martes, noviembre 27, 2007

El Examen





- ¿Por qué suspendiste el examen? – preguntó Mariam a su hijo
...

- ¿Por qué hijo mío, si muchos han aprobado y tú no?
...

- ¿Por qué suspendiste?, insistió por tercera vez la madre.

- Mira mamá – por fin respondió el chico ya desesperado por tanta insistencia- en el internado hay mucho calor en la clase, en el comedor, el plato está caliente, la cuchara está caliente, yo sudo mucho, la comida es un plato lleno de agua sucia con tres espaguetis flotando, me lo dan como si yo tuviera diarrea, y toda la mala suerte te persigue y se te pega en la nuca, y no hay manera de sacarla, y todavía quieres que apruebe un examen.

Limam Boisha

miércoles, noviembre 21, 2007

Atrapados en la penumbra


Ahora que la luz atraviesa la habitación, quiero contener la paz inerme del momento y con las figuras de plástico volver a dibujar mis ansias de soledad y no perderme en inútiles esfuerzos que pueden desbordar mi capacidad, hablar del ser humano requiere muchas veces de un enorme sacrificio que necesita de una gran pasión para comprender las líneas que separan la miseria de la opulencia humana.

Siempre he sentido una especial admiración por la sencillez esa virtud que convierte al hombre en un ser accesible hacia sus semejantes, una cualidad que transmite confianza y comprensión hacia los demás.

No quiero entretenerme en una reflexión de carácter filosófico, ni quiero descifrar el enigma de un concepto abstracto; quiero deciros que cuando llegué a Madrid la primera ciudad que conocí de la península debo reconocer que me sentí perdido y superado por el ritmo frenético de esa gran urbe industrial, la comunicación era nula y solo se veía a millones de personas subidas en el coche, el metro, el autobús o el tren de cercanías la prisa es su principal concepto para afrontar los problemas diarios que plantea la ciudad; la paciencia y la tranquilidad del desierto habían quedado escondidas en las paredes de Rabuni.

Cuando sentí que esta nueva situación a la que me enfrentaba era totalmente diferente a todo lo que había conocido anteriormente entonces me surgieron muchas dudas e interrogantes y me acordé mucho de Santiago de Cuba, de Tiris, de Zemmur y de mi infancia en la ciudad de Dajla y decidí como cualquier inmigrante que llega a un país que no conoce hacer de la supervivencia mi principal objetivo, porque en esta situación limite el margen de maniobra era escaso y tenía que agarrarme al primer trabajo que encontraba.

Madrid se convirtió en mi talón de Aquiles y tuve que renunciar a ella emprendiendo un nuevo viaje hacia Teruel, una provincia que desconocía totalmente y no sabía realmente en que lugar se situaba. Mis amigos tenían un piso alquilado en Alcañiz y gracias a su generosidad pude establecerme en esta pequeña ciudad y en ella intentar labrar mi futuro inmediato.

El primer acto de supervivencia era la lucha constante por sobrevivir sin papeles aceptando todo tipo de trabajos desde limpiar granjas, coger fruta durante el verano y en el duro invierno peninsular coger aceitunas; y cuando no había ningún trabajo invertíamos el tiempo en beber té, leer o escribir; alguna vez salíamos a recorrer el casco antiguo, visitábamos el barrio Árabe y Judío; luego íbamos a la gran catedral cristiana que esta en la plaza España en el centro de la ciudad y nos sentábamos en los bancos que están a su lado para contemplar su enorme majestuosidad.

Ser inmigrante, exiliado y apartida es algo imposible de asimilar a veces presentas en una comisaría de policía la documentación que acredita que eres refugiado saharaui pero el funcionario que tramita los papeles solo entiende que eres argelino o mauritano; la burocracia y las leyes injustas de este mundo le impiden a un saharaui ser lo que es realmente; por eso cuando uno viaja a Sudáfrica o Cuba y ve como lo atienden simplemente se queda sorprendido y emocionado sabiendo que existen en el mundo países que asumen la cuestión del Sahara sin complejos.


