miércoles, noviembre 29, 2006

31 años de la Marcha Verde

EL SAHARA OCCIDENTAL, LA AGONIA DE LA NEGOCIACION


La manifestación de Madrid organizada por el movimiento solidario de apoyo al pueblo saharaui, contó con la participación de políticos, sindicalistas, artistas, escritores y múltiples personas solidarias con la causa saharaui; a pesar del clamor popular el problema del Sahara Occidental sigue sin encontrar ninguna solución satisfactoria y aceptable que respete la voluntad democrática basada en todas las resoluciones internacionales que parten del respeto al derecho de la autodeterminación como principio para llegar a una solución consensuada y aceptable que ponga fin a este largo conflicto.

Los acuerdos tripartitos de Madrid no tienen ninguna legalidad jurídica para transferir a Marruecos ni a ningún otro país la administración del territorio, por lo tanto queda claro que el estatus de potencia ocupante que ostenta este país sobre el Sahara Occidental es absolutamente ilegal y lesiona de forma clara el derecho internacional; ante esta situación y después de más de treinta años de presencia en el territorio, las Naciones Unidas no puede invitar a las partes a negociaciones directas sin tener en cuenta elementos objetivos a través de los cuales puede guiarse y entrar en la naturaleza real de esta larga controversia; sino caerá en las tesis que siempre ha defendido Marruecos, por una parte presentando los colonos marroquíes como saharauis y por otra parte negando la cuestión de la soberanía del territorio y ofreciendo una autonomía como la única solución viable.

Ante estos hechos la presencia de la Misión de Las Naciones para La Celebración de un Referéndum en el Sahara Occidental no puede convertirse en una simple patrulla con sede en El Aaiun y aceptar la política de los hechos consumados que quiere imponer una parte sobre la otra, ni puede darle legitimidad al último foco de colonialismo anacrónico en África. El Consejo de Seguridad debe velar mediante su misión en el territorio por el respeto de los derechos humanos y buscar una solución real que entre en consonancia con las reivindicaciones de los saharauis para abrir un futuro más esperanzador y democrático para toda la región del Magreb Árabe.

Si queremos crear los cimientos de la paz y acabar con este conflicto debemos atacar la causa que ha originado este drama y no cabe duda de que la presencia de Marruecos en el Sahara es el mal mayor al que se enfrenta las Naciones Unidas.
Ali Salem Iselmu

martes, noviembre 28, 2006

Una cita

Quiero compartir con ustedes esa maravilosa cita de la escritora Afroamericana, Tony Morrisson, porque creo que tiene mucho que ver con nuestra situación, con nuestra cultura. Se han escrito varios libros sobre el conflicto del Sáhara Occidental, sobre todo en su vertiente política. Libros casi todos escritos por no saharauis. Creo que ya es hora de que los propios saharauis hablen y esciben y digan su propia versión de la historia. Es ya hora de escribir sobre nuestros mitos, logros y contradicciones. Escribir "Para dejar de ser imaginados por otros".

La premio Nobel de Literatura dice:

"La literatura tiene una importancia particular en aquellas culturas que han estado reprimidas, dominadas. Cuando una de esas culturas, de esas lenguas, ha sufrido un periodo de silencio, es necesario llenarlo con nuestra propia imaginación, para aclarar la visión que tenemos de nosotros mismos, para dejar de ser imaginados por otros. Pero puede ocurrir, que el que sueña, se dé cuenta de que está soñado por otros".

Limam Boicha.

jueves, noviembre 23, 2006

Los poetas saharauis en el festival "Rimas Sin Fronteras"



Los poetas saharauis nos mostraron sus versos y su cultura en una noche mágica que transportó a los asistentes al desierto

El festival poético internacional Rimas sin Fronteras rindió un sincero homenaje al maltratado y olvidado pueblo saharaui. Los poetas llegados del Sahara Occidental y vestidos con sus ropas tradicionales leyeron sus versos ante un numeroso público. Con el local decorado como una jaima (tienda del desierto) pudimos disfrutar por unas horas de estas voces silenciadas en los medios de comunicación. Una noche mágica en la que compartimos el sueño saharaui que viaja lentamente hacia la libertad.

