tiranía de la ofensa.


Los caminos de Dios son infinitos: reza el Corán.
Chejdan Mahmud

lunes, diciembre 17, 2007

Se presenta en Madrid Versos refugiados, de Bahia Mahmud Awah


No sé como empezar a hablarles de este libro Versos Refugiados, mi compañero y amigo Ebnu lo ha dicho todo sobre el libro en la introducción que amablemente me hizo, pero sí quiero destacar dos factores fundamentales que me motivaron a escribir este libro: la convicción que tengo de mis ideas y en la causa por la que estoy aquí exiliado; el amor que tengo a la poesía que me ha sido transmitido desde pequeño por mi madre.

Estos dos ingredientes me ayudaron para escribir este libro en diferentes lugares y momentos.

A veces tempranito por la mañana y en otras ocasiones cuando me asaltaban algunas ideas movidas por un hecho que me conmueve el corazón:

Injusticias, traición, mentiras o simplemente algo maravilloso que desfila ante mis ojos por muy circunstancial y repentino que fuera: la belleza, la inocencia, la transparencia o tal vez la indiferencia y egoísmo de los hombres que representan el poder, traicionando a los ciudadanos con falsas promesas y elocuentes discursos.

Siempre me he sentido saharaui africano hasta la saciedad, nunca me sentí árabe, sino afro árabe porque es mi realidad, que nadie puede ignorar.

El libro lo terminé estando mi madre viva, la maestra que me enseñó a leer y escribir en una tabla de madera, ojalá aún viviera, para tocarlo y abrir con sus francas manos estas páginas. Sin embargo no ha podido ser así, y el libro es un homenaje a ella como madre y como maestra.

Hay poemas que recoge el libro inspirados en ella estando aún viva en los campos de refugiados saharauis, cuando hablaba con ella por teléfono, gratos encuentros de los que siempre sacaba una historia perdida en la memoria.

Otros acaparan muchos acontecimientos y momentos vividos entre los años de la guerra, la vida en los campos del exilio y en la diáspora con sus dificultades y consecuencias que me siguen golpeando.

A veces indocumentado o en busca de una identidad que no es la mía y hasta los duros momentos actuales en los que me encuentro desamparado por no poder renovar mis documentos y seguir trabajando, en esta situación estoy, llevo cinco meses con dificultades para ejercer mi trabajo porque se tardan mas de ocho meses para expedirlos. También me enfrento a una larga espera para la respuesta sobre la nacionalidad, y es que la vida de un exiliado saharaui en España es más dura que la de cualquier otro inmigrante que tiene embajada, consulado y pasaporte nacional que lo defienden. No es el caso de nosotros los saharauis.
Junto a Versos refugiados también acaba de ver luz la antología bilingüe español inglés “31, Thirty One” editada por la editorial Sombrerete y recopilada por el profesor Pablo San Martín de la Universidad de Leeds, y que está presente aquí a través de María de la Universidad Autónoma.

Mi gratitud a mi amiga y profesora de la Universidad de Alcalá de Henares, Carmen Valero Garcés, quien con su esfuerzo y empeño hizo realidad mi sueño, consiguiendo además que el libro fuera a nacer cerca de la casa de Cervantes, el Quijote y Sancho Panza. Gracias a Shiraz Medgiche, que está hoy con nosotros en su nombre y en el de la universidad. Quiero recordar las palabras que Carmen dedica en el prólogo a la promesa de publicar Versos Refugiados: “Escribir poesía es siempre un acto de fe; es dejar un trozo de uno mismo a disposición del lector con la esperanza de que nos escuche y nos comprenda. Cuando recibí el manuscrito de Versos Refugiados de manos del propio autor, Bahia Mahmud Awah, pensé que era un honor que depositara en mí tal tesoro y a su vez un acto de fe por su parte al creer que yo lo leería y haría partícipe de esa lectura a otros. Me comprometí a intentar no defraudarle y la mejor forma de hacerlo era conseguir que el manuscrito saliese a la luz para deleite de otros lectores. Mientras andaba en todo ello, un apreciado colega me regaló una edición crítica de poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, publicada en EEUU, y a los poco días el poeta Antonio Gamoneda, referente inequívoco de la escena cultural actual, Premio Nacional de Poesía en 1988 y premio Reina Sofía de poesía, era galardonado con el premio Cervantes en su edición de 2006. Consideré tales coincidencias impulsos de energía y signos de buenos presagios. Aceleré los contactos y los apoyos surgieron sin resistencia: el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Extensión Universitaria de la Universidad de Alcalá dio el visto bueno para su publicación, y a través del Convenio de Colaboración de Ibercaja (Obra Social y Cultural) con la Universidad de Alcalá (UAH) y dentro del programa Universidad para los Inmigrantes de la UAH en el que participa la Fundación General de la Universidad (FGUA) se consiguió su financiación. Así, ahora que tienes este libro en tus manos espero haber cumplido mi promesa y espero también haber abierto el corazón a otros muchos lectores”.