Recuerdo en una ocasión estaba en una cola interminable frente a la subdelegación de gobierno en Barcelona para tramitar una residencia y había rellenado todos los impresos con mis datos y donde aparece la palabra nacionalidad puse que era saharaui portador de un pasaporte argelino y la funcionaria que me hizo los trámites, lo miró con curiosidad y me dijo:

- ¿Cómo es que eres saharaui portador de un pasaporte argelino?

-Soy refugiado en Argelia porque Marruecos ocupa ilegalmente el Sahara Occidental y mientras persista esta situación seguiré portando el pasaporte de un país que me reconoce como refugiado.

La mujer se quedó sorprendida y con una sonrisa en los labios me dijo:

- ¿Dónde aprendiste a hablar castellano y a explicarte con tanta coherencia?

- En Cuba aprendí a hablar castellano y a sentirme saharaui porque este país siempre nos ha acogido con los brazos abiertos y sinceros.

Finalmente cogió mi expediente estampó sobre él el sello de la subdelegación y nos despedimos porque no podíamos seguir hablando la cola era inmensa y tenía que tramitar muchos papeles.

El caso de esta funcionaria del ministerio del interior es una anécdota dentro de miles y miles de situaciones incluso mucho más complicadas al que se enfrenta un inmigrante saharaui en España.

Ninguna ley de extranjería podrá ignorar que el Sahara fue la provincia número cincuenta y tres de España, su población sigue dispersa en Argelia, Mauritania, España, Francia y otros tantos países; la realidad del pueblo saharaui supera las leyes de quienes trazaron las fronteras para recluirnos en medio de la nada.


Ali Salem Iselmu

sábado, noviembre 17, 2007

El legado colonial: poesía saharaui en español



Bajo este título, se celebró en Londres una conferencia el domingo 4 de Noviembre encuadrada en el programa cultural SANDABLAST que se desarrolló durante el fin de semana en el centro cultural RICH MIX. En representación de la Generación de la Amistad estuvo la escritora saharaui Zahra Hasnaui, acompañada del poeta chileno Carlos Reyes Manzo, y otros poetas invitados de la organización Exiled Writers Ink. Durante la conferencia y posterior recital y debates se exploró el legado español, su uso como arma en la lucha por la independencia y su repercusión en la identidad saharaui. A una pregunta de los asistentes sobre el número de sedes del Instituto Cervantes en el Sáhara, la ponente saharaui afirmó que ninguna, ante el asombro del público.


Durante el festival cultural Sandblast, el Dr. San Martin de la Universidad de Leeds presentó la antología bilingüe de la Generación de la Amistad titulada Treinta y Uno, compilada, editada y presentada por el Dr. San Martin y Ben Bollig.

¿Por qué el título Treinta y Uno?
El Dr. San Martin y Ben Bollig lo expresan en el prefacio así:

"¿Por qué 31 poemas? Hay un poema para cada año de exilio, de carencia y las promesas rotas de la comunidad internacional. Un poema para cada uno de los años en cual no hemos hecho caso a la determinación saharaui de construir un estado moderno, democrático y laico en su patria. Para los saharauis, estos son poemas de resistencia. Para nosotros, estos son los poemas de nuestra culpa que, para nuestra incomodidad, denuncian lo que los otros prefieren hacer callar”.

"Why 31 poems? There is a poem for each year of exile, of lack and broken promises of the international community. One poem for each of the years in which we have ignored the Sahrawi determination to build a modern, democratic and secular nation in their homeland. For the Sahrawis, these are resistance poems. For us, these are the poems of our guilt which, to our discomfort, denounce what others prefer to silence.


31
Thirty One
Treinta y uno
a bilingual anthology of saharawi resistance poetry in Spanish
una antología bilingüe de poesía saharaui de resistencia en español
Pablo San Martín and Ben Bollig.
Leeds, May 2007

martes, noviembre 06, 2007

¡Fuego!


Estaba yo distraído en no se qué pensamientos, cuando escuché gritos, eran gritos alterados que me volvieron a la realidad.

- ¡A-nnar¡…¡A-nnar! – clamaba una mujer.