También hubo sitio para los artistas locales en estas Rimas solidarias. La escultora Esther Ramírez se unió a los poetas del sahara y realizó un trabajo en directo. La joven artista estuvo modelando plastilina durante todo el evento para sorprendernos al final con una magnífica obra que simbolizaba la unión de las culturas a través de la poesía. Un valiente y arriesgado ejercicio de talento que puso de manifiesto la calidad de esta escultora. Además, el poeta vallisoletano Pablo Castiñeiras leyó sus geniales haikus llenos de humor que sorprendieron agradablemente a los asistentes.

El público no se perdió detalle durante la lectura y estuvo muy participativo en el debate posterior con los poetas. "¿Y cómo se vive allí?", les interrogaron. Fatma Galia y Ali Salem Iselmu “Pirri” detallaron lo duro de la vida en el desierto y cómo tienen que caminar horas en busca de agua. "Vosotros os habéis acostumbrado a una vida con interruptores que dan la luz y grifos que os traen agua. Cuando llegué aquí, me sorprendió todo eso. Y me chocó más todavía que los jóvenes no valoraran lo que tenían" comentaba la bella Fatma. Ellos lo cuentan sonriendo, al igual que le ponen buena cara a todas las dificultades y son optimistas respecto al futuro mientras les quede la palabra.

La velada poética se completó con un delicioso té árabe ofrecido por cortesía de la Asociación de amigos del pueblo saharaui de Valladolid presente en el acto. En definitiva, un evento que sigue poniendo a La Flecha en el centro de la vida cultural gracias a su arriesgada apuesta por la poesía.


Jacob Amo

miércoles, noviembre 22, 2006

Limam Boicha participa en Cantabria en las conferencias "Sahara Occidental: el sentimiento de un pueblo"


Limam Boicha participó el lunes 20 de noviembre en el ciclo de conferencias "Sahara Occidental: el sentimiento de un pueblo", organizado por Caja Cantabria. El ciclo había comenzado el pasado 6 de noviembre con la escritora Elena O’Callaghan y continuado el 13 de noviembre con el escritor Gonzalo Moure, miembros ambos del grupo “Escritores por el Sahara”.

Limam partició por la mañana en un encuentro con alumnos del IES José Mª de Pereda en Santander, compartiendo posteriormente una comida con el grupo de alumnos. El IES José María Pereda es un instituto donde hay un grupo de profesores trabajando muy seriamente el tema saharaui. En marzo pasado, un grupo de 16 alumnos y cuatro profesores se desplazaron con miembros de la asociación Cantabria por el el Sahara a Dahla para realizar un intercambio con escolares saharauis.

Por la tarde Limam participó en una abarrotada conferencia. La sala 2 de la Obra Social de Caja Cantabria se llenó al completo. Limam habló de poesía, del grupo Generación de la Amistad del que forma parte y de su vida en el exilio de la hamada argelina, sus estudios en Cuba, el exilio de la familia de la que estuvo alejado tantos años, y su actual vida en España... y también de la situación política y social de su pueblo.

Limam llegó al alma de muchos de los oyentes, quienes se emocionaron con la lectura de algunos de sus poemas, lectura que culminó con la explicación de los versos "en mi infancia yo bebí los versos de la madera". Los niños saharaui aprenden desde tiempos inmemoriales sus primeras letras en una tabla de madera llamada louh. También aprenden poesía y el Corán. En la tabla se escribe con una tinta hecha de carbón de la acacia, agua y azúcar. El maestro va borrando las letras con agua y la beben los niños para “fecundar su mente” con las enseñanzas recogidas en ella.

Hay que resaltar el compromiso de la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria, ya que han apostado por el apoyo a las manifestaciones culturales y artísticas del pueblo saharaui en numerosas ocasiones. También queremos destacar el gran trabajo a favor del pueblo saharaui que realiza la asociación Cantabria por el Sahara, con su apoyo incondicional a la causa saharaui en la vertiente cultural, informativa, solidaria y política.

La Generación de la Amistad saharaui en LOS DISCOS DE LA CUENTA ATRÁS


30 años de exilio saharaui
LOS DISCOS DE LA CUENTA ATRÁS

canciones tradicionales y poesías de la generación de la amistad


Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Alcalá de Henares.

Pedidos en: saharalcala@hotmail.com


Recitan los poemas:
Zahra Hasnaui y Bahia Mahmud Awah

Intérpretes de las canciones: Maddi Lahbib, “Hatami” Mohamed Lamin, Luali Said, “Carro”, Rabab Aiboud, Jadiyetu Azman, Tislim Belisch, Lehmera Luali, Tarba Beiba, Mahfud Ali Embarek, Raia Abba, Drei Baba.