No olvido a Ebnu y el maravilloso prólogo que dedicó a Versos Refugiados, y también a mi querida paisana Maribel Lacave por su sincera amistad y la dedicatoria con la introducción que me envió desde la isla de Quinchao, Chile. Y a mi estimada Ana Rossetti, escritora admirada, que nos ha acompañado siempre desde que nos vio nacer como grupo Generación de la Amistad en julio de 2005 durante el congreso fundacional de los escritores saharauis. Gracias por estar siempre ahí y por tus buenas ideas.

Gracias a la Casa de Africa y a Michel por hacerme sentir que estoy siempre en mi casa africana. Mi gratitud a quién me ayudó en la elaboración de este libro, a Conchi, mi compañera de lucha.
Bahia Mahmud Awah, 14 de diciembre de 2007

martes, diciembre 11, 2007

Presentación del libro de poesía saharaui “Versos refugiados” de Bahia Mahmud Awah

Presentación del libro “Versos refugiados” de Bahia Mahmud Awah

Viernes, 14 de diciembre a las 19 horas
Librería Casa de Africa
C/ Doctor Mata, 1 Metro Atocha





Versos refugiados. Ed. Universidad Alcalá de Henares, 2007

“Versos refugiados, es además de un hermoso regalo literario, una caricia en la frente sudorosa del pasado, una tormenta, un siroco o un vendaval que cruza por el presente, con dirección al futuro. Nos enseña las identidades del dolor, la constante espera, los sueños rotos, los infinitos sufrimientos del exilio; y a la vez nos regala la inagotable ternura, su esperanza en un futuro mejor y sus convicciones, la paz y la libertad” (Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu).

También se presentará la antología bilingüe español inglés Treinta y uno, Thirty one de la Generación de la Amistad Saharaui (Ed. Sombrerete; antólogo Pablo San Martín, Univ. Leeds).

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Tengo fe en el tiempo

Voy huyendo a la infinidad
del tiempo.
Voy huyendo de los principios
frustrados.
Voy huyendo de los que no levantan
polvo al caminar.
Voy huyendo de los que no creen
en el día
que nacerá mañana.
Porque yo si creo en ti,
hoy, mañana y los próximos
siglos
y por eso
mi evasión a la infinidad del tiempo.

*Foto cedida por Olifante. VI Festival Internacional de Poesía Moncayo

domingo, diciembre 09, 2007

Intervención en la en la V SEMANA DE LA SOLIDARIDAD en la Universidad Autónoma de Madrid





Para hacer un balance crítico y de perspectivas sobre la cultura saharaui y su importancia, hay que tener en cuenta que ningún artista, escritor o poeta puede cumplir su misión de representante de su cultura sin un fiel dominio y constante descubrimiento y profundización de esa identidad objetiva que lo identifica. De todo ello depende su éxito y la captación de su mensaje. Y sobre todo cuando lleva un compromiso con una causa legítima amparada en la implementación del derecho internacional.


Dicho esto, el rol a jugar consiste en saber hacerlo, dónde, cuándo, cómo y con quién.


En estos años de exilio hemos conocido un digno ejemplo de esa lucha del intelectual y del artista, el palestino Edward Said, premio príncipe de Asturias junto al israelí Daniel Barenboim, ambos unidos por una misma causa de paz y de cumplimiento de un derecho inalienable. Edward Said en sus famosas conferencias “Representaciones del intelectual” decía que “el intelectual es un individuo dotado de la facultad de representar, encarnar y articular un mensaje, una visión, una actitud, una filosofía o una opinión para y en favor de un publico”.


En este planteamiento consiste nuestro compromiso arropados por amigos escritores, profesores y artistas, simpatizantes y defensores de la causa saharaui. Sabemos perfectamente que nunca podremos compartir con los políticos nuestras ideas porque tenemos antagonismo por naturaleza en la visión y enfoque de las mismas y porque hablamos claro al poder.


Como escritores y poetas saharauis creo que nos encaminamos en esta dirección desde que nos constituimos en 2005 como Generación de la Amistad, vanguardia intelectual saharaui surgida en un proceso de liberación nacional, manifestando nuestro irrenunciable compromiso con la conquista de las aspiraciones de nuestro pueblo. Nuestro compromiso hemos preferido que sea a través de la creación literaria que denuncia la injusticia, condena la violencia y reivindica con el poder del verso y la serena palabra nuestro derecho a vivir libres y en paz sobre nuestro querido Sahara.