- “Ey, hombre, ayúdame, si eres hombre, ayúdame”, me increpó la mujer, mientras movía sus manos, arañando el cielo con gestos bruscos.

Cuando me acerqué a ella, me tiró fuerte del brazo, de la desesperación, de la histeria, su actitud me dejó consternado. “Yo sólo pasaba por allí”, quise decirle. La mujer me empujó, mejor diría me arrastró, y en el camino ya me imaginaba carbonizado por las llamas. Cuando entré en el patio de su casa de adobe, la mujer me señaló el peligro que me aguardaba detrás de una puerta que estaba cerrada, ví que a través de las rendijas salía humo, mucho humo. Abrí la puerta. El olor de gas mezclado con el humo me iba a asfixiar, asumí. Pude ver que algunas llamas trepaban alcanzando las estanterías y devoraban lo que encontraban a su paso.

Entré. Tuve un acusado temblor en las manos. Una inesperada flaqueza, como una ola de mar recorrió mi cuerpo, pensé en retroceder, pero ya no podía, tropecé con un cubo lleno de sobras de comida, seguramente preparado para las cabras. Durante la caída mi mano impactó contra un objeto duro de hierro que me provocó un calambre. La mujer no paraba de gritar, a pesar de quedarse fuera. El miedo me paralizó, y justo enfrente mío estaba la bombona. Entre la vida y la tragedia sólo había la distancia unos segundos. Le di vuelta a la llave y se paró el gas, también pararon los gritos desesperados de la mujer.

Enseguida llegaron dos hombres, uno vestía una camiseta roja, y el otro iba casi desnudo, jadeaban como si vinieran desde el fin del mundo. Por una parte me sentí héroe y por otra, victima. Héroe, porque aunque estaba cegado por el miedo y la mujer casi me obligó, pude evitar una tragedia, y víctima, por la astucia de esos hombres que se esconden hasta que haya pasado el peligro, y después entran corriendo, como si acabasen de enterarse del fuego, y luego se comportan como si fueran ellos quienes hubieran cerrado la llave del gas.

Limam Boisha
*Foto: Oskarweb

sábado, noviembre 03, 2007

Al lord amigo, Christopher Winchilshea



Sabía de su historia como el lord solidario con el pueblo saharaui, precursor de la Fundación de Ayuda al Sahara, sus espectaculares caravanas de Land Rovers pintadas de arco iris atravesando miles de kilómetros desde Reino Unido, pasando por Francia, España, cruzando el Mediterráneo hacia Argelia, para acampar y quedarse definitivamente para los saharauis.

Yo trabajaba en los territorios liberados y visitaba mi familia en los campamentos, disfrutando de un descanso con ellos de quince días cada tres meses. Mi mundo exterior lo vivía a través de las emisiones en Onda Corta de muchas emisoras internacionales, Radio Nacional de España, Radio Nacional Saharaui, la BBC de Londres, la Voz de América desde Washington, Radio Neverland desde Hilversum en su emisión lengua española, y otras emisoras de FM que captaba en las zonas liberadas del Sahara. Todas ellas eran los ojos y oídos que me unían al exterior.

No perdía ningún servicio informativo de estas emisoras y en especial la emisora nacional porque me mantenía actualizado en lo que concernía a la vida de esa parte del estado saharaui en el exilio en territorio argelino, que dista del propio territorio saharaui sólo unos doscientos kilómetros. Sabía de la familia sólo a través de los compañeros que regresaban de sus quince días de vacaciones, y que sus últimas jornadas las reservaban para pasar por las familias de los amigos, saber cómo estaban y llevar y traer algún recado.

Unos de mis amigos a su regreso me dijo:

– Bahia, tu hermana ha tenido un niño y le bautizaron con el nombre de un lord británico muy amigo de la causa saharaui, el que trajo la caravana.

La noticia ya la había escuchado antes de otros compañeros pero no sabían de qué familia se trataba y tampoco yo tenía noticias del sobrino que había nacido; todo vino a propósito del saludo saharaui “eshtari min lajbar”, ¿qué hay de noticias?