Poemas de:
Ali Salem Iselmu, Luali Lehsan, Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu, Saleh Abdalahi, Zahra Hasnaui, Limam Boicha y Chejdan Mahmud “Generación de la Amistad Saharaui”


La grabación de la música se realizó en directo en la wilaya de El Aaiun, en los campamentos de refugiados saharauis en diciembre de 2005 y abril de 2006.

*El beneficio obtenido con la venta del disco servirá para apoyar el proyecto del aula del música abierto en marzo de 2006 en el Centro Cultural de El Aaiun (campamentos de refugiados saharauis)

domingo, noviembre 19, 2006

Reencuentro

Del número de otoño de la revista Ariadna rc

Repasando una vez más las huellas del tiempo a través de la distancia, volviendo a recorrer las venas del desierto sin detenerme a analizar los efectos del calor y el viento, me doy cuenta que mis sentimientos albergan la memoria de mis ideas que me hacen revivir cada kilómetro, cada montaña, cada duna y cada acacia espinosa que sale a un fugaz y permanente encuentro en busca de una reconciliación del alma con el cuerpo.

A pesar de los años y el tiempo, la enciclopedia del Sahara y de la vida nómada sigue su hoja de ruta; los beduinos persiguiendo sus rebaños en una interminable búsqueda de mejores pastos, el desierto ofrece su cara más dura, el calor y la sequía, pero la belleza de sus montañas acompañada por esos enormes frig que se esparcen entre la frontera del Sahara Occidental y Mauritania son la esencia primitiva de su belleza, porque ellos ofrecen junto a la tierra lo más natural del Sahara.

Volver hacia el principio de cada cosa en busca de encontrar el sentido y la esencia a cada sabor y color que abrazamos es comprender que la vida es una estación única que nos ofrece diferentes paisajes en cada momento; porque los paisajes del alma son la esencia de la vida.
Los saharauis somos hijos del desierto que nos ofrece dureza, paciencia, sobriedad y nobleza; de allí se nutre y se fecunda nuestra leyenda como nómadas y beduinos curtidos bajo el sol y el viento, nuestras palabras son húmedas porque nosotros perseguimos la humedad de los sentimientos.

Cuando la vida impone su ritmo y nos invade una sensación extraña, los saharauis siempre conservamos intacta parte de nuestro ser que se activa cuando miramos el desierto profundamente como queriendo hacer un ejercicio de lealtad a su parte más remota.

En una noche en que las estrellas se adueñaron del cielo azul de la Badia, mi madre me despertó a las cinco y me dijo: “Hijo, mira que luz más brillante en el cielo, no es una estrella, ¿qué será entonces?”. Yo inmediatamente clavé mi mirada en el cielo, entendí que la noche y las estrellas son los ojos del inmenso vacío y aquella luz misteriosa podía ser el espíritu de algún nómada que quiso buscar fortuna entre las estrellas.

A partir de esa noche comprendí que el cielo de mi tierra es libre de ejércitos, de resoluciones de las Naciones Unidas, libre de misiones de paz y guerra; yo y mi madre fuimos por un instante dueños de la noche y compartimos juntos el sueño de cada estrella que viaja lentamente hacia el otoño.


© Ali Salem Iselmu. Nació en 1970 en Villa Cisneros, Sahara Occidental. Realizó sus estudios en Cuba entre 1982 y 1995, licenciándose en Periodismo en la Universidad de Santiago de Cuba.A su vuelta a los campos de refugiados saharauis en Argelia se incorporó al departamento de español de la Radio Nacional Saharaui. Actualmente vive en España y ha participado en las antologías de poesía saharaui contemporánea “Añoranza” (Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de las Islas Baleares, 2002), “Bubisher”. (Editorial Puentepalo. Las Palmas de Gran Canaria, 2003) y “Aaiun, gritando lo que se siente” (Universidad Autónoma de Madrid, 2006). Es miembro fundador de la "Generación de la Amistad saharaui".

sábado, noviembre 11, 2006

El Azri. El ocaso del caballero andante de la Badia

Del número de otoño de la revista Ariadna R-C

Caballero es por sus modales y formas de vivir la vida, sin digamos fuertes tropiezos con la tristeza.