Si recordamos cómo eran nuestros primeros pasos anteriores a la creación de Generación de la Amistad sólo teníamos una antología publicada (la precursora “Añoranza” que recogía los primeros versos escritos por algunos integrantes del grupo desde los campamentos de refugiados saharauis) y apenas rastro de nuestra presencia entre el mundo universitario, intelectual y artístico.


Sin embargo desde aquel salto cualitativo que fue la creación del grupo, arropados por Escritores por el Sahara y muchos amigos intelectuales españoles y de otras partes del mundo, hoy contamos con otras cuatro antologías y varios libros en solitario que se editaron en la Editorial canaria Puentepalo y universidades como la Autónoma y Alcalá de Henares de Madrid, la Universidad de Las Palmas o la universidad inglesa de Leeds; en preparación hay otra antología bilingüe en la universidad de Irving, California.


A todo este esfuerzo y dedicación y gracias a la ayuda de amigos aquí presentes (Ricardo Gómez, Pablo San Martín y Juan Carlos Gimeno entre otros) sumamos las decenas de creaciones literarias que alimentan desde entonces nuestra página web y otras revistas culturales. Notable es nuestra presencia en eventos internacionales, conferencias, congresos, y entrevistas con importantes medios de comunicación. Un hecho novedoso es la posibilidad de aparecer en una antología con escritores del Norte de Africa en español. Compartiremos páginas con escritores marroquíes, argelinos y tunecinos como lo que somos: escritores saharauis.


Malik Hadad, autor argelino que escribía en francés, afirmó "La lengua francesa es mi exilio" (me hago eco de un artículo dedicado a la Generación de la Amistad por la Unión de Periodistas y Escritores Saharauis). Por el contrario, para nosotros el español, lengua de nuestra creación, no supone desarraigo si no que es una parte más de nuestra identidad. No lo sentimos como una imposición, si no como un legado diferenciador con respecto a Marruecos y motor de acercamiento a otros muchos pueblos, entre otros los de Iberoamérica. Nosotros no hemos abandonado nuestras raíces; aunque seamos creadores en español nuestra creación literaria bebe en nuestra realidad cotidiana y nuestras tradiciones milenarias. La nuestra es también una poesía de resistencia pacífica.


Nos fijamos como meta a conseguir hacer llegar nuestra creación a nuestros compatriotas saharauis tanto en los campamentos como en los territorios ocupados. Aunque nos consta que la antología “Aaiun, gritando lo que se siente” circula en el Sahara ocupado y los activistas de derechos humanos son conocedores de este compromiso con su activismo pacífico.


Tal vez por ese antagonismo entre el intelectual y el político, no nos hemos sentido arropados en nuestra lucha intelectual por nuestros propios políticos, que acabarán por entender la importancia del activismo cultural, en especial en un proceso tan justo como el saharaui. Sin embargo nosotros no dejaremos de cantar la hermosura de nuestra tierra y de nuestra causa.


Ante la indiferencia del entorno político y el bloqueo informativo que conoce la causa saharaui, y aunque se nos hayan cerrado muchas puertas, se nos han abierto otras grandes, entre el mundo artístico universitario e intelectual, porque nuestro mensaje y lucha se hace y se capta con la palabra franca y así llega a miles de corazones que aman y defienden la justicia, la democracia y la paz.







Bahia Mahmud Awah

sábado, diciembre 01, 2007

Limam Boisha protagonista en Huesca de los Martes Literarios




DIARIO DEL ALTO ARAGON

NUEVA ACTIVIDAD DE AVELETRA. 21 de Noviembre de 2007



El autor de “Los versos de la madera” protagonizó ayer en Huesca los Martes Literarios


HUESCA.- La realidad de los campamentos de refugiados del Sáhara llegó ayer a Huesca de la mano del escritor Limam Boicha, protagonista de una nueva sesión de los Martes Literarios organizados por la Asociación Aveletra.

Antes de su intervención en ese ciclo literario, Boicha relató como en él la poesía “surgió por necesidad. Yo había vivido, como el resto del pueblo saharaui, el exilio. A los 9 años de edad fui a estudiar a Cuba donde permanecí trece años. Fue la fase en que uno crece, se hace adulto y vuelve”. El regreso supuso un “fuerte” cambio físico y emocional. Buscó de nuevo su identidad y ahí empezó a fluir de forma natural una herramienta literaria que desde entonces le acompaña.

Su obra Los versos de la madera narra al lector “escalas, trayectos, ese viaje que, en cierto modo es mi voz, pero que también es la voz de todos los saharauis”. Narra su experiencia personal, y por ende, la de toda una generación a la que le ha tocado vivir el éxodo. Personas que cuando regresaron a su tierra tuvieron que “enfrentarse a la cultura saharaui, pero como si fuera la cultura extranjera. Es como tener que nacer de nuevo”, precisa Boicha. “Sentirse extraño en tu propia casa es muy duro”.


Teresa ROSAS