Luego mi compañero me contó que había estado un día con la familia, mis hermanas y mi mamá. El acontecimiento me resultó incompleto, pero lo estaba procesando en mi cabeza para saber el motivo por el que un sobrino así se había bautizado. Según nuestra tradición cuando es muy apreciado un amigo o amiga se le homenajea escogiendo su nombre para un nacido de la familia, es una rotunda afirmación de aprecio y admiración por el amigo.

Por la noche escuchaba el informativo de la radio nacional y al término de éste anunciaban un reportaje a raíz de la visita del lord británico y su caravana de ayuda a los saharauis, recibidos en el campamento de El Aaiun. Seguí con atención el reportaje, la palabra de bienvenida y varias intervenciones de distintas organizaciones sociales saharauis en agradecimiento a aquella ayuda organizada y llevada desde Inglaterra hasta los saharauis.

Más tarde, el propio autor de todas las caravanas Christopher Winchilshea tomaba la palabra agradeciendo el caluroso recibimiento y acogida de los habitantes del campamento de El Aaiun y puntualizaba en estos términos:

– Al niño y a su madre querría expresarles mi agradecimiento por considerarme parte de la familia, si hubiera tenido algún rebaño de dromedarios seguro que os hubiera respondido con el regalo de unas cabezas de ganado por haber bautizado a vuestro hijo con mi nombre, considerando vuestras ilustres tradiciones de apreciar el esfuerzo de un amigo…

Enseguida entendí el alcance y significado de aquel gesto que unió la causa saharaui a través del nombre de un niño y un miembro de la cámara de los lores británicos.

El niño se llamaba Christopher Mohamed Ali. Pero la historia de ambos personajes no acaba aquí como la propia causa por la que se unieron niño y lord. Al lord lo conocí en su XIII caravana, última en la que vino en persona, en octubre de 1997. Recuerdo que varios periodistas esperábamos su llegada y me acerqué a Brahim Ali Buyema, entonces representante saharaui en Inglaterra, y le pregunté:

– ¿El lord viene en avión?

– No, no, viene conduciendo aquel camión – me respondió sonriendo el responsable saharaui.

Me llegó al corazón y para siempre aquel insólito gesto de amistad y entrega a una buena causa.

Pero al cabo de una hora nos convocaron a toda la prensa para desplazarnos al lugar donde estaba preparada una parada de la caravana antes de entrar en el campamento de Smara. Me quedé allí buscando el camión del lord que me indicó el responsable, un camión cisterna pintado de con un arco iris, Rainbow Rovers, y conducido por el propio Christopher Weinchelshea. Se me quedó aquella grata imagen solidaria registrada para toda la vida, me acerqué a la puerta del camión y le saludé amigablemente con el micrófono en la mano

– Hello Mr. Weinchelshea, fine all? Its Saharaui National Radio, Spainsh edition.

Me ofreció unas breves palabras para la radio que transmitimos en el informativo de media noche.

Esa noche recuerdo que uno de los titulares mas destacados del informativo que redacté era: El lord británico Christopher Winchilsea de la British House of Lords afirma “deseo que esta caravana sea la última en la que vengo a esta tierra y que la próxima sea en vuestro Sahara libre”

Esa caravana era la número trece que organizaba, desde que comenzó en 1983, convirtiéndole en el autor intelectual y pionero de todas las caravanas que se organizaron de Europa y Estados Unidos de ayuda y apoyo a los saharauis y su legítima lucha por recuperar su tierra.
Diez años después, prosiguiendo aquel compromiso que encadenó Winchilshea, vuelve la historia a repetirse con los saharauis aunque sin su inolvidable amigo que nos dejo hace más de ocho años. Sin embargo su espíritu solidario y de compromiso con el pueblo saharaui prosigue contra vientos y mareas de la injusticia materializado en sus caravanas arco iris que a los saharauis les hace recordar las lluvias con las que identifican las bonanzas del desierto. El 8 de octubre de 2007 de nuevo salía de Londres la Rainbow Rovers hacia los campamentos saharauis, organizada por los mismos amigos de esa historia que protagonizó desde 1983 Winchilshea. Esta vez, la dirige Ron Laybourne, Fundador de The Saharawan Aid Trust siguiendo las huellas que recorrió junto a Christopher con su esperada caravana arco iris. "Esperemos que nuestra acción humanitaria contribuya a atenuar el sufrimiento de este pueblo y a sensibilizar a los ciudadanos del mundo sobre la importancia de esta causa que tanto nos preocupa como defensores del derecho y de que se respeten los Derechos Humanos".