El caballero sin escudero y sin yelmo, con una vida que siempre está vinculada con el amor de una mujer en un frig cualquiera. El escenario del caballero se desarrolla en torno a momentos de tranquilidad y sosiego en primavera o el otoño. Buenos años de lluvias para la badia y sus protagonistas.

El Azri, término de caballero en singular y Ezara en plural, suelen ser solitarios libres sin ataduras, salvo un encendido amor por una hermosa mujer hasta que se apague y de nuevo cobre fuerza con otra. El mejor tiempo para el azri es lejrif, el otoño o las noches de rabii, primavera, cuando el calor ha mitigado y la vida ofrece su mejor cara en la badia.

Ellos saben querer con lucidez en determinadas circunstancias de la vida, sin perder el norte en respeto y admiración hacia la amada y su entorno. El Azri suele ser guapo, alto, inteligente y vividor, poseedor de ese don de la oralidad que le permite memorizar cientos de versos de amor o de gestas legendarias. También en muchas ocasiones el azri compone resonantes versos que cantan la belleza de su amada y los lugares de acampada de ésta y el frig de su familia. Con ellos lajabar itshi fi elhaya, la noticia se extiende entre los firgan, (plural de frig o grupos de jaimas), a través de los buscadores de camellos o los pastores jóvenes.

El azri para saber de la amada se refugia en la amistad con los pastores de la familia de su doncella y así traza su estrategia para no molestar a los padres o algún familiar entre los más conservadores, que pueden tener cierto recelo.

Pero con el tiempo la confianza con la familia se gana con ir y venir frecuentándoles más cada vez, con motivos de caza de las gacelas o por alguna boda o festejos religiosos, que también son otros motivos para conocer a los padres y se puede crear buen terreno para no hacer ningún daño y ser aceptado por ellos.

Es capaz de pasar una noche conversando en voz baja, pausada y cordial con la amada sin tocarla, otra muestra de respeto hacia ella y su familia. Este rasgo es común entre casi todos los jóvenes que velan por mantener unos valores morales que la sociedad inculca para que siempre haya confianza en los hijos tanto chicos como chicas.

Las tertulias muchas veces giran al son del ritual té saharaui, siempre acompañado con una amena conversación sobre alguna historia de amor o desamor, suaves carcajadas de complicidad de los asistentes, que suelen ser amigos o familiares de la pretendida.

Ocurre a veces que hay otros contrincantes que en ningún momento llegan a enfrentarse por la chica en cuestión. Sí que entre ellos se entabla un enfrentamiento a través de un género en la poesía que se llama Ligtaa, en el que cada uno trata de resaltar algún rasgo de nobleza o linaje, bravura o hazañas. También intentan persuadir con su hicalla, recitación de sus mejores poemas con referencia a la amada.

En la jaima se recibirá a ambos pretendientes con la misma disciplina y respeto, más bien como huéspedes en la familia que siempre son bienvenidos. Pueden dormir, comer y ayudar en lo que sea sin que molesten dejando siempre espacio de mucha consideración a la familia.

La familia de la chica nunca acepta obsequios, por si el azri trae unas cabezas de camellos o algún otro material que implique compromiso, sabiendo que el caballero andante es un hombre de amor pasajero y circunstancial y además es un gesto rechazado en la sociedad.

He tenido la suerte de conocer algunos de estos personajes en diferentes etapas de mi vida. Incluso he tenido un tío que fue poeta y caballero andante por la badia, quien culminó toda su vida a los noventa y siete años, sin haber tenido lugar fijo donde establecerse.

Fue un gran poeta y viajero recorriendo todo Tiris y el norte del desierto mauritano. Siempre tuvo un buen marcub*, dromedario blanco, preferido color para estos dueños de las soledades y la felicidad del desierto.

Escuché de mi madre muchas historias sobre él, de sus anécdotas con los beduinos habitantes de Tiris, compartiendo relatos sobre su solitaria vida. Muchas veces mi nombre hace resurgir la temática de su caballeresca historia. El se llamaba Bahia Mohamed El Alem Abdelaziz Awah, con su nombre fui bautizado para hacerle un homenaje, como muestra de respeto y admiración hacia su personalidad. Esta es una costumbre que se practica en nuestra sociedad cuando se quiere homenajear a un ser querido, ya sea familiar o amigo que impone algún respeto por su generosidad, inteligencia y valentía.

El primer año del conflicto con Marruecos Bahia ya llevaba años viviendo como exiliado en Argelia. Cuando los primeros asentamientos de refugiados saharauis se instalaron en Tinduf, Bahia volvió a reunirse con sus sobrinos, mi padre y mi tía, trasladándose al campamento de El Aaiun y allí retomó una poesía más comprometida con la causa, conmovido por la realidad de la situación y las noticias diarias que escuchaba a través de la Radio Nacional saharaui.

Pude recoger algunos versos que mi mamá me recitó a través de una comunicación por teléfono desde Argelia y he tratado de trasladar al español de la forma más fiel para no huir del lenguaje y estilo poético de la época, en los primeros años de la guerra, cuando estaba en su punto mas candente.


Juró el Sahara (Sahara halfet habús)

Yo, Sahara le juro a Marruecos
que no tengo
nada para su curación.

Y también le juro que de mí
no cortará ningún palo ni mesuac*



(…) Cuando ya cumplo mi primer año
de guerra,
esa que tú me has impuesto,
en estos tiempos
ya me están
reconociendo otras naciones
que antes de mí nada sabían.


Recuerdo los años ochenta, cuando regresaba de los territorios liberados me acercaba a él para tomar un té charlar y saber de su vida y me decía siempre “cuéntame de los mugatilin (guerrilleros del Polisario), de los duros golpes que están dando a los invasores, he escuchado en la radio que han atacado en la zona tal y que han derrotado a los militares que combaten sin convicción de causa” refiriéndose al ejercito marroquí.

Me preguntaba por varios nombres de lugares del territorio que yo a veces conocía y otras no, justificándome con que a ese lugar nunca había llegado o que estaba ocupado detrás de alguno de los muros que Marruecos construyó en los primeros años de la guerra.

Mucha de su poesía está registrada oralmente entre algunos miembros de mi familia y también por una comisión que el año de su muerte vino a la familia para recuperar algo de su memoria, sobre todo aquellos poemas que dedicó a la lucha contra Marruecos.

Murió el año 1989 cuando contaba con casi de noventa y siete años de edad, sin enfermarse en ningún momento. En sus últimos años de vida, repetía siempre una frase “Dios, mátame sin ser carga para nadie y sano” y creo que cumplió ese deseo.

Tal vez aún sigan existiendo estos hombres a pesar de las consecuencias de la guerra y las circunstancias de la vida. Pero creo que los últimos aún deambulan en Tiris. En sus blancas sabanas y valles siempre habrá poesía con estos caballeros.


*mesuac: un palo del ramos de un arbusto llamado atil que sirve para limpiar los dientes con propiedades antisépticas y también le llaman el palo del romance que intercambian los novios en señal de complicidad.

*marcub: dromedario muy elegante bien adiestrado para montar y hacer largos recorridos. Puede ser blanco, ebiad, o de otro color, ashaal.

Bahia Mahmud Awah

miércoles, noviembre 08, 2006

Las torres de Rabuni



Nada igual que una vista privilegiada, eso, es lo que ostentan, sobre todo, las dos torres de Rabuni. Juntas o separadas están, depende del ángulo del que las miras. Sus vértebras descubiertas te anuncian una figura esquelética magullada y triste. El paso de las calamidades climatológicas del insufrible desierto hacen mellas en todo y todos, pero la solemne postura de las dos torres, erguidas constantemente, desafiantes, hacen que el mismísimo viento les cante su mejor canción a la vez que las acaricia suavemente.

Rabuni, se disuelve en la mesura del tiempo como Dios manda –nunca mejor dicho-. Aquel regocijo patriótico, aquellos tiempos gloriosos de la revolución; esa disciplina impecable; ese entusiasmo sin límites y ese fervor contagioso, se han diluido con las miserias de sus casas de barro y sus ministerios malogradamente feos. El bunker impecable de la nación saharaui, el alma máter de un pueblo exiliado y el comedor de miles de almas, es ahora un lugar fantasmagórico, habitado por figurantes de una historieta invendible, (amén de los buenos creyentes).


Y esas dos torres, son como dos faros vigías que orientan a los navegantes de las palabras y los flashes de las cámaras, a los sedientos de alzar su mirada más allá de las ennegrecidas piedras del desierto. Me atrevería a decir que no representan nada para nadie. Las sufridas miradas de las personas que habitan bajo su sombra, aún esperan que termine la última ronda del té. El mañana es todavía hoy para los saharauis.


El pulcro silencio de las torres de Rabuni se diluye con todo y con nada, algunos ajetreos mundanos: un taxi aquí; un raro uniforme militar allá o; un desenfadado plebeyo insurrecto que necesita unos papeles, deambulan erráticos siguiendo el chasquido de los pedruscos que visten el suelo de Rabuni.


Las torres de Rabuni y, esas cuatro aglomeraciones de barro, que se hacen llamar ministerios, tienen todo en común, no en la forma, pero sí en el símbolo, representan… (no sé que representan), estarán allí hasta que el cuerpo aguante. Mientras, el viento del desierto y, la política exterior, seguirán azotando a uno y a otro irremediablemente. Es cuestión de ESPERAR.
Solo sé ahora, que nací esperando y por eso aprendí a tener paciencia, mucha paciencia y, las torres de Rabuni también, ya lo creo.


Chejdan Mahmud Yazid
1 de noviembre de 2006

El sastre


Él lo abandonó todo. La mitad de su familia se quedó atrás. No había tiempo. Los mayores murmuraban el miedo que se avecinaba por la incertidumbre que reinaba en las oficinas de la administración. Los jóvenes dispuestos a darlo todo por el nuevo nacionalismo saharaui, que se cebaba en las polvorientas calles de El Aaiún sin saber por cuál de los polos entraría el terror. Él, que se encontraba en el ojo del huracán, perseguido por sus trabajos clandestinos a favor del bello sueño de la libertad, pasó todo el mes de agosto como un hombre invisible, salvo para sus contactos que lo visitaban de vez en cuando y siempre con mucha cautela, por el miedo de levantar sospechas.

La última vez que lo visitaron lo encontraron como siempre, sentado detrás de su maquinita de coser en medio de un montón de telas rojas, verdes, blancas, negras, cosiendo banderas y más banderas, al verlos entrar, sin dejar la tijera que tenía en la mano, se levantó con una sonrisa de esperanza a saludarlos, como de costumbre, pero se paró en seco al ver en sus rostros el miedo y la incertidumbre. Por sus amigos se enteró que en Madrid se acababa de firmar un acuerdo tripartito entre España, Marruecos y Mauritania para dividir el Sahara entre los vecinos. De nada le sirvió preguntar porqué no había una representación saharaui, no podía concebir la noticia y la idea de que España después de tanto tiempo en el Sahara lo abandonaría de esta forma tan mezquina. Él, que estudió en institutos españoles, que empezó a amar la literatura española, que tenía amigos españoles y que sus padres como él tenían DNI español, que cien años de convivencia terminaran en el tiempo que dura una firma sobre un papel... Por la indignación de la situación, se le olvidó que todavía llevaba la tijera y dio un golpe de rabia a la pared y al volver en sí descubrió que sangraba, extendió su mano, dirigiéndose a sus amigos y les dijo – la libertad, nos va ha costar mucha sangre y muchas vidas-..........



Saleh Abdalahi

lunes, noviembre 06, 2006

La memoria oral saharaui

La fuerza de una palabra irrumpe con enorme magnitud para elevar la voz de una cultura a su esencia más real.

En el caso de la tradición oral saharaui es conocida a través de los siglos por la capacidad de integrar y fundir elementos culturales de todos los pueblos que han vivido en el Sahara a lo largo de la historia; los poetas y eruditos saharauis mediante la palabra describieron la belleza y las costumbres de los pobladores nómadas y dejaron de forma patente el modo de vida que prevaleció desde tiempos remotos hasta hoy en nuestra tierra.

No se puede entender el pasado de un pueblo, ni su presente, ni su futuro sino hay una comprensión histórica que nos permita profundizar en el conocimiento de una sociedad que ha hecho gala de la supervivencia como su mejor arma frente a las inclemencias del desierto.

La tradición oral siempre estuvo ligada a los proverbios, poemas, canciones y cuentos que han reflejado las inquietudes de la sociedad hacia la vida y la naturaleza, permitiendo el surgimiento de una interpretación particular de las cosas y sucesos.

Muchas son las generaciones de poetas contagiados por la fuerza de la palabra escribieron sobre la tierra desde Chej Mohamed Elmami, Badi, Beibuh y otros tantos dejando plasmada su visión en verso o prosa acerca de la riqueza cultural saharaui y sus raíces beduinas.

Rescatar el patrimonio cultural y trasladarlo al entorno de las nuevas generaciones seria de gran importancia, porque sólo desde el pasado de la literatura oral los poetas llevaran a las nuevas generaciones un mensaje reconciliador que permita abrir nuevas ventanas al futuro inmediato.

Los escritores saharauis somos el corazón, los ojos, la imagen y la palabra de nuestro pueblo y debemos emplear estas herramientas para transmitir un mensaje de esperanza que permita a todos conocer la esencia nómada y hospitalaria del sahara.

La poesía saharaui contemporánea tiene alma fugaz porque su contexto es la peregrinación permanente basada en la recreación poética de Tiris que refleja a su vez la mirada de los beduinos persiguiendo las nubes y en eso consiste la fuerza del verbo que tantos hombres evocaron en estas tierras.

Haciendo honor a la palabra y la tradición oral saharaui recurriré a estos versos de Mario Benedetti, cuando dice:

La palabra pregunta y se contesta
tiene alas o se mete en los túneles
se desprende de la boca que habla
y se desliza en la oreja hasta el tímpano.


La palabra es tan libre que da pánico
divulga los secretos sin aviso
e inventa la oración de los ateos
es el poder y el no poder del alma
y el hueso de los himnos que hacen patria.

La palabra es un callejón de suertes
y el registro de ausencias no queridas
puede sobrevivir al horizonte
y al que la armó cuando era pensamiento
puede ser como un niño
y embadurnar de rojo la memoria
puede salir de caza en el silencio
y regresar con morral vacío.

La palabra es correo del amor
pero tambien es arrabal del odio
golpea en las ventanas si diluvia
y el corazón le abre los postigos.

Y ya que la palabra besa y muerde
mejor la devolvemos al futuro.

Después de estos cargados versos quisiera evadir mis ideas y acudir a la profundidad de mi alma para expresar lo que siento y como todo lo que siento es rabia, impotencia y desesperación espero que la palabra sea la imagen de toda esa sensación de abandono, olvido y destierro que sufrimos.

Ali Salem Iselmu.

Intervención en EUCOCO (Conferencia Europea de Coordinación del apoyo al pueblo saharaui).
Vitoria, noviembre 2006

jueves, noviembre 02, 2006

La leyenda del día del juicio ¿Inicial o Final?

Cuentan en el Sahara esta leyenda:

En el fondo de la tierra está "Yaya y "Mayuya", ellos pueden ser una familia numerosa, una tribu, o un pueblo, qué más da, una cosa u otra. Lo cierto es que llevan miles de siglos cavando desde el centro de la tierra, y quieren llegar para anunciar una noticia.

Cada noche, cuando los humanos duermen, "Yaya y Mayuya" empiezan a cavar con sus manos, y sólo dejan de lastimar el sueño de la tierra cuando se acercan a la superficie y están tan agotados que ya no pueden mover ni un dedo. Por desconocimiento, ignorancia o soberbia, cuando finalizan la jornada, sólo dicen: "Nos queda poco, mañana lo terminaremos y saldremos a la superficie de la tierra", pero ellos nunca dicen la palabra clave: "Si Dios quiere".

Y Dios se enfada con ellos, y ordena que toda la tierra apartada vuelva a su forma inicial, y "Yaya y"Mayuya", sin darse cuenta vuelven a empezar desde cero. Hasta el día que nace su hijo, y como por casualidad del destino, le llaman: "Si Dios Quiere". Después del bautizo, vuelven de nuevo a la eterna faena convencidos de que llegarán. De nuevo hincan miles de veces las puntas de sus picos en la tierra, y el agotamiento se refleja en sus caras, sin embargo al ver la cara de "Si Dios Quiere" cómo se les ilumina los rostros. Al bebé le dicen palabras cariñosas o le gritan desde sus zanjas "Ríete, no llores, "Si Dios Quiere", mañana llegaremos". Cuando el Altísimo les escucha, se compadece o se ¿compadecerá? de ellos y les deja subir a la superficie para anunciar - ¿o ya han anunciado? -la llegada del "Juicio Final o del Juicio Inicial".

Limam Boicha.