Nos dejaron los dos personajes, historia de una incondicional amistad. El lord Christopher Winchilshea y el niño Christopher Mohamed Ali, a los que unió la causa saharaui, nos dejaron pero continuamos enarbolando el arco iris en recuerdo a los dos, un Rainbow Rover que representaba para el lord la armonización de solidaridad con los otros pueblos amigos y un arco iris que representa para el niño saharaui la alegría que se respira tras las lluvias en el desierto cuando los niños salen jugueteando, saltando con los brazos extendidos y cantando la tradicional canción “zidi zidi ya eshab, zidi zidi ya eshab”, “más, más lluvias, no pares lluvia”. Caravanas y lluvias que traen la prosperidad al desierto.

Quedará en la memoria de los saharauis Christopher Winchilshea porque todos lo saben y le recuerdan como el Lord de los camiones, el lord del material escolar, el lord de los coloridos chandals, el lord de los medicamentos, el lord del camión que nos transporta agua y alimentos, el lord cuyas huellas siguen resistiendo lo que el viento intenta borrar ante la indiferencia del mundo.

viernes, noviembre 02, 2007

Poetas saharauis en Pata de gallo, suplemento de poesía de Literaturas.com

PATA DE GALLO

Suplemento de poesía de Literaturas.com

Poetas Saharauis

LA MIRADA LEJOS


Los saharauis, como nómadas, han interpretado la vida a través del movimiento, tienen en la poesía el refugio mediante el cual han narrado las historias de las batallas, han creado la mitología de los años, han descrito los accidentes geográficos y han recreado la vida del desierto a lo largo de varios siglos.

En esta nueva plataforma de expresión de la cultura saharaui, estos poetas aúnan sus voces, su protesta y denuncia de la difícil situación impuesta al pueblo saharaui desde la invasión marroquí. Más de treinta años lleva el pueblo saharaui despojado de casa y patria. Sin raíces, sobreviven aferrados a la esperanza del retorno, muchas veces náufragos en el océano de los recuerdos.

Se definen como escritores en castellano en reivindicación de ese rasgo que distingue a los saharauis como el único país árabe que habla, piensa, sueña y siente en español. La Generación de la Amistad Saharaui trabaja desde el exilio y con una mirada fija en el Sahara Occidental para romper el muro de silencio surcándolo de impotentes versos, versos que intentan romper la melancolía, el llanto y la desesperación.

Los suyos son versos de amor y de arena, de sangre y de sudor, de sed y espejismos, de sueños y esperanzas. Los temas de sus trabajos son universales como toda poesía, sin embargo tienen el sello del destino, del exilio y de la guerra, como todo lo que rodea a los saharauis.

Los poetas Ali Salem Iselmu, Bahia Mahmud Awah, Chejdan Mahmud, Limam Boicha, Luali Lehsan, Mohamed Ali Ali Salem, Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu, Saleh Abdalahi y Zahra Hasnaui componen la Generación de la Amistad Saharaui, que ha participado en diferentes eventos en España y ha llevado la literatura saharaui a ciudades como California, La Habana o Londres. Los poetas saharauis han publicado cuatro antologías, Añoranza (2002), Bubisher (2003), Aaiún: Gritando lo que se siente (2006) y Um Draiga (2007). En solitario se han editado los libros “Voz de fuego” (Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu, 2004), “Los versos de la madera” (Liman Boicha, 2004), “Versos refugiados” (Bahia Mahmud Awah, 2007) y en breve verá la luz “La música del siroco” de Ali Salem Iselmu.
Página web de la Generación de la Amistad Saharaui:

http://www.generacionamistadsaharaui.